La palma o palmera de coco

Aprende a cultivar y a sacarle el jugo a tus palmeras de coco

Palmera de cocos
Palmera de cocos. Getty Images

Aceite, vino, agua, flan, galletas, bien me sabe, helados, productos de belleza, madera, pencas para tejados, sombra, tejidos, fibra, vitaminas, minerales. ¿Qué más le podemos pedir a esta maravillosa planta?.

Cuando pienso en las palmeras de coco o cocoteros, no puedo dejar de pensar en los náufragos. Imagínate estar en medio del mar, a la deriva. El sol azotando tu barcaza y tu sin tener donde refugiarte de sus fuertes rayos.

De pronto, ves a lo lejos una pequeña isla. Remas fuerte hasta llegar a ella. Te tiras de la barcaza, hambriento, sediento y falto de sombra. Miras a tu alrededor y estás rodeado de palmeras rellenas con nueces de coco. De seguro piensas: “Estoy a salvo”. 

La palmera de coco

El nombre científico o botánico de esta planta es Cocos nucifera. Sus orígenes andan igual de perdidos que el náufrago de mi historia, ya que muchos dicen que proviene del Asia, otros del Caribe. Pero es que al ser una planta tan antigua, viajera y tan fácil de propagar, no existen datos concretos.

Una nuez de coco puede caer en el mar y viajar por meses de un lado al otro, hasta depositarse y crecer en cualquier costa.  Además, como esta planta produce tanto flores masculinas como femeninas, se puede polinizar ella misma para crear sus semillas y esparcirse por toda la costa.

La nuez de coco o semilla

Basta con abrir un coco para empezar a conocer algunos de sus atributos.

Desde su refrescante agua  hasta la sabrosa pulpa o tela interior, ambos utilizados en sabrosos platillos y bebidas en todo el mundo.

Tanto la pulpa como el agua son ricos en vitaminas E, B y C. También poseen buenas cantidades de fibra, potasio, magnesio y ácido fólico. Inclusive tengo entendido que pueden ayudar a fortalecer el sistema inmunológico.

Para saber si un coco está maduro solo hay que menearlo un poco. Si escuchas el chapoteo del agua en su interior, es que aún mantiene sus propiedades comestibles. Si no escuchas nada, es muy posible que esté muy maduro y seco por dentro. 

Clima ideal

Respecto al clima ideal, creo que es un tema fácil. Basta con cerrar los ojos e imaginar palmeras, para saber que pertenecen a climas tropicales o subtropicales. Las palmeras de coco prefieren los climas calientes donde abundan la humedad y la luz solar. Esta humedad ambiental es muy necesaria para su desarrollo y para la producción de sus frutos.  Estas no soportan las heladas o los climas fríos. Tampoco los lugares muy altos o los climas demasiado secos.

Terreno y raíces

Un suelo arenoso y bastante profundo es el ideal para su crecimiento. También es importante que el terreno no cree encharcamientos y que mantenga muy buen drenaje. Esta planta agradece los terrenos salinos, por eso crece con facilidad en las costas a la orilla del mar.

Su sistema de raíces tiene varias funciones. Las raíces más superficiales están encargadas de anclar la palmera al suelo y absorber el agua que llega a las primeras capas del terreno. Pero las raíces más profundas son las encargadas de absorber los nutrientes que usualmente se encuentran en las capas más profundas del terreno.

 

Cultivo casero 

Si quieres plantar una palmera, solo necesitas una nuez o semilla.  La semilla de la palmera de coco es lo que conocemos como la nuez del coco. Asegúrate de que esté viva, verde y no seca. Las más resecas suelen estar de un color marrón y ya no cuentan con materia genética viva para procrearse. 

Para plantar tu nuez de coco, simplemente acuéstala de lado y solo entierra la mitad dentro del terreno. En pocos meses verás como  comienza a desarrollarse una palmerita. Mantén el terreno levemente húmedo en lo que la semilla germina y comienza a salir tu nueva palmera.

La palmera es realidad se le pudiera llamar maná del cielo, ya que es fácil de plantar y propagar, nos brinda alimentos sólidos, líquidos, madera, materiales para cobijarnos, aceites y hasta sombra para protegernos del candente sol.