La psicología de la escasez y la pobreza

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Jamie Grill / Getty Images

Cuando a una persona le falta algo, ya sea dinero, tiempo, calorías o incluso compañía, se encuentra en una situación de escasez que consume una gran energía mental y es capaz de afectar negativamente su capacidad para tomar decisiones y su función cognitiva.

Esto es lo que el psicólogo Eldar Shafir, de la Universidad de Princeton, llama psicología de la escasez. La privación puede llevar a una vida absorbida por las preocupaciones que acaba causando deficiencias cognitivas y hace que tomemos malas decisiones.

En una entrevista realizada por la APA (American Psychological Association), Shafir explica que las investigaciones que estuvieron realizando con personas pobres les llevó a pensar que existe una psicología especial asociada a la pobreza que emerge en cualquier persona cuando no tiene lo suficiente de algo que necesita y que da lugar a resultados muy negativos.

¿Por qué la escasez produce estos resultados negativos?

Según Shafir, las personas tenemos un “espacio cognitivo” muy limitado, de manera que cuando te centras con gran intensidad en una cosa, como afrontar la escasez, te queda menos espacio mental para dedicar a otras, y algunas de estas cosas son importantes precisamente para afrontar dicha escasez. Por este motivo, los pobres no rinden tan bien como los ricos en muchas áreas de sus vidas: dedican menos tiempo a sus hijos, siguen peor los tratamientos médicos o incluso los agricultores pobres se ocupan peor de sus cosechas, según muestran los estudios.

La pobreza puede forzar a una persona a tener que centrarse en el día a día, en vez de centrarse en trazar planes a largo plazo, que son los que le pueden ayudar realmente.

Shafir y sus colaboradores hicieron una serie de estudios en los que vieron cómo manipular la escasez tenía un impacto enorme en la capacidad cognitiva de las personas.

Por ejemplo, fueron a un centro comercial y pidieron a voluntarios que respondieran a test que miden el control cognitivo y la inteligencia fluida mientras tenían en cuenta un escenario financiero (algo manejable, como un arreglo al coche de 150 dólares, o bien algo más exigente, como un arreglo de 1500 dólares). Dividieron a los participantes en ricos y pobres, según sus ingresos, y encontraron que los ricos rindieron igual de bien en ambo escenarios, mientras que los pobres rindieron igual de bien que los ricos en el escenario manejable, mientras que cuando estaban pensando en el escenario más exigente sus puntuaciones en los test bajaron bastante.

En la India estudiaron a los agricultores de la caña de azúcar, que ganan todo su dinero una vez al año, cuando recogen la cosecha, y luego tienen que apañárselas con ese dinero el resto del año. Por tanto, puede decirse que son ricos tras la cosecha pero pobres antes de la cosecha. Les pidieron que respondieran a los test cognitivos en dos ocasiones: dos meses antes y dos meses después de la cosecha y vieron que obtenían un equivalente a 10 puntos de CI menos antes de la cosecha (cuando son pobres) que después, aún siendo exactamente las mismas personas.

La escasez de tiempo también puede tener un impacto negativo en la capacidad cognitiva. Cuando las personas tenían tiempo de sobra eran juiciosas, necesitaban menos tiempo para realizar una tarea y solo ocasionalmente tenían que “pedir tiempo prestado” (en ese estudio, los participantes podían pedir tiempo prestado, pero cada segundo que pidieran les costaba dos segundos del tiempo total del que disponían). En cambio, cuando estaban escasos de tiempo para realizar las tareas, estos mismos participantes (estudiantes de Princeton) pedían tiempo prestado y acababan “endeudados” y rindiendo peor que los estudiantes en la misma situación de escasez pero a quienes no se les daba la opción de pedir préstamos de tiempo.

Por tanto, las personas que rinden bastante mal y toman malas decisiones en tiempos de escasez, son perfectamente capaces de rendir bien y tomar mejores decisiones cuando su situación mejora.

El problema es que no es fácil hacer que tu situación mejore cuando estás tomando malas decisiones.

¿Hay alguna solución?

Shafir comenta que cuando tu vida está demasiado “apretada”, el más mínimo evento inesperado hace que te quedes bloqueado. No sabes lo que va a pasar pero es muy probable que pase algo (un problema en el coche, una multa, un electrodoméstico estropeado, etc.). O bien, si andas escaso de tiempo, puede suceder algún imprevisto que te robe ese tiempo que no tienes. Por tanto, es importante intentar tener en cuenta estos imprevistos; por ejemplo, reservar media hora aquí o allá durante el día para poder hacer frente a los imprevistos, tener un pequeño fondo de dinero ahorrado, etc.

Puedes leer la entrevista completa en The psychology of scarcity. Eldar Shafir, junto al economista Sendhil Mullainathan, ha escrito un libro sobre este interesante tema llamado "Scarcity: Why Having Too Little Means So Much".