La venganza

© Gerard Fritz / Getty Images

Probablemente, todos hemos sentido alguna vez deseos de venganza ante alguna ofensa por parte de otra persona. Algunos prefieren no ceder antes estos deseos mientras que otros buscan vengarse a toda costa. Pero, ¿qué nos dice la psicología al respecto? ¿Cuáles son los efectos de la venganza? ¿Qué tipos de personas buscan vengarse de los demás? En este artículo intentaremos encontrar algunas respuestas.

Parece que, en lo que respecta a la venganza, las cosas no son demasiado simples. Por ejemplo, si lo que vas buscando es poder, la venganza es un modo de recordar a los demás que deben tomarte muy en serio. Igualmente, si vives en una sociedad en la que no hay normas o leyes claras que te protejan, la venganza puede servir para mantener el orden y protegerte de futuras ofensas. No obstante, como veremos más adelante, la venganza también tiene un precio para el que la ejerce.

¿Cómo son los que desean vengarse?

El psicólogo social Ian McKee estudió cuáles son las características de las personas que buscan venganza y encontró que la venganza se asociaba con dos actitudes: el autoritarismo de derechas y la dominancia social. Es decir, las personas más vengativas son aquellas que están motivadas por el poder, por la autoridad o por el deseo de mantener un determinado estatus social. Las personas estudiadas por McKee que tenían opiniones más favorables hacia la venganza y la represalia eran las que mostraban una mayor deferencia por la autoridad y un mayor respeto por las tradiciones y la dominancia social.

Estas personalidades "tienden a perdonar menos, a ser menos benevolentes y a estar menos centradas en valores de conexión universal", explica McKee.

La psicóloga Michele Gelfand ha estudiado las diferencias culturales respecto a la venganza y ha encontrado que la venganza está desencadenada por factores diferentes en las diversas culturas.

Por ejemplo, los estudiantes americanos se sienten más ofendidos cuando se vulneran sus derechos, mientras que los coreanos se sienten más ofendidos cuando se ve amenazado su sentido del deber. Por ejemplo, un americano tendrá una mayor predisposición a vengarse cuando alguien le impide su derecho a expresar una opinión, mientras que un coreano puede sentir un mayor deseo de venganza cuando alguien lo critica en público avergonzándolo.

Las personas menos individualistas están también más predispuestas a sentir deseos de venganza cuando alguien ofende a una persona que forma parte de su grupo, porque un daño a esa persona (con quien tiene una identidad compartida) se considera como un daño a uno mismo. Por tanto, en las culturas menos individualistas y más colectivistas los deseos de venganza son más contagiosos.

Las emociones que están debajo de los deseos de venganza también pueden diferir. Gelfand ha encontrado que la ira es el principal motor de la venganza en culturas individualistas, mientras que la vergüenza lo suele ser en culturas colectivistas

¿Por qué busca una persona vengarse y cuál es el efecto de la venganza?

Cuando le preguntas a alguien por qué desea vengarse suele responder que es para encontrar el alivio emocional, pero parece que puede producirse justo lo contrario, según los estudios del psicólogo Kevin Carlsmith.

En sus investigaciones, descubrió que la gente piensa que se sentiría mejor si hubiera podido vengarse de una determinada ofensa, pero los resultados del estudio indicaron que quienes no tenían la oportunidad de vengarse se sentían mejor que los que sí se habían vengando. Incluso cuando una persona, tras haberse vengado, afirma no sentirse bien del todo, piensa, erróneamente, que si no se hubiera vengado se sentía todavía peor. Es decir, la gente no parece darse cuenta de que la venganza les hace sentirse peor.

Probablemente, lo que sucede, explica Carlsmith, es que cuando no nos vengamos tendemos a quitarle importancia al incidente. Nos decimos a nosotros mismos que, dado que no hemos hecho nada para vengarnos, en realidad no era algo tan importante, de manera que lo olvidamos con más facilidad.

En cambio, cuando nos vengamos aumentamos la importancia del incidente y pensamos mucho más en él, lo cual nos lleva a darle vueltas mentalmente y sentirnos peor. Es decir, la venganza "mantiene la herida abierta y fresca".