La quiropráctica

Beneficios de la quiropráctica
Quiropráctica. Foto © [Keith Brofsky / Getty Images]

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Junto con la homeopatía, uno de los tratamientos alternativos mejor reconocidos y más aceptados es la quiropráctica. Tiene apenas más de cien años y se señala como un tratamiento potencial para decenas de padecimientos.

Normalmente, uno acude a un quiropráctico cuando tiene un problema de espalda, un dolor muscular en el torso o algún problema derivado de la mala postura o de un movimiento brusco.

Sin embargo, un quiropráctico puede mejorar no sólo un padecimiento muscular, sino el estado de los órganos del cuerpo.

De hecho, fue tratando un problema auditivo cuando a finales del siglo XIX el doctor Palmer empezó los estudios que dieron lugar a la quiropráctica.

En 22 países la quiropráctica es regulada gubernamentalmente. Se estima que existen unos 150 mil quiroprácticos en el mundo. Y aunque dos de cada tres se encuentran en Norteamérica, es en el mundo occidental la tercera profesión médica más demandada, tan solo después del médico general y el odontólogo.

En diversos estudios, la quiropráctica ha demostrado ser benéfica en el tratamiento de:

Y se argumenta que puede aportar beneficios a:

  • Dolor de espalda
  • Migraña
  • Dolor de cuello
  • Asma
  • Hipertensión
  • Dolor menstrual
  • Fibromalgia
  • Síndrome premenstrual
  • Ciática
  • Trastornos de circulación

 

Cómo funciona

 

La quiropráctica se basa en el principio de que el sistema nervioso ayuda a controlar y mantener el estado de salud de todo el cuerpo.

Éste se concentra en la columna vertebral, y por lo tanto una afectación de ésta ocasiona un malestar que se extiende a determinadas zonas del cuerpo.

Por ejemplo, la décimo segunda vértebra torácica concentra la mayoría de los nervios que conectan el hígado con la médula espinal. De esta forma, un daño en el hígado repercutirá en el estado de dicha vértebra, y un golpe o una mala postura en la vértebra afectará la capacidad del cuerpo para mantener el estado desalud del hígado..

La función del quiropráctico es corregir la estructura ósea; en particular las vértebras de la espalda, para así ayudar en el buen estado de salud de todo el organismo.

 

Las subluxaciones

 

El quiropráctico suele buscar “subluxaciones” en la espalda. Con ello se refieren a desplazamientos de la columna vertebral, que oprime los nervios, causa dolor, y puede afectar el funcionamiento del músculo, del nodo linfático o incluso de un órgano del cuerpo.

Una subluxación puede ser ocasionada por una caída, un golpe o una debilidad de la espina que es heredada. Otras causas pueden ser una mala postura, problemas para dormir, actividades laborales inadecuadas, obesidad, falta de ejercicio y estrés.

 

Qué esperar de una sesión

 

Durante una sesión, el especialista revisa las condiciones de la espalda. Muchos prefieren hacerlo recorriendo con la yema de los dedos la espalda desnuda, aunque también existen doctores que utilizan aparatos u otros métodos de diagnóstico.

Realizado el diagnóstico, el doctor emplea distintos métodos para devolver la columna a su posición natural. Regularmente, el movimiento es brusco y provoca crujidos y el sonido de pequeñas explosiones en nuca y espalda. El sonido es similar al de tronarse los dedos de las manos y no debe ser doloroso.

Algunos quiroprácticos utilizan métodos holísticos y no acostumbran usar esta presión, prefieren estiramientos de los brazos y movimientos que involucran todo el cuerpo.

Después de una sesión, el doctor puede recomendar algunos tratamientos, como camas de masaje, calor o frío en la zona intervenida o incluso algunos ejercicios para realizar en casa. Lo más importante es evitar que el desplazamiento de la columna vuelva a ocurrir.

 

Después de la sesión

 

Dependiendo de la gravedad y ubicación del padecimiento, tu quiropráctico re recomendará visitas regulares que se espaciarán eventualmente. Si el hábito que las causa no se corrige, las visitas pueden extenderse indefinidamente.

Muchas personas desarrollan una “hipersensibilidad” en la zona tratada por el doctor. El cuerpo debe acostumbrarse a reposar y moverse con la columna alineada, y los movimientos naturales que había adaptado llegan a resultar dolorosos o incómodos.

En raras ocasiones se sufre dolor o incluso hematomas en la piel. Lo mejor es consultar con el especialista en caso de que esto ocurra.