La flor del cerezo

Un recorrido por la historia y cultivo del magnífico cerezo

La flor del cerezo
Cerezos en flor. Getty Images

Los cerezos producen de los espectáculos florales más grandes del mundo. A través de la historia estos árboles han servido como símbolo de la belleza y la sabiduría universal.  Sus exquisitas flores, conocidas en Japón como sakura, inspiraron antiguas tradiciones que aún se conservan en muchas partes del planeta Tierra.

Su historia

Los cerezos son árboles endémicos de Asia. No solo del Japón como muchos piensan, pero también de la China, de Corea y la India.

Estos maravillosos árboles se caracterizan por su espectacular transformación durante la primavera, en la cual le muestran al mundo a través de sus flores el misterioso ciclo de la vida. 

Durante la mayor parte del año estos árboles pueden parecer bastante comunes, mostrando las típicas hojas verdes que encontramos en cualquier árbol. Inclusive durante el invierno hasta pierden todas sus hojas.  Pero cuando llega la primavera el escenario es uno muy diferente. Los capullos blancos o rosados comienzan a brotar de sus ramas hasta forrarse completamente con flores.

Cuando esto sucede, muchas personas salen a los parques y campos a presenciar esta bella transformación. Es muy común ver familias enteras, amigos y colegas, todos sentados bajo el manto que crean estas impresionantes flores.

Aunque la mayoría de los cerezos florecen durante la primavera, hay ciertas especies que florecen durante el otoño e inclusive el invierno.

 Estos cerezos se plantan con propósitos ornamentales y no para producir fruto. Los frutales pertenecen a la misma familia pero son de otra especie. 

El cerezo y el budismo

Celebrar el nacimiento de la flor del cerezo es una costumbre que adoptaron los seguidores del budismo. Para éstos, este evento representa el ciclo que atravesamos los seres humanos a través de nuestras vidas.

Es símbolo de transformación, ya que a través de sus flores muestra como las cosas tienen su principio, su época de gloria y su fin. Resaltando la belleza en todas las partes de su corto ciclo. Este suele durar entre  dos y tres semanas desde que abre el primer capullo.

Los amantes de este evento tienden a destacar la belleza de su última etapa; cuando las flores se desprenden de las ramas y caen al suelo. Para el budismo, ésta es considerada como la etapa más hermosa. Esta apreciación tan particular de la naturaleza la resume una frase que proviene del budismo zen “Mono no aware”, que significa tener empatía o sensibilidad hacia todas las cosas y su temporalidad.

La flor del cerezo

La flor del cerezo se caracteriza por su color rosado pálido. Sin embargo también hay cerezos de color rosado oscuro, blanco, amarillo y verde. Inclusive algunas flores cambian de color luego de haber abierto. Por ejemplo, algunas flores nacen blancas y en un par de días se pueden volver rosadas.

Durante el invierno el cerezo se queda sin hojas. Entonces cuando llega la primavera, todas sus ramas se forran de flores y el espectáculo es doble, ya que no existen hojas donde esconderse y solo vemos las enormes ramas floridas.

Festivales en su honor

Como antes mencioné, la flor del cerezo tan sólo dura dos o tres semanas desde que sale el primer capullo. Por eso los amantes de este espectáculo de la naturaleza, buscan aprovecharlo cada segundo. 

En Japón por ejemplo, hacen el festival del hanami. En estas fiestas se celebra el brote primaveral de las flores del cerezo las veinticuatro horas del día. Muchos árboles son iluminados durante la noche para que se pueda apreciar mientras dure. Es común ver personas haciendo picnic debajo de los cerezos tanto en el día como en la noche.

La magia de la sakura o la flor del cerezo también ha llegado a los EE.UU. Uno de los festivales más conocidos es el de la ciudad de Washington DC, llamado en inglés el National Cherry Blossom Festival. Este festival comenzó en 1935 y se ha celebrado todos los años desde entonces.

Los primeros cerezos se plantaron en Washington en 1912, y llegaron como un regalo del alcalde de la ciudad de Tokio,Yukio Ozaki, para celebrar los estrechos lazos de amistad entre ambas naciones. Hoy en día son esos mismos árboles los que siguen en pie regalándonos sus flores primavera tras primavera.

De todas las lecciones que nos trae el cerezo, para mi la más importante es aprender a disfrutar del momento y del ahora. Entonces, seas todavía un pequeño capullo, estés a plena flor o a punto de caerte del árbol, disfrútate a plenitud cada momento de tu vida. Solo tú puedes construir con tu actitud, y en cada uno de tus días, una eterna primavera. ¡Feliz siembra!