La Virgen de la Cabeza Baja

Una imagen milagrosa de la Virgen María en Viena, Austria

Nuestra Señora de la Cabeza Baja, un ícono católico anónimo y milagroso que se encuentra en la Iglesia y Monasterio de La Santa Familia en Viena, Austria.
Nuestra Señora de la Cabeza Baja, un ícono católico anónimo y milagroso que se encuentra en la Iglesia y Monasterio de La Santa Familia en Viena, Austria. Dominio público

Nuestra Señora de la Cabeza Baja es una imagen milagrosa de la Virgen María que se encuentra en Viena, Austria, en la Iglesia de la Sagrada Familia adyacente al Monasterio Carmelita.

Se dice que esta pintura de la Virgen María apareció una noche en 1610 cuando el padre carmelita Dominico de Jesús y María observaba una vieja casa que quería convertir en monasterio. Cuando sintió la urgencia de mirar en un montón de basura al lado de la casa, encontró una imagen de la Virgen María.

Sintiéndose mal por saber que alguien había desechado una imagen sagrada de la Virgen, se disculpó con ella y le prometió honrarla.

Después de limpiarla, le rezó y le pidió su bendición.

La Virgen le habla al Padre Dominico

Una noche, después de limpiar su celda, se fijó en que la pintura tenía polvo. Una vez más se disculpó y la limpió, pidiéndole permiso de usar su pañuelo rústico en en la cara de ella.

De momento, la cara se volvió real. Ella le sonrió y bajó la cabeza agradeciéndole su devoción. Dominico, pensando que estaba viendo una visión maligna, se asustó, pero Nuestra Señora le dijo que no temiera y supiera que sus oraciones habían sido concedidas. Le pidió a Dominico que le pidiera lo que quisiera.

Dominico le dijo que él solo deseaba hacer lo que ella y Jesús quisieran de él. Y le pidió por la liberación del alma de su benefactor, que estaba en el purgatorio.

La Señora le dijo que hiciera sacrificios y ofreciera misas por la liberación del alma y con esto desapareció la cara, quedando solo la pintura.

El monje se apresuró a hacer lo que la Virgen le dijo. Cuando logró todo, regresó a donde la imagen. La Virgen María se le apareció otra vez, pero ahora junto con el alma de su benefactor, quien le agradeció por todo lo que había hecho por él.

Entonces la Virgen le dijo a Dominico que ella quería que le pidiera más favores.

Dominico le pidió que escuchara las oraciones de todos los que rezaran ante ella. La virgen respondió:

“Todos los que pidan mi protección y honren esta imagen obtendrán respuestas a sus oraciones y recibirán muchas gracias. Escucharé especialmente las oraciones que pidan por las almas del purgatorio."

Desde ese momento, Dominico decidió que la imagen debía estar en una iglesia y no en su celda privada. Así que la llevó al oratorio de San Carlos, que estaba unido a la Iglesia Santa María de la Scale. Llegó mucha gente a rezar ante la imagen y ella les concedió muchas bendiciones.

La imagen permaneció en el mismo lugar hasta la muerte del Padre Dominico el 16 de febrero de 1630, cuando Maximiliano, el Duque de Bavaria, pidió prestada la imagen y la llevó a Munich, Alemania. El monje escogido para transportarla fue el hermano Anastacio, quien antes produjo un documento con todas las cosas que Dominico había contado sobre la imagen y los milagros recibidos por las personas.

La pintura llega a la Iglesia de la Sagrada Familia en Viena

El Duque de Bavaria más adelante le entregó la pintura a los Padres Carmelitas de Munich. En 1631, los Carmelitas se la prestaron al emperador Ferdinand II, fundador de los monasterios carmelitas en Praga, República Checa, y Viena, Austria.

El emperador y la emperadora Eleonor la pusieron en la capilla de su palacio y añadieron decoraciones a la imagen. Se dice que el emperador llevaba a la imagen de la Virgen de la Cabeza Baja con él cuando viajaba.

Cuando el emperador murió, la emperadora Eleonor entró al convento de monjas carmelitas que ella y su esposo habían fundado en Viena. La pintura fue con ella al convento y fue puesta en el altar principal de la capilla.

Cuando la emperadora murió, la pintura regresó a los Padres Carmelitas. Muy pronto la gente volvió a rezar ante ella, recordando la promesa de la Virgen de escuchar sus oraciones si honraban la imagen.

Con el tiempo, se construyeron un nuevo monasterio y una nueva iglesia, y el 14 de diciembre de 1901 se puso a Nuestra Señora de la Cabeza Baja en su nuevo altar. Desde entonces se le venera en la Iglesia de la Sagrada Familia en Viena.

El Papa Pío X declaró venerable al padre Dominico en 1907.