La importancia de tomar una dieta baja en grasas saturadas

Un estudio británico pone en duda las recomendaciones de reducir su consumo

Dieta mediterránea y colesterol estudios científicos
La evidencia científica ha demostrado que la dieta mediterránea reduce el colesterol total o colesterol LDL y aumenta el colesterol HDL. Oxana Denezhkina | Getty Images

El efecto de las grasas sobre la salud se conoce desde finales de los años cincuenta. Los estudios científicos que se realizaron durante las dos décadas siguientes demostraron que los ácidos grasos saturados o grasas saturadas aumentaban las lipoproteínas de baja densidad (LDL o colesterol malo) y que los ácidos grasos poliinsaturados o grasas insaturadas (omega-3 y omega-6) las disminuían. Su asociación con las enfermedades del corazón hicieron que muchos países incluyeran la reducción de la ingesta de grasas saturadas en sus políticas de nutrición.

Pero mientras los consumidores seguimos batallando para reducir las grasas saturadas en nuestra dieta, un nuevo estudio británico, publicado a finales de marzo en la revista Annals of Internal Medicine, sorprendía a la comunidad científica.

La grasa saturadas a debate

Desde hace décadas cientos de estudios experimentales han demostrado que una dieta rica en grasa saturada aumentaba el riesgo de sufrir una enfermedad coronaria. Unas recomendaciones defendidas por instituciones tan influyentes como la Asociación Americana del Corazón o la Organización Mundial de la Salud.

Pero una nueva investigación, un meta-análisis basado en la extracción de datos de 32 estudios observacionales, parece querer cambiar las reglas del juego y aconseja una modificación en las recomendaciones sobre el consumo de ácidos grasos para promover la salud cardiovascular.

La investigación británica confirma el efecto protector de las grasas omega 3, rica en pescado, y reitera el daño de las grasas trans.

Hasta aquí nada nuevo. Pero lo alarmante son sus conclusiones: “las pruebas actuales no apoyan claramente directrices cardiovasculares que fomenten el alto consumo de grasas insaturadas y un bajo consumo de grasas saturadas”.

¿Cambio en las recomendaciones?

¿Podría este estudio cambiar las recomendaciones dietéticas del consumo de grasa saturada que aconseja que sea menor del 10% de la ingesta diaria total?

¿Podemos volvernos locos comiendo quesos, lácteos enteros y hamburguesas sin preocuparnos por la salud de nuestro corazón?

Para Ramón Estruch, líder de "Prevención con Dieta Mediterránea" (PREDIMED), el estudio español más importante sobre el efecto de la dieta mediterránea en la salud cardiovascular que se ha hecho en Europa y en Estados Unidos, “los resultados obtenidos de estudios de cohortes, como los que se han incluido en el meta-análisis referido, tienen una validez intermedia, ya que no es posible controlar todos los factores de confusión. Para asegurar que nuestras recomendaciones tienen la máxima validez, debemos basarnos en estudios experimentales aleatorios”.

Para realizar este tipo de estudios, se administra a una persona un determinado alimento o nutriente en base a una tabla de números aleatorios. De manera que una persona recibe una determinada intervención nutricional según el azar, no según sus preferencias. “Aunque se tarda más en obtener conclusiones, este tipo de estudios son los más útiles a la hora de dar consejos o recomendaciones porque las conclusiones son mucho más fiables”, afirma el investigador.

El estudio PREDIMED quería conocer el efecto de la dieta mediterránea suplementada con dos tipos de alimentos grasos insaturados en personas con al menos tres factores de riesgo cardiovascular.

La mayoría de participantes, con una edad media de 67 años,  o eran diabéticos, o sufrían tres o más factores de riesgo vascular como sobrepeso u obesidad, hipertensión arterial, niveles altos de de colesterol, tabaquismo o tenían una historia familiar de enfermedad cardiovascular.

Así, los casi 7.500 participantes se dividieron de forma aleatoria en tres grupos: uno siguió una dieta mediterránea suplementada confrutos secos (una mezcla de nueces, avellanas y almendras), otro una dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva virgen extra cada día y el grupo de control una dieta exenta de todo tipo grasa, tanto animal como vegetal.

Tras seguir a los participantes durante casi 5 años, los resultados, publicados en la revista científica The New England Journal of Medicine, demostraron que seguir una dieta mediterránea suplementada con frutos secos (almendras, avellanas y nueces) o con aceite de oliva virgen extra disminuía en un 30% el riesgo de sufrir un infarto de miocardio, un accidente cerebrovascularo sufrir una muerte de causa cardiovascular.

Esta reducción sustancial del riesgo cardiovascular no solo avalaba los beneficios de la dieta mediterránea sino que también el efecto de las grasas insaturadas en la prevención primaria de enfermedades del corazón.

Nunca es tarde para comer sano

Un efecto tan relevante, que aunque PREDIMED tenía una duración programada de seis años, “tuvimos que suspender el estudio antes porque las diferencias entre los dos grupos de dieta mediterránea y el grupo control era tan significativa, que no era ético seguir aconsejando una dieta baja en todo tipo de grasa para el grupo control", relata el doctor Estruch. Este grupo presentaban una incidencia mucho mayor de complicaciones cardiovasculares que los dos grupos de dieta mediterránea. "Ello no significa que la dieta baja en grasa sea mala (seguramente es mejor que comer mucha grasa saturada, a pesar del estudio británico), significa que la dieta mediterránea es mejor (más saludable) y no era ético no comunicar este hecho al grupo control", matiza el líder de PREDIMED.

Tuvieron que convocar a los participantes del grupo control para pedirles que se pasaran a la dieta mediterránea, rica en grasas insaturadas, es decir, abundante en aceite de oliva y frutos secos.

Asimismo, “pudimos observar que a los tres meses de mejorar nuestra alimentación y aproximarla a la dieta mediterránea tradicional, ya se observaba una reducción en las cifras de presión arterial, un mejor perfil lipídico (colesterol) y menores concentraciones plasmáticas de glucemia e insulina, por lo que estos resultados demuestran que nunca es tarde para mejorar nuestra alimentación, tengamos la edad que tengamos. Siempre es una buena opción cambiarnos a la dieta mediterránea”.

 ¿Y las grasas? Como en todo en nutrición, lo más recomendable es siempre la moderación. Pero si quieres cuidar la salud de tu corazón, el ejercicio regular cada día y una dieta saludable son, sin duda, el mejor tratamiento para combatir las enfermedades del corazón.

Fuente: consulta por email al Dr. Ramón Estruch.

Referencias:

Conferencia magistral: Aceite de oliva. Dr. Ramón Estruch , Profesor Asociado de  Medicina de la Universidad de Barcelona y Consultor Senior del Servicio de Medicina Interna del Hospital Clinic de Barcelona, en el X Congreso de la Dieta Mediterránea. 2 de abril 2014.

Chowdhury R, Warnakula S, Kunutsor S, Crowe F, Ward HA, Johnson L, et al. Association of Dietary, Circulating, and Supplement Fatty Acids With Coronary Risk: A Systematic Review and Meta-analysis. Ann Intern Med. 2014;160:398-406.

Estruch, R., Ros, E., Salas-Salvadó, J., Covas, M. I., Corella, D., Arós, F.,et al.  (2013). Primary prevention of cardiovascular disease with a Mediterranean diet. New England Journal of Medicine, 368(14), 1279-1290.