La 'operación Bikini' que enferma a las mujeres

Imagen compartida por la cuenta de Instagram 'You don't eat that'.
Imagen compartida por la cuenta de Instagram 'You don't eat that'. © Instagram @youdonteatthat

Una mujer de piernas largas y cintura estrecha con un pequeño bikini llena las vallas y marquesinas de nuestras ciudades. Es la protagonista de la última campaña de una famosa cadena de ropa y la modelo mejor pagada del mundo. Gisele Bundchen se ha apoderado de nuestras calles y ha activado la llamada 'operación bikini', que mueve millones de euros anualmente vendiendo dietas milagro, cremas adelgazantes, operaciones de estética...

En Estados Unidos, cada mujer se gasta de media entre 12.000 y 15.000 dólares al año en salones y productos de belleza, según datos de la organización The Representation Project, una de las que, con sus documentales y campañas en Internet, está logrando visibilizar el lado oscuro de la industria de la moda. Estas son algunas de sus estadísticas:

  • Modelos de catálogo que usan la talla 32 (la más comprada en España es la 38-40) y pesan un 23% menos que la media. De hecho, hace 20 años su peso era un 8% menos que el promedio de las mujeres. 
  • Un 31% de jóvenes afirma pasar hambre para estar más delgadas, y un 75% de las adolescentes se sienten deprimidas, culpables y tristes tras pasar 3 minutos ojeando una revista de moda.
  • El 56% de los anuncios de televisión dirigidos a mujeres utilizan la belleza como reclamo.
  • El 48% de las adolescentes querrían estar tan delgadas como las modelos.

La 'cosificación' de la mujer (simplificación extrema hasta convertirte en objeto de consumo) se traduce en depresión clínica y falta de autoestima, además de en unos referentes equivocados en un momento clave para afianzar tu personalidad y liderazgo.

 Como señala Marian Wright Edelman, fundadora y presidenta del Fondo de Defensa Infantil estadounidense: "No puedes ser lo que no puedes ver".

Respuesta en Internet

Cuando Gisele Bundchen aparece en un anuncio, se disparan las ventas del producto del que es imagen hasta el punto de que, según la revista Forbes (con su particular concepto del poder), es una de las mujeres más poderosas del mundo.

  Su mensaje es claro: si tienes mi cuerpo y mi estilo de vida, serás poderosa. Para transmitirlo, la brasileña se inclina hacia atrás y mira a la cámara insinuante o agarra su cabello de forma sensual. 

Algunas campañas virales, como las del dúo Bondi Hipsters, parodian de forma divertida este tipo de escenas hipersexuales de las modelos."¿Te imaginas a un hombre haciendo lo mismo?", nos preguntan. Otras iniciativas en redes sociales tratan igualmente de desenmascarar los mensajes dañinos que lanza la industria de la moda. Por ejemplo la cuenta de Instagram 'You don't eat that' ('Tú no comes eso') que se burla de las famosas que comparten fotos en las que comen alimentos grasos e hipercalóricos. 

Las impulsoras del proyecto Fattitude exponen en su documental cómo la televisión y el cine estereotipan a las personas con sobrepeso con "monstruas, ogras y gente a la que tendrías miedo" (algunas malvadas de Disney), víctimas (como la protagonista de la película Precious) o "amigas graciosas", como algunos personajes de la actriz Melissa McCarthy, que lucha utilizando la poderosa arma del humor contra las burlas y comentarios acerca de su imagen. 

Convertir a la mujer en un objeto e insistir en la belleza es una forma de controlar su capacidad y su poder.

Es algo que el feminismo sabe desde sus orígenes y que ya subrayó Mary Wollstonecraft en su obra fundacional:

"Confinadas en jaulas como la raza emplumada, no tienen nada que hacer sinoacicalarse el plumaje y pasearse de percha en percha". ("Vindicación de los derechos de la Mujer", 1792)

Y que autoras más recientes como Naomi Wolf han conseguido diseccionar hasta el detalle en trabajos como 'El mito de la belleza'.