La realidad sobre el uso de la plancha

Cuando hablamos de herramientas para estilizar el cabello, la plancha es sin duda una de las favoritas de la mujeres, sobretodo si son Latinas. Y es que gracias a ella, el cabello ondulado y esponjando, se puede convertir en uno liso, suave y brillante como por arte de magia. Pero, como todo en esta vida, nada puede ser demasiado bueno sin tener efectos secundarios; usar la plancha también tiene su lado malo.

Es decir, quienes abusan de esta herramienta de calor están exponiendo su cabello a uno de los peores maltratos que una melena puede recibir. Por eso, decidí consultar a un grupo de expertos en estilismo para que ellos me dijeran los mitos y realidades que se esconden tras el uso de una plancha.

La plancha quema el cabello: Lo va a quemar si la usas más de dos veces por semanas, cuando no aplicas un producto que proteja el cabello del calor y cuando la temperatura pase de los 190 grados. Pero si has procesado tu cabello químicamente a través de un tinte, permanente o alisado, la temperatura no debe superar los 130 grados. En otras palabras, jamás te pases la plancha sin antes aplicarte un producto protector o un acondicionador permanente (leave-in –conditioner), ni abuses del calor. Personalmente y por las entrevistas que he realizado a expertos en cuidado del cabello, si deseas que tu pelo se mantenga súper saludable no lo planches más de dos o tres veces por mes.

¿Se puede planchar el cabello mojado? Aunque existen algunas planchas para usarlas con el cabello mojado, lo más recomendable es que tu pelo esté 100 por ciento seco antes de plancharlo. Cuando lo planchas mojado es como si lo estuvieras friendo en un sartén con aceite. Sécalo al natural o con un secador de mano antes de usar la plancha.

Si lo planchas mojado, ¡lo vas a quemar!

¿Cómo notar que la plancha te hace daño?: Tan pronto notes que tu pelo está perdiendo brillo, se ve opaco y las puntas se partan o se vean abiertas, es hora de modificar el uso de la plancha. Para evitar estos daños nutre tu pelo con mascarillas y tratamiento semanales. También es bien importante vigilar lo que comes. Un corte de puntas cada seis u ocho semanas vendría de maravilla para la salud de tu melena.

Ojo con la temperatura: Mientras más fino sea tu pelo, más bajo debe ser el calor que usas . Recuerda que el pelo fino tiende a partirse y quemarse más rápido que el cabello grueso. Si tu cabello es grueso debes aplicar productos para proteger del calor a base de silicona para ablandar la hebra y evitar que el pelo se vea duro y pajoso. Por lo general, un pelo grueso tiende a verse más duro que el resto de los tipos de pelo cuando se planchan. Recuerda usar una plancha de cerámica, las de metales queman tu pelo cinco veces más al tener que pasarla constantemente.

El mejor aliado del frizz: Sin duda, la plancha es lo mejor que hay a la hora de atacar el frizz. Así que si vas a un lugar con alto nivel de humedad, debes plancharte el cabello y así te evitarás el mal rato de parecer una leona “desgreñada”.

Y si donde vives, hay frizz todo el tiempo, mejor reserva el uso de la plancha para una ocasión especial. Cuando abusas de esta herramienta de calor, la cutícula de la hebra se cierra y tiene que explotar a través de aperturas en sus puntas, mejor dicho se multiplican las puntas abiertas. Y finalmente, pero no menos importante, cada vez que sometas a tu pelo al calor de la plancha, mímalo con un buen tratamiento restaurador o mascarilla la próxima vez que lo laves.