La primera visita al ginécologo

Para evitar embarazos no deseados y enfermedades de trasmisión sexual

¿Cuándo debo llevar a mi hija adolescente al ginecólogo por primera vez? Esta es una pregunta que se hacen los padres de las adolescentes muy a menudo. Y la respuesta a ella es muy clara: antes de que comience a tener relaciones sexuales. De esa manera estará prevenida ante embarazos no deseados y ante enfermedades de transmisión sexual. Los embarazos no deseados y las enfermedades de transmisión sexual son asuntos muy graves que se deben prevenir.

Responsabilidad
Por lo que se refiere a los embarazos, el riesgo para las adolescentes latinas es aún más alto que el general entre las adolescentes en Estados Unidos. Si en Estados Unidos el 4% de las mujeres tiene un bebé durante la adolescencia, entre las hispanas la probabilidad es aún mayor, hasta dos o tres veces. La forma de evitarlo es la utilización de métodos contraceptivos y eso es algo que debe hablarlo la adolescente con su ginecólogo. Además este le dará la información y los recursos para evitar también las enfermedades de transmisión sexual. El doctor puede informarles
Muchos padres dudan sobre cuándo pedir la primera cita para sus hijas. Un buen método para saber cuándo hacerlo es hablar con el ginecólogo. Si los padres acuden a él y le explican cuál es la situación de su hija adolescente, el propio doctor les aconsejará sobre si ya ha llegado el momento de que la joven acuda a su primera consulta.
En otros casos, será la propia adolescente la que si tiene una buena relación con sus padres y siembre ha podido hablar con ellos de su vida sexual con naturalidad, les dirá cuándo necesita esa primera cita. Estar o no con ella
El otro asunto que preocupa a muchas madres de chicas adolescentes es si deben estar con ellas o no en sus visitas al ginecólogo.
A esta pregunta no hay una respuesta concreta porque dependerá de muchas cosas. El primer aspecto a tener en cuenta es cómo funciona la relación entre madre e hija. Si es una relación cercana, si la adolescente habla con su madre con naturalidad acerca de su vida sexual, si no encuentra problemas para exponer sus necesidades, será un acuerdo entre ambas. Es decir, madre e hija decidirán si la segunda quiere o no que su madre esté junto a ella en sus visitas al ginecólogo. Qué ocurre si yo quiero ir y ella no quiere que vaya
Cuando la relación no es tan fluida o la joven ha decidido que prefiere ir sola pero su madre quiere estar con ella, el asunto es más complejo. No hay ninguna duda de que los adolescentes tienen derecho a su propia intimidad. Pero tampoco hay ninguna duda sobre que sus padres son los responsables de su salud, de toda su salud, incluida su salud sexual. En este segundo caso, el mejor consejo para esas madres es que hablen con el médico. Un ginecólogo con experiencia en tratar a adolescentes podrá informarles muy bien sobre qué pasos seguir, sobre si es conveniente o no forzar su presencia en las visitas de la adolescente, e incluso les podrá dar recomendaciones para que las conversaciones con su hija adolescente sean más naturales. Qué ginecólogo le conviene
Por todas esas razones es muy importante elegir muy bien el médico con el que se va a concertar la primera cita ginecológica de la adolescente. Para hacer esa elección es bueno informarse antes, preguntar a familiares y conocidos sobre médicos expertos en ginecología adolescente ya que cuanta más experiencia tenga el doctor será mejor para todos. También hay organizaciones de educación sexual para jóvenes en muchas ciudades y seguro que en ellas podrán encontrar asesoramiento. Y, por último, puede consultarse con la enfermera de la escuela, seguro que ella ya se ha enfrentado a esa pregunta más veces y podrá ser de gran ayuda para orientarlos. Fuentes:
Centro para el Control de las Enfermedades (CDC): Embarazo en la adolescencia, la importancia de la prevención.

Centro para el Control de las Enfermedades (CDC): Las enfermedades de transmisión sexual

Federación Iternacional de Planificación Familiar Foto: Draw: Dr. Harry Gouvas