La gambeta

La jugada más desequilibrante del fútbol

Con una finta, Neymar deja en ridículo a un rival de Sevilla. Getty Images

Se la conoce como gambeta, regate, finta o drible, pero el concepto es el mismo. Es una de las jugadas más básicas, y a la vez la más difícil de ejecutar; o al menos la más riesgosa.

En la gambeta, el jugador intenta eludir con el balón a su marcador. Si tiene éxito, quedará lanzado al ataque en velocidad, con la pelota al pie y un rival desairado.

Si la gambeta fracasa, en cambio, el rival habrá recuperado el balón y podrá iniciar un contraataque que tal vez encuentre mal parado al cuadro que tenía la pelota.

La apuesta

Diego Latorre, un sensacional mediapunta delfútbol argentino en los años noventa, apodadoGambetita, y hoy periodista deportivo, lo definió de la siguiente manera en una columna:

"El gambeteador siempre se juega una apuesta: gana él o el contrario. Cuanto más afinado tenga su don, la apuesta será sobre seguro. Al defensor eso lo irrita, ya que prefiere vivir frente a la comodidad del delantero que no arriesga. La gambeta conlleva el riesgo de perder la pelota y el desafío de descubrir un tesoro en cuanto la pelota supera al escollo del contrario".

Cuanto más cerca de la propia área se intenta la gambeta, más arriesgada es la apuesta. Por eso los técnicos recomiendan hacerla en el área contraria, donde la falta es penal y perder la pelota no trae mayores consecuencias, más allá de la oportunidad de gol perdida.

El engaño

Hay distintos y variados tipos de gambeta: pisar la pelota, hacerla pasar entre las piernas del rival, sobre la cabeza con un sombrero, por un costado del contrario para ir a buscarla por el otro, y de cualquier otro modo que se pueda avanzar con el balón frente al adversario.

Lo que tienen en común casi todas las técnicas de regate es que conllevan el engaño. El amago de ir para un lado y arrancar para el otro es esencial para superar al marcador. De lo contrario, lo único que se busca es empujar la pelota hacia adelante y ganarle en velocidad. Pero aún si se tiene éxito, el marcador estará corriendo un paso detrás y su marca estará demasiado cerca.

Una buena finta elimina al marcador de la jugada.

La apuesta del defensor

El que defiende también puede hacer su apuesta: atacar el balón en los pies del gambeteador. Si lo hace rápido, antes que el gambeteador ejecute la finta, se quedará con la pelota. Pero si el gambeteador está esperando el lance del defensor, esta apuesta defensiva sólo facilitará el regate: con un toque horizontal y otro vertical, el defensor quedará superado.

La gambeta es la jugada más desequilibrante del fútbol, y el jugador que domina este recurso es de temer. Por eso no es casualidad que algunos de los mejores gambeteadores hayan sido también los mejores futbolistas de la historia: Pelé, Diego Maradona, Alfredo Di Stéfano, Johan Cruyff, Lionel Messi. Pero estos jugadores son legendarios porque no se quedaron sólo en la gambeta; el arte de regatear fue una herramienta más de su arsenal, y además la usaron en función del equipo.

Y he ahí el mayor desafío del gambeteador. Levantar la cabeza. Detectar no sólo el corto espacio entre la pelota a sus pies y el rival, sino también al compañero que corre libre de marcas hacia el área.