La vida inteligente en el universo

¿Se ha extendido la vida por el cosmos o la Tierra es un caso único?

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Recreación de la ecuación de Drake para calcular las civilizaciones extraterrestres de nuestra galaxia. NASA/ESA/aboutmodafinil.com/G.Bacon/SETI Institute/Salvador Hernáez

¿Está la vida extendida por el cosmos o es simplemente un caso único o muy especial limitado a la Tierra? Desde hace algunas décadas, los científicos se plantean hipótesis y teorías que ayuden a resolver el enigma.

El Principio de Mediocridad

Dado que la Tierra es un planeta relativamente ordinario orbitando una estrella ordinaria en una galaxia ordinaria, el llamado

Los modelos computerizados desarrollados por George Wetherill y James Casting en los años 90, cada uno por su lado, sugerían que cada estrella puede poseer uno o dos planetas como la Tierra, lo que daría un número considerable de planetas habitables sólo en esta galaxia.

El astrofísico alemán Rudolf Kipenhahn aseguraba en su libro Cien mil millones de soles que casi todas las estrellas aisladas deben tener planetas, por lo que no sería casual encontrar algunas civilizaciones muy avanzadas. Otro estudio aseguraba que sólo nuestra galaxia podría contener cien mil millones de planetas.

Hasta ahora, ningún hallazgo permite deducir que la vida sólo se originó en este planeta. Por el contrario, cada vez son más los datos que indican un origen extraterrestre de la misma. Ya en 1994, el anuncio del hallazgo de un aminoácido extraterrestre en hielos bombardeados hace 4 millones de años por asteroides en Groenlandia relanzó la discusión. Todas las proteínas básicas de la vida existentes en la Tierra se forman con 20 aminoácidos, por lo cual se sabe que el aminoácido encontrado en Groenlandia, denominado AIB, no existe en la Tierra.

Aminoácidos extraterrestres

Uno de los responsables del descubrimiento, Jeffrey Bada de la universidad de San Diego en California, experto en exobiología, opina que “la vida pudo empezar en siete sitios a la vez o pudo empezar varias veces a causa del impacto de meteoritos aquí y allá que fundirían periódicamente zonas oceánicas”.

El hallazgo más notable de este bioquímico fue el análisis del meteorito marciano Nakhla, que cayó en Egipto en 1911. En el mismo se encontraron ácido aspártico, ácido glutámico, glicina, alanina, beta-alanina y ácido gamma-aminobutírico lo que apoyaba su idea de que los elementos básicos de la vida estuvieron presentes en la formación del sistema solar.

El equipo de Bada se dedica ahora a programar biomarcadores de exploración planetaria (especialmente Marte) para el análisis de aminoácidos.

La fórmula de Drake

Algún día podríamos encontrar vida extraterrestre dado que las probabilidades de que exista vida, incluso la de que existan civilizaciones extraterrestres es muy alta. En 1961, se creó bajo los auspicios de un grupo de astrónomos capitaneados por Frank Drake y Carl Sagan una ecuación matemática que habría de hacerse famosa en todo el mundo. Se trata de la llamada fórmula de Drake que en teoría debería indicarnos el número de civilizaciones que pueblan la Vía Láctea, nuestra galaxia.

Se expresa asi: N= R x fp x ne x fl x fi x fc x L

Siendo las siguientes variables:

N= Número de civilizaciones técnicas avanzadas que existen en nuestra galaxia.

R= Tasa media anual de formación de estrellas en nuestra galaxia.

fp= Fracción de estrellas con sistemas planetarios.

ne= Número medio de planetas en cada sistema planetario con condiciones ecológicas favorables para la vida.

fl= Fracción de esos planetas en los que de verdad se desarrolla la vida.

fi= Fracción de planetas con vida en los que surge la inteligencia.

fc= Fracción de planetas con vida inteligente en los que aparece una civilización técnica avanzada.

L= Vida media en años de una civilización técnica avanzada.

A cada uno de estos factores se le asignaron unos valores máximos y mínimos que dan los resultados más altos y más bajos para la ecuación. Desgraciadamente todos los factores tienen que ser arbitrarios, puesto que las cifras exactas son desconocidas en la mayoría de los casos. En otros, sólo tenemos el dato referido a nuestra civilización.

Lo cierto es que, aunque muy remota, la posibilidad de que existan otros planetas habitados tiene que ser aprovechada por la humanidad, y no debe desecharse ningún intento de establecer contacto por costoso que resulte. Esa es la filosofía que ha animado los programas de escucha y emisión de señales de radio hacia el espacio.

Pero frente a los partidarios de la hipótesis más optimista se alzan los partidarios de la paradoja de Fermi.

La paradoja de Fermi

Si la fórmula de Drake ofrece para algunos científicos optimistas un resultado que oscila de 1 a 10 millones de civilizaciones en nuestra galaxia, otros científicos han planteado el problema de los mundos habitados basándose en la Paradoja de Fermi.

El físico Enrico Fermi (1901-1954), uno de los padres de la bomba atómica, expuso en 1950 durante una discusión sobre la existencia de civilizaciones avanzadas extraterrestres, que si se dieran tantas posibilidades de su realidad, ¿dónde están?, ¿por qué no hemos encontrado ninguna prueba ni señal de su existencia? Porque resulta paradójico que las observaciones humanas sugieren lo contrario a un universo rebosante de vida.

La propia conclusión pesimista de Fermi (planteada mientras desarrollaba la bomba atómica), fue que llega un momento en que inevitablemente una civilización tiende a exterminarse, como hará la propia humanidad.

Hipótesis de la Tierra Especial

Pero el argumento más habitual que se apoya en la paradoja de Fermi es la teoría de que la Tierra resulta un caso muy especial en el cosmos, resultado de un montón de coincidencias que la hacen muy improbable, conocida como Hipótesis de la Tierra Especial (o Rara). Entre otros argumentos:

Su situación en un brazo de una galaxia espiral permite que el sistema solar desarrolle una órbita casi circular alrededor del centro galáctico moviéndose a la misma velocidad que los brazos espirales que actúan como ondas de choque de la radicación estelar.

  • Que se encuentre en una zona galáctica donde el hierro es un elemento frecuente.
  • Que exista un planeta gaseoso gigante como Júpiter que desvíe buena parte de los cometas.
  • La Luna. Su órbita es tan precisa que gracias a las mareas que produce, la Tierra estabiliza su eje. Sin las variaciones lunares no habría precesión de los equinoccios que suavicen los cambios de temperatura entre las estaciones. Además, las mareas ayudan a mantener caliente el núcleo de la Tierra y este a su vez genera el campo magnético que impide que el viento solar destruya nuestra atmósfera.

    Sin señal extraterrestre

    En cualquier caso el hallazgo de moléculas en el espacio permite imaginar un universo donde la vida ha encontrado otras maneras de organizarse en sistemas más complejos e incluso inteligentes. Pero realmente no hemos detectado nada que sugiera que exista vida extraterrestre. Ni siquiera lo que suponen los expertos debería ser la prueba de vida inteligente en el cosmos: las señales de radio, la forma más sencilla de comunicación, utilizando el espectro electromagnético.

    Los defensores de la paradoja de Fermi señalan que a pesar de llevar más de 30 años realizando escuchas a través de proyectos como SETI, nunca hemos recibido ni tenemos constancia de ninguna señal de radiofrecuencia que en algún momento de su desarrollo tecnológico tendrían que haber usado.

    Por no hablar de un contacto más directo, ya que a escala cósmica sería probable que se hubiese desarrollado alguna otra civilización tecnológica que siguiendo los principios de la vida que conocemos hubiera tratado de expandirse y como consecuencia colonizar planetas adyacentes, e incluso la galaxia.

    ¿Cuánto se tarda en colonizar una galaxia?

    En los cálculos que se ofrecen para este argumento se postula que una civilización tardaría entre 5 y 50 millones de años en colonizar una galaxia entera, tiempo muy reducido a escala cósmica. Según el físico Frank J. Tipler (La física de la inmortalidad), una civilización avanzada la colonizaría en 300 millones de años, tiempo suficiente para que ya se hubiese producido dado que nuestra galaxia tiene 8 000 millones de años.

    Por su parte, el físico Freeman Dyson, argumenta también que en caso de una civilización avanzada ya hubiéramos comprobado alguna transformación en nuestro entorno galáctico como una esfera (conocida como esfera de Dyson) que rodeara una estrella para reutilizar toda su energía.

    A estas ideas se han añadido otros argumentos como que una civilización no necesariamente puede crecer a ritmo exponencial, ya que agotaría los recursos, como sucede con los humanos (sabemos que el colapso de muchas civilizaciones terrestre han sido causadas por este agotamiento), y limitaría el desarrollo de cualquier civilización.

    Falta mucho espacio por explorar

    Pero también se argumenta que sólo hemos explorado una milésima parte del cielo de nuestro horizonte cósmico. Sólo cuando logremos estudiar un millón de mundos de los cientos de miles de millones que existen y no encontremos nada, entonces podemos asegurar que las probabilidades de encontrar vida fuera de la Tierra son escasas.

    Tampoco resulta extraño que no hayamos recibido ningún mensaje, ya que enviar una señal a planetas en otros soles requiere una gran energía y un radiotelescopio bastante más potente que los utilizados actualmente en la Tierra. Según el estudio de Andrew J.H. Clark y David H. Clark, se requerirían 317 años para estudiar todas los canales de radiofrecuencias de una estrella.

    Pero en definitiva no son más que conjeturas y pasatiempos, ya que las formas que pudieran adoptar otros seres vivos en el cosmos se nos escapan de momento. Ateniéndonos a los datos, lo cierto es que solo conocemos una civilización galáctica, la nuestra.