La epoché

El concepto de epoché y sus significados

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Verdad y Falsedad (fotografía de Iza Bella). Creative Commons Attribution-Share Alike 2.0

La idea de epoché o epojé es uno de los elementos centrales del escepticismo filosófico y el término es también utilizado por la fenomenología de Edmund Husserl.

Epoché es una palabra griega que significa “suspensión” y que es aplicada en el escepticismo antiguo como “suspensión de juicio”.

Ese concepto implica la no pronunciación de una valoración respecto a algo, así como, en otro aspecto, el apartar el propio pensamiento para poder “entrar” y entender el funcionamiento de formas de pensar ajenas.



La epoché en el escepticismo

En origen la epoché se utiliza como uno de los ejes fundamentales en el proceso de alcanzar la ataraxia -imperturbabilidad o ecuanimidad- que es el objetivo final del escepticismo, de igual manera que lo es para el epicureísmo y el estoicismo, solo que éstos proponen otros métodos para alcanzar ese objetivo.

No se sabe con exactitud que filósofo utilizó por primera vez la palabra epoché. Algunos autores consideran a Pirrón de Elis como el introductor del término. Ferrater Mora recoge la objeción que L. Robin hace respecto a esto: Pirrón no puede ser considerado como un sabio eféctico (que suspende el ánimo como resultado de la investigación), sino como un sabio cetético (o buscador)... Pirrón no suspendía radicalmente el juicio, sino que se dedicaba a la busca incesante, aun cuando sin obtener o quizás sin pretender jamás obtener ningún resultado” (J. Ferrater Mora, Diccionario de Filosofía).



Sexto Empírico define en sus Esbozos Pirrónicos su modo de entender la idea de epoché de la siguiente manera: “La suspensión del juicio es ese equilibrio de la mente por el que ni rechazamos ni ponemos nada. Y la ataraxia es bienestar y serenidad de espíritu” (Sexto Empírico, Esbozos Pirrónicos).

En ese sentido el filósofo escéptico entiende que la epoché es principalmente un estado de equilibrio, de imparcialidad mental, que se utiliza a la hora de analizar un tema o reflexionar sobre algo.

Esa imparcialidad es lo que conlleva la otra vertiente de la epoché que está relacionada con la empatía al acercarse a un modo de pensar ajeno.

La idea de “suspensión de juicio” va ligada en el escepticismo a la idea de imposibilidad de conocer la verdad definitiva sobre algo, incluyendo en ese algo el propio pensamiento y la propia posición -si ésta es correcta o equivocada-. Esa imposibilidad es la que hace tanto “suspender una conclusión o valoración definitiva” sobre algo que se esté analizando, como la que posibilita el contemplar una idea ajena desde una postura de “neutralidad”, dado que ni siquiera lo que uno piense puede ser considerado “verdadero” -lo que implica no descartar “lo otro”-.

La interrupción del pensamiento y la empatía

La suspensión temporal de toda valoración, juicio, interpretación, explicación, e incluso opinión equivale a conseguir un estado mental de interrupción del pensamiento.

Esta capacidad de dejar a un lado momentáneamente el pensamiento propio es el instrumento principal de la empatía, pues, de esa manera, libre de juicios y prejuicios, es como se puede entrar a contemplar otras ideas que no entraban en nuestros esquemas, que son ajenas e incluso contrarias a los mismos.

No se trata de hacer nuestras esas pautas, se trata de entender sus razones, su lógica, y  poder comprenderlas. A partir de ahí puede entenderse como otros perciben las cosas.

El “parar el pensamiento” para aplicar la epoché no es algo imposible, ni siquiera difícil, aunque a primera vista pueda parecerlo. Cuando pensamos actuamos como si estuviésemos hablando con nosotros mismos, nuestra mente nos explica lo que pasa, como ve las cosas, que opiniones tiene, que interrogantes genera, etc. Cuando estamos ensimismados en ocasiones vocalizamos nuestros pensamientos y entonces decimos “estaba pensando en voz alta”, precisamente porque al pensar nos “hablamos silenciosamente”.

El aspecto empático de la epoché lo que hace es invitarnos a recibir pensamientos y no a emitirlos. Por eso la suspensión temporal de nuestras propias ideas, de nuestro pensamiento, facilita la recepción de otras ideas.

No es algo muy diferente que aplicar a todo la “neutralidad” que usamos al concentrarnos para estudiar algo. Si estamos leyendo un libro o preparando una prueba o trabajo nos concentramos en esa acción y “aparcamos” la “voz” de nuestra mente “automática”. La propuesta de la epoché para empatizar es, justamente, hacer eso. Lo que implica “entrar “ en el pensamiento ajeno, comprenderlo, y recibirlo.

La epoché en la fenomenología

El término epoché también lo utiliza Edmund Husserl en su fenomenología. Este autor da un sentido diferente del escéptico a la palabra epoché.

La suspensión que propone Husserl es la de la valoración de la realidad. Puede definirse como poner a la realidad entre paréntesis.

Esa realidad no queda negada por la epoché fenomenológica. No implica el cuestionarla o ponerla en duda. Solo significa “suspenderla” para poder analizarla libre de los modos “naturales” o cotidianos de entender lo que nos rodea.

A partir de ahí lo que nos quedaría después de aplicar la epoché es un mundo de percepción pura. En el que la percepción de las cosas no estaría mediatizada por los condicionamientos culturales que aplicamos “natural” y automáticamente.