La inteligencia social, emocional y personal

Personas socializando
Caiaimage/Tom Merton/Getty Images  

La inteligencia puede dividirse en varios tipos según el área de razonamiento que impliquen. Cuando se trata de procesar o manejar información relacionada con sentimientos, emociones, motivos, relaciones y otras áreas que tienen que ver con nuestro bienestar y supervivencia, hablamos de tres tipos de inteligencia: personal, social y emocional.

Uno de los principales motivos por los que tanta gente está interesada en la psicología es que los conocimientos que la psicología puede aportarles les ayudan a entenderse mejor a sí mismos y a los demás y, por tanto, a desarrollar su inteligencia social, que es uno de los aspectos más importante en un mundo tan interconectado como es el nuestro.

La inteligencia emocional

La inteligencia emocional está relacionada con la capacidad para identificar las emociones en los rostros, voces y expresiones de los demás y en uno mismo, entender lo que significan las emociones en nuestras relaciones con los demás, entender las propias emociones, manejar tanto las propias emociones como las de los demás y usar la información emocional para realizar actividades cognitivas (pensar, hacer valoraciones, etc.) Es decir, tiene que ver con la capacidad para utilizar la información emocional al pensar y la capacidad para percibir las emociones, identificarlas, expresarlas, utilizarlas al razonar, entenderlas y manejarlas.

La inteligencia personal 

La inteligencia personal (o intrapersonal), implica la comprensión de uno mismo, la capacidad para evaluarse de un modo objetivo, saber cuáles son las propias capacidades o habilidades y ser capaces de razonar acerca de las propias emociones, motivaciones, valores y otros procesos internos.

Es decir, es la capacidad para conocerse a uno mismo de una manera acertada, entenderse y manejar la información interna.

La inteligencia social

La inteligencia social tiene que ver con nuestras relaciones con los demás, incluyendo aspectos como la intimidad y la confianza, la persuasión, la pertenencia a grupos o la influencia.

Consiste en el uso de información social para hacer que otros cooperen, la capacidad para relacionarse con los demás de manera efectiva y la capacidad para identificar las relaciones existentes entre las personas (dominancia, liderazgo, sumisión, dependencia, etc.).

Estos tres tipos de inteligencia suelen estar relacionados y tienden a solaparse. Por ejemplo, tanto la inteligencia social como la emocional ayudan a una persona a entenderse mejor a sí misma (inteligencia personal) y la inteligencia emocional ayuda a relacionarse mejor con los demás.

La inteligencia social implica seis áreas principales:

  • La capacidad para identificar el estado mental interno de los demás.
  • La capacidad para agrupar los estados mentales de los demás en función de sus similitudes.
  • La capacidad para ver conexiones con significado entre diversas conductas.
  • La capacidad para interpretar secuencias de conductas sociales.
  • La capacidad para responder de manera flexible al interpretar los cambios en la conducta social.
  • La capacidad para predecir lo que pasará en una situación interpersonal.

La inteligencia social tiene también que ver con el conocimiento que una persona tiene sobre el mundo social que le rodea y su capacidad para usar ese conocimiento.

Probablemente contribuye también a la aceptación de uno mismo.

Las personas con baja inteligencia social

Las personas con una baja inteligencia social tienen muy poca comprensión de los demás o de sí mismas. Malinterpretan las intenciones de las otras personas y expresan sus propias intenciones de maneras que no se entienden bien. Dicen cosas equivocadas en el momento inadecuado, nos gastan una broma o nos cuentan un chiste cuando estamos preocupados por temas importantes o entienden nuestras bromas o ironía de un modo literal. En el extremo, tendríamos el síndrome de Asperger y el autismo, trastornos en los que la inteligencia social no llega a desarrollarse de un modo normal.