La estrategia de la conquista española

El rol de la iglesia católica

conquista española
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Las encomiendas instauradas durante la primera etapa de la conquista española actuaron como centro de culturización y de evangelización de los nativos, que eran organizados en grupos llamados “cabeceras de doctrinas” o pueblos de indios.

Las cabeceras de doctrina eran aldeas de nativos que pertenecían a la encomienda, cuya agrupación facilitaba la recolección de los tributos, el control y la aculturación de sus habitantes y la concentración de mano de obra disponible.

Las doctrinas estaban a cargo de eclesiásticos de órdenes religiosas que habían venido a colonizar los nuevos territorios.

El Mestizaje

Pero el mayor logro de la iglesia católica en el Nuevo Mundo fue no solo la cristianización de los nativos sino el mestizaje. La experta en Colonialismo Laura Catelli, PhD, dice que “… el mestizaje continuó utilizándose como estrategia de conquista, y de manera muy efectiva. Lo que caracterizó la conquista de México y la consolidación política y administrativa del territorio que Cortés llamaría la Nueva España fue, por un lado, la implementación del sistema de encomiendas como base de un sistema de control económico y político que gradualmente se extendería al resto de las regiones colonizadas; por otro lado, comenzaron a efectuarse matrimonios que representaban alianzas y tratos políticos y económicos entre las castas indígenas nobles y los conquistadores.”

Bautizos y matrimonios

-Hernán Cortés: A sólo un mes de haber llegado a México, el conquistador Hernán Cortés, presidió el bautizo de 20 mujeres nativas que luego serían dadas como concubinas a los capitanes de su ejército. Esta práctica de entregar a las mujeres a soldados y pobladores españoles se extendió por miles, siendo el origen de la “raza mestiza” en América.

Ocasionalmente, se realizaban matrimonios entre oficiales de alto rango e hijas de caciques nativos –incas, aztecas y otras razas nativas- tal como el caso de Doña Marina, más conocida como “la Malinche,” la hija de un cacique Nahua quien fuera la amante de Cortés.

Para desarrollar esta estrategia, la iglesia católica había enviado un ejército de franciscanos, dominicanos y jesuitas que fueron la verdadera vanguardia del colonialismo español después de los primeros conquistadores. Los franciscanos fundaron casi 40 misiones en Florida, Georgia y Alabama y muchas otras en el sudoeste del territorio de los Estados Unidos. Más de 20,000 nativos cristianos habitaban la zona de San Agustín en La Florida. En el sudoeste, muchas de estas misiones se convirtieron más tarde en ciudades tales como San Antonio, El Paso, Santa Fe, Tucson, San Diego, Los Ángeles, Monterey y San Francisco.

Población indígena antes del descubrimiento de América

Se estima que la población indígena en las Américas a la llegada de los conquistadores españoles era de entre 60 y 110 millones de nativos, con más de 10 millones de residentes al norte del Río Grande –actuales territorios de Colorado, Nuevo México y Texas. Un siglo después de iniciada la conquista, apenas quedaban 2 millones de nativos en todo el territorio del continente americano.

Muchos perecieron a raíz de las enfermedades traídas por los conquistadores españoles, los malos tratos y abusos, la trata de esclavos y el robo de las mujeres.

-Fray Bartolomé de las Casas: El genocidio indígena tuvo su protesta inicial en la figura de Fray Bartolomé de las Casas, un terrateniente español que luego se ordenara sacerdote en la orden de los Dominicos. Bartolomé de las Casas describe escenas de muerte y violencia injustificada en contra de los nativos en su informe Brevísima relación de la destrucción de las Indias. “Los hombres perecían en las minas, las mujeres eran abusadas, ancianos y niños morían de hambre y familias enteras se suicidaban para escapar a la brutal explotación,” dice de las Casas, quien escribe cartas apasionadas al Consejo de Indias, denunciando la trata exterminadora de los naturales.

A consecuencia de sus acciones, se debate la revisión de la legislación de Indias, con la adopción de las llamadas Leyes Nuevas (1542-43). Esta nueva legislación considera a los nativos como hombres libres que no podían ser esclavizados ni sometidos a trabajos penosos; y la prohibición de crear nuevas encomiendas, disolviendo de inmediato las de eclesiásticos y oficiales reales.

Catelli, Laura. “Arqueología del mestizaje: Colonialismo y racialización en Iberoamérica.” Ph.D. Dissertation. University of Pennsylvania, 2010.