La física del agua: sal que aparece y desaparece

Un experimento para disfrutar con las propiedades físicas de las cosas

Sal y agua
Larsen & Talbert / Getty Images

Este sencillo experimento casero nos va a permitir jugar con productos que están a nuestro alcance, como la sal y el agua, para comprobar los diferentes estados físicos de la materia. Veremos cómo una mezcla se convierte en una solución aparentemente inalterable, pero que en poco tiempo vuelve a su estado original.

Con este experimentos conseguimos enseñar a los niños a preguntarse sobre las cosas que les rodean y a obtener estímulos de objetos cotidianos.

La ciencia está en el laboratorio, pero también en los armarios de nuestras cocinas.

 

Grado de dificultad: Muy fácil

 

Necesidades

  • Un poco de agua
  • Un vaso de cristal
  • Sal
  • Una cuchara de postre
  • Un plato (que no sea de color blanco)

 

El experimento

  1. Cogemos cuatro o cinco cucharadas de sal, sin que nos importe tener más o menos cantidad, porque en este experimento las medidas no requieren de exactitud. Las añadimos a un vaso lleno de agua y removemos bien hasta que se disuelva completamente.
  2. Observamos con detenimiento la solución formada, comparándolo con el color que tenía antes el mismo vaso sin sal. Esta comparación nos va a servir para aprender algo más sobre la sal.
  3. Vertemos el vaso de agua con sal en el plato y lo dejamos los días que haga falta hasta que el agua se evapore completamente. A una temperatura alta, como ocurre en verano, bastará con un par de días.
  4. Comprobamos cómo el agua se ha evaporado, dejando la sal restante en el plato.

     

    Conclusión

    Este experimento es sencillísimo pero sirve, sobre todos a los más pequeños, para realizar con sus propias manos una comprobación de lo que son los fenómenos físicos. El agua, al mezclarse con sal, forma un solución: la sal ha cambiado de estado físico, pasando de sólido a líquido. Cuando el agua se acaba convirtiendo en vapor, la sal vuelve a su estado original.

    En este último proceso, el agua a su vez cambia de estado físico, pasando de líquido a gaseoso (vapor).

     

    Qué aprendemos

    ¿Hemos notado alguna diferencia entre el vaso de agua sin sal y el que tenía la sal disuelta? Podemos haber observado un velo blanquecino, que no es resultado de la propia sal, que es invisible en su dilución, sino de las partículas de las sustancias que se le añaden, como aditivos para que no se compacte, e incluso algo de polvo.

    Para explicar qué pasa con el agua que desaparece del plato, especialmente a los niños, podemos recordar este experimentos cuando nos pongamos a cocinar. Cuando preparamos, por ejemplo, una sopa estamos aportando calor sobre un líquido. Gran parte de su contenido se evapora, en este caso rápidamente. Pero, si colocamos una tapa  a la cacerola, veremos cómo gran parte de ese vapor de vuelve a convertir en agua líquida. Igual ocurre si con los muebles y las paredes de la cocina: se humedecen porque allí se deposita el vapor que sale de la olla y que se convierte en agua.

    Para ahondar aún más en los estados de la materia, podemos enseñar a los más pequeños qué fácil es revertir algunos procesos físicos. Si recogemos parte de ese vapor y los metemos en un recipiente, la misma cubitera, en el congelador obtenemos hielo.

    Si sacamos ese hielo del refrigerador y lo colocamos sobre el plato veremos cómo en muy poco tiempo ese agua en estado sólido se convierte, gota a gota, en agua en estado líquido.

     

    Consejos especiales

    Es importante que en el recipiente que dejamos la sal a evaporar no sea blanco, para conseguir que la sal resultante de la operación sea claramente visible.