La importancia del olfato en el amor y la atracción

La atracción pasa por lugares invisibles...como tu nariz

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CP Photo Art /Stone/ Getty Images

No son sólo los perros los que dependen del sentido del olfato. En un grado infinítamente menor, los seres humanos se guían por lo que la nariz tiene que decir acerca de sus semejantes. No se trata de si es un aroma especialmente agradable o no al gusto particular de cada uno, sino de la producción y combinación de feromonas que produce el otro.

Atracción inmediata

El aroma particular de cada ser humano es un equilibrio personalísimo de hormonas llamadas feromonas, que son aquellas que provocan en el cerebro la reacción de atracción sexual.

Varones y mujeres tienen diferente tipo de feromonas.

Las mujeres producen las llamadas feromonas EST (derivadas del estrógeno) y los varones producen AND (derivadas de la testosterona). El cerebro humano, igual que el animal, tiene su respuesta sexual en el hipotálamo anterior, es allí donde se registran las respuestas a las feromonas AND y EST en los varones y mujeres.

Ellas responderán ante las AND y ellos ante las EST. Caso aparte son los homosexuales, que responden en el caso de los varones homosexuales ante las feromonas AND (como las mujeres heterosexuales) y en el caso de las homosexuales femeninas, responderán ante las feromonas EST (como los varones heterosexuales).

La maravillosa nariz

La nariz humana, respingada y aparentemente poco útil, esconde dos pequeñas cavidades sobre el tabique nasal (el órgano vomeronasal), que son las receptoras de estas feromonas, de allí al cerebro y entonces la respuesta inmediata.

No hay consciencia en la persona de lo que está ocurriendo cuando alguien pasa por su lado. Lo encuentra agradable sexualmente o no, sin saber bien porqué. Se "tiene piel" o no con ese extraño. Los amores a primera nariz, no son entonces una invención romántica sin fundamento científico.

¿Dónde están las feromonas?

En el varón se concentran en la transpiración, en la mujer en la secreción vaginal. Algunos estudios realizados por la Doctora Astrid Jutte (Instituto Ludwiwigg Boltzmann, Viena, Austria) sugieren que los varones, aún sin ser conscientes de ello, pueden percibir cuándo las mujeres están ovulando respondiendo con una mayor producción de testosterona, lo cual sería bastante lógico si tomamos que en ese período del ciclo reproductivo femenino es, precisamente, cuando las posibilidades de un embarazo son más altas.

Al margen de lo que hoy se opine y se controle la natalidad, la biología no conoce de culturas y sigue empeñada en atraer machos y hembras en el momento adecuado para la concepción y la perpetuación de la especie.

¿Pura biología el amor?

El sentido del olfato parece tener una preponderancia a la hora de sentir atracción sexual, pero el ser humano va más allá con su nariz.

Aromas, esencias, olores agradables o desagradables son altamente evocadores para todos. Basta el aroma del café para recordar mañanas en casa, o la fragancia de determinado perfume que asociamos con un ser querido. Hay personas que poseen un sentido agudísimo del olfato, tanto que se especializan en crear esencias o mezclar especias o hierbas, blends de té, etc.

No todos poseen estas características, pero quizá el sexto sentido del que tanto se habla, el instinto, la preferencia determinada y sin explicación por alguna comida, persona o lugar, tenga una buena parte de olfato y sus dosis de características psicológicas, emocionales y de bagaje cultural y personal del que no se es consciente, trabajando todo junto en el mismo y preciso instante.