La marihuana. Efectos y adicción

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La marihuana se considera una droga alucinógena; es decir, con la capacidad para alterar la percepción. Sus ingredientes activos proceden de las resinas de una planta llamada Cannabis Sativa. Las flores de esta planta se secan y se fuman y la resina puede extraerse y concentrarse para producir otros tipos de sustancias, como hachís o aceite de hachís. No es raro que se le añadan diversos tipos de adulterantes.

Los efectos de la marihuana

El efecto que tiene la marihuana sobre el cerebro no se conoce con claridad. En parte, esto se debe a que el cannabis contiene muchos componentes diferentes que son activos de un modo u otro. Se cree que el principal componente activo es el THC  (delta-9-tetrahidrocannabinol). Sin embargo, los consumidores de marihuana afirman que el THC por sí solo no tiene el mismo efecto que la sustancia natural.

En general, la marihuana produce una sensación de relajación general, una ligera euforia y distorsiona el sentido del tiempo.

Disminución del funcionamiento intelectual. La mayoría de los receptores de cannabinoides se encuentran en zonas del cerebro relacionadas con el placer, la memoria, el pensamiento, la concentración, la percepción sensorial y del tiempo y la coordinación de movimientos. Por este motivo, el consumo de marihuana causa problemas para pensar y solucionar problemas, distorsiona las percepciones y afecta la memoria y la capacidad de aprendizaje.

Estos efectos pueden permanecer durante días o semanas después de de haberla consumido. Por tanto, las personas que consumen marihuana a diario pueden tener un funcionamiento intelectual disminuido durante todo el día. Por este motivo, se ha asociado con el fracaso escolar.

Disminución de la capacidad para conducir vehículos.

La marihuana afecta a una serie de habilidades necesarias para conducir, como estado de alerta, tiempo de reacción, coordinación de movimientos y concentración, de manera que aumenta la probabilidad de tener accidentes de tráfico.

Síntomas físicos. A nivel físico puede producir aumento de la frecuencia cardíaca, boca seca, problemas de coordinación y tiempo de reacción más lento. Puede causar palpitaciones y arritmias.

Pulmones. El consumo de marihuana afecta también a los pulmones. El humo de la marihuana contiene entre un 50 y un 70 por ciento más de carcinógenos que el humo del tabaco. El fumador habitual puede tener tos crónica con flema y una mayor frecuencia de enfermedades respiratorias e infecciones pulmonares.

Adicción a otras drogas. Los consumidores de marihuana suelen usarla junto con otras drogas como alcohol o cocaína. Algunos autores consideran que la marihuana puede facilitar la adicción a otras sustancias, aunque es un tema que no está bien estudiado. Sin embargo, sí es cierto que muchas personas comienzan experimentando con marihuana para pasar después a utilizar cocaína u opiáceos.

Reacción psicótica. Cuando se consume en dosis altas puede producir alucinaciones, paranoia y pánico o ansiedad.

Efectos a largo plazo

Los efectos a largo plazo tampoco se conocen con claridad. Se ha descrito un síndrome de apatía y falta de motivación, aunque otras investigaciones han refutado estos efectos. Y lo mismo puede decirse respecto a su asociación con la esquizofrenia.

Lo que sí parece claro es que la marihuana suele empeorar los problemas que ya tiene en su vida  la persona que la consume. La alteración del estado de ánimo que ocasiona esta droga permite a los consumidores evadir la realidad y evitar afrontar sus problemas y, cuanto más eviten afrontar la realidad, más problemas se van sumando en sus vidas.

No es raro que las personas que están recuperándose de la adicción a la marihuana tengan que lamentar oportunidades perdidas, pérdida de productividad en el trabajo, abstinencia laboral, problemas en sus relaciones o incluso relaciones rotas.

Potencial adictivo

Existe una gran controversia respecto al potencial adictivo de la marihuana. En un principio, se pensó que no era adictiva porque no hay un síndrome de abstinencia observable. Pero con el paso del tiempo, las mejoras en el cultivo de esta planta han hecho que sea bastante más potente que en el pasado, pudiendo producirse un síndrome de abstinencia con ansiedad, insomnio, irritabilidad, disminución del apetito y deseos de marihuana. Estos síntomas suelen comenzar al día siguiente de haber dejado la droga, llegando a su punto máximo dos o tres días después y disminuyen una o dos semanas después de haberla consumido por última vez. Dado que la marihuana desaparece lentamente del cuerpo, el síndrome de abstinencia no es marcado.

Usos terapéuticos

La marihuana suele utilizarse en casos de glaucoma, puesto que disminuye la presión ocular, ayuda a contrarrestar las náuseas producidas por la quimioterapia y se ha utilizado también para manejar el dolor, como relajante muscular y como tranquilizante. Existen productos farmacéuticos derivados de esta planta, como el Marinol, que se usa para las náuseas y como estimulante del apetito.

No obstante, los efectos negativos que se describen más arriba se producen también en los casos en los que se consume de modo terapéutico.