La naturaleza en verano

Paolo Costa

La mayoría de los adolescentes tienen poco contacto con la naturaleza. Casi todos nosotros vivimos en grandes ciudades en las que lo más cercano que hay a esta son parques o jardines, es decir, espacios totalmente urbanos.

Y a la vez muchos de nosotros, sus padres y madres, procedemos de culturas en las que lo habitual era lo contrario, vivíamos en la naturaleza, aunque no lo llamáramos así. Pero nuestras vidas se desarrollaron en entornos mucho más silvestres en los que éramos testigos de cómo se desarrolla la vida natural.

Paradójicamente, nuestros hijos son mucho más defensores de la naturaleza de lo que lo fuimos nosotros mismos. Nosotros la vivimos y ellos la defienden. Pero casi siempre tenemos la impresión de que defienden algo que no conocen. Y eso es así en muchos casos. Defienden algo que conocen por los libros, por las películas o por la escuela pero no de primera mano.

El desconocimiento de la naturaleza en primera persona, es decir, no haber vivido cerca de ella nunca es una importante carencia. Y no solo eso, si ese conocimiento no se desarrolla como tarde durante la adolescencia será muy difícil que más adelante, en la madurez, nuestros hijos puedan llegar a sentirse cercanos a ella. La podrán vivir pero será siempre algo ajeno a su crecimiento.

Por eso es bueno hacer algo antes de que eso ocurra. Es difícil pero pueden encontrarse fórmulas para cambiar, o al menos atenuar, esto. Y el verano es el momento ideal.

Hay tres vías para resolverlo.

Viajes a nuestro país de origen

Una de ellas, la primera y la que además aportará a nuestros hijos otras vivencias muy importantes es que viajen en verano a nuestros países de origen. La mayoría de las familias latinas conserva parte de sus familiares en los países de origen, alguno de los abuelos o abuelas, tíos, primos, etc…

Eso hace que sea bastante frecuente entre las familias latinas enviar a los hijos en verano al país. Y esa decisión es excelente por muchos motivos. Uno de ellos es que estarán en contacto con la naturaleza mucho más de lo que lo están en su vida diaria. Pero además conocerán nuestros orígenes que también son los suyos. Adquirirán nuevas experiencias y conocerán nuestra cultura.

Campamentos en la naturaleza

Una solución para los que no puedan o no quieran enviar a sus hijos a su país de origen pero buscan fórmulas para que sus hijos pasen tiempo en la naturaleza durante el verano son los campamentos.

Hay campamentos de día pero existen también campamentos con alojamiento. Y los hay de muy diferentes precios. Una buena búsqueda nos dará una lista de campamentos con sus ubicaciones y sus actividades. Una vez que encontremos aquellos que se ajustan a nuestro presupuesto, solo tenemos que elegir, con el adolescente, cuál es aquel al que quiere ir.

Un campamento en la naturaleza no solo le enseñará a nuestro hijo más sobre la vida silvestre, también tiene algunas otras cualidades que pueden ser muy importantes para su desarrollo: vivirá un tiempo lejos de nosotros y con personas nuevas y eso es muy importante para su autonomía y además hará nuevas relaciones que también es un aspecto importante para su desarrollo.

Sobre todo porque esas personas que conocerá proceden de lugares y ámbitos diversos y establecer relaciones con ellas ampliará la experiencia y la sociabilidad de nuestro adolescente.

Campos de trabajo

La mayoría de los campamentos son caros y algunas familias no pueden asumir su coste, sobre todo además si tienen varios hijos. Una alternativa a los campamentos con sus mismas ventajas pero menor coste son los campos de trabajo. En estos, los chicos y chicas se comprometen a realizar algún trabajo a cambio del alojamiento y lo único que suelen tener que pagar es el viaje y sus gastos personales. Los campos de trabajo suponen un  importante ahorro para los padres y madres y tienen las mismas ventajas que los campamentos, o más, para los chicos o chicas.