La visión femenina: por qué buscar tratamiento para la disfunción eréctil

Razones de la mujer para que su pareja vaya al médico

Razones mujer para buscar tratamiento DE
©Marc Romanelli/Blend Images/Getty Images

Cada vez más, las parejas son quienes motivan a sus compañeros a buscar tratamiento para la disfunción eréctil. Con el fin de conocer cuán importante es para las mujeres que la disfunción eréctil sea tratada, un grupo de investigadores en Nueva Zelanda entrevistó a 100 mujeres - con edades entre 30 y 75 años - para conocer qué motivos podían ellas tener para que su pareja recibiera tratamiento.

Conocer la opinión de la pareja del hombre con relación al tratamiento es clave, ya que ella tiene una influencia directa sobre él y ambos comparten la actividad sexual.

La visión de la pareja es decisiva para que el hombre con disfunción eréctil inicie y cumpla a cabalidad el tratamiento.

Se exploraron las motivaciones en relación a la importancia de la actividad sexual para las mujeres y para la relación de pareja, las esperanzas hacia el tratamiento con medicamentos inhibidores de la enzima PDE5 (Cialis®), Levitra®, Viagra®) y los temores hacia los mismos.

1. Importancia del sexo

  • 31% de las participantes dijo que el sexo no era la parte más importante de la relación. La cercanía, la intimidad emocional y muestras de afecto físico de manera no sexual (besos, abrazos, caricias) eran más importantes para ellas, especialmente cuando la relación de pareja había sido larga: "Hemos estado casados por 35 años y todavía podemos sentarnos en el sofá y tomarnos de las manos. Somos realmente cercanos. Debido a nuestra buena relación, hemos podido enfrentar esto, y mientras tenga besos y abrazos, estoy bastante contenta". 
    • Sin embargo, para una cantidad significativa de mujeres (22%), el sexo era una parte importante de la relación: "El sexo es muy importante, es parte de quien eres como pareja. Es otra forma de expresar amor, afecto, disfrute y cuánto te importa la otra persona". 
    • Una proporción similar de mujeres (22%) opinó que el sexo era más importante para su pareja que para ellas: "Podría decir que el sexo no es tan intensamente importante para mi. Pero sí es muy importante para mi pareja. Yo disfruto del sexo cuando lo tenemos y algunas veces deseo participar, pero otras veces no. Pienso que algunas veces al mes lo deseo realmente - cerca de mi ovulación - pero el resto no me importa mucho. Para él si es muy importante siempre".
      • Un 11% de las mujeres consideró que la disfunción eréctil era normal, parte del proceso de envejecimiento: "No siento deseo sexual tan frecuentemente ahora que estamos mayores, creo que es parte natural de envejecer. Creo que el deseo se desvanece cuando estás viejo... no sé. Mi experiencia es que me sucede a mi y tal vez a mi pareja también".
      • Un 8% de las mujeres expresó que el sexo era un hermoso beneficio para su relación: "No voy a dejar a mi pareja porque tiene dificultades con la erección, no es el principal motivo de por qué estamos juntos. Pero, al mismo tiempo, si podemos tener sexo, es un beneficio extra que bueno tener".

      Tomando en cuenta las opiniones anteriores vemos que, en general, las mujeres opinan que el sexo es importante para su relación de pareja, y que están conscientes también de la importancia que tiene para sus compañeros.

      A continuación expresaron de qué manera creían que el tratamiento con medicinas sería efectivo para tratar los problemas de erección.

      2. Esperanzas hacia los medicamentos para la disfunción eréctil

      Las participantes opinaron que las medicinas podrían ayudar a sus compañeros, a ellas mismas y a su relación de las siguientes maneras:

      • Menos ansiedad y preocupación en el hombre. Mejora de su autoestima y confianza en si mismo (29%).
      • Menos frustración sexual en el hombre (26%).
      • Aumento de la intimidad y cercanía entre la pareja (23%).
      • Menos sentimientos de inseguridad en ellas mismas. "Ayudará a saber que el problema no soy yo. Que no significa que él no me desea porque esté más vieja o me encuentre menos atractiva" (22%).
      • Él no creerá que es un fracaso como hombre, se sentirá más masculino (19%).
      • Menos frustración sexual en la mujer. "Comenzó a ser muy frustrante, y le dije a mi esposo, tenemos que hacer algo al respecto, sólo tengo 33 años y no puedo seguir con esto por el resto de mi vida. Eso lo impulsó a él a buscar ayuda" (18%).
        • Mejoras en la relación de pareja (16%).
        • Reducir las dudas sobre si iniciar el sexo o no, para evitar sentirse frustradas de no poder completar el acto sexual (16%).
        • Regreso a la vida normal. "Todavía nos llevamos bien después de 48 años juntos, y me había conformado a que continuara así (disfunción eréctil) hasta el final de nuestros días, pero sería bueno que fuera como era antes" (9%).

        Como se puede notar, las mujeres entrevistadas opinaron que había muchos beneficios importantes derivados del tratamiento con medicinas. Sin embargo, también expresaron algunos temores, y es alli, donde se puede obstaculizar el inicio del tratamiento. Si la mujer tiene altos temores, con mucha probabilidad no estará de acuerdo con el tratamiento y, en este caso, su pareja nunca lo iniciará. Si eres la pareja de un hombre con disfunción eréctil es importante que busques información confiable que despeje tus dudas y sepas cómo los medicamentos funcionan. Así, podrás obtener tranquilidad suficiente como para motivar a tu compañero a acudir al médico y apoyarlo durante el tratamiento.

        Lee a continuación si estás presentando alguno de estos temores: 

        3. Temores hacia los medicamentos

        • Efectos colaterales y problemas de salud (29%)
        • Costo de las medicinas (15%)
        • No es un tratamiento natural (10%)
        • Pone presión sobre la mujer para que se desempeñe (9%)
        • Quitará espontaneidad al sexo (8%)

        Fuentes:

        McCabe, M.P., Conaglen, H. y O’Connor, E. “Motivations for seeking treatment for ED: the woman’s perspective”. International Journal of Impotence Research, 2010, 22(2): 152-58.