La diabetes en el adolescente

Las características de esta etapa pueden dificultar la reacción del joven

Glucosa
El control de los niveles de glucosa es en la actualidad muy sencillo.

La forma en la que los adolescentes diabéticos viven su enfermedad tiene algunas peculiaridades que es bueno que sus padres conozcan. Para empezar están los chicos y chicas que han sido diagnosticados como diabéticos de niños. Durante su infancia han aprendido a vivir con su enfermedad y han sido niños responsables. Pero llega la adolescencia y en algunos casos, eso cambia.

Algunos adolescentes diabéticos comienzan a ser más irresponsables con respecto a su enfermedad, están enfadados o quieren ser “normales”.

Lo que ocurre es que la adolescencia es una época de rebeldía, de cambios constantes de humor. Un tiempo en el que chicos y chicas hacen un verdadero esfuerzo para ser iguales que el resto de chicas y chicos de su grupo de amigos. Y cuando uno de ellos tiene una peculiaridad como la de padecer diabetes, intenta ocultarlo.

 

Qué hacer cuando el adolescente se rebela ante su enfermedad:

Si el adolescente ya está diagnosticado

Lo primero que deberían hacer los padres en este caso es preparar a su hijo para ello. Ya en la época anterior a la pubertad, en la preadolescencia, deben hablar con él o ella y convencerle de que la diabetes no le hace distinto. Y sobre todo que si lo que quiere es ser como los demás, lo más importante es que siga controlando su enfermedad como lo ha hecho hasta entonces. Sólo así podrá realizar las mimas actividades que hacen sus amigos sin peligro.

También deben buscar juntos las alternativas que tiene su hijo por ejemplo a la hora de comer o beber.

Si el chico o chica lleva años diagnosticado ya debe saberlo pero es bueno que sus padres lo hablen con él o ella. Las bebidas azucaradas, por ejemplo, son perjudiciales para él. Algunas alternativas que son recomendables serían el te frío sin azúcar, las sodas diet o los zumos de frutas. Bebidas en las que el azúcar haya sido sustituido por edulcorantes son una buena elección.

Suele ser muy recomendable para los chicos y chicas que padecen diabetes asistir a campamentos de diabéticos. Lo primero porque disfrutarán en un ambiente muy seguro para ellos pero, sobre todo, porque conocerán a muchos más adolescentes como ellos y verán que no son “raros”.

 

Si es diagnosticado durante la adolescencia

Otro problema distinto es el de los adolescentes que son diagnosticados durante esa etapa de sus vidas de diabetes. Lo más frecuente es que en ese caso se trate de diabetes tipo 2, una enfermedad muy relacionada con la obesidad.

Al contrario de lo que ocurre con los chicos y chicas que sufren diabetes desde niños, los adolescentes que descubren su enfermedad tras la pubertad tienen que aprender entonces a convivir con ella. La diabetes es una enfermedad crónica que no tiene cura y por eso es esencial que las personas que la padecen aprendan a controlar sus niveles de glucosa y sepan qué pueden hacer y qué no pueden hacer. Todo eso se lo explicará el médico que trate a su hijo pero además existen asociaciones de diabéticos que pueden dar una ayuda esencial tanto al joven diabético como a su familia.

Pero es importante que los padres de adolescentes que son diagnosticados en esa etapa de sus vidas sepan que sus hijos van a necesitar mucho apoyo y comprensión.

No solo deberán a aprender a vivir de otra forma, también van a necesitar ayuda para no sentirse "raros" o "diferentes".

 

Qué hacer respecto a la escuela

En las asociaciones de diabéticos también ayudarán a los padres en todo lo que tiene que ver con la vida del adolescente fuera de casa. Y es que la diabetes no solo hay que controlarla en casa, también en el horario escolar los chicos deben estar atentos a su nivel de glucosa.

Por eso es imprescindible que en su escuela conozcan su condición de diabético. Los padres deben elaborar junto a maestros, enfermeros y el propio adolescente un plan para controlar la diabetes en la escuela.

En ese plan se debe incluir la forma en la que el adolescente mide sus niveles de glucosa, si lo hará él mismo o necesitará que lo haga alguien, y lo mismo con la aplicación de la insulina si es necesaria.

Además tendrá que vigilar que opta por alimentos saludables en la cantina y que es activo desde el punto de vista físico.

Ese plan debe contemplar también la posibilidad de que se produzca cualquier emergencia relacionada con la enfermedad y cómo se debe actuar en ese caso. Los padres del adolescente diabético pueden pedirle al médico de su hijo que les informe de todo lo que necesitan vigilar para que la vida del chico se desarrolle de la manera más segura posible y también de cómo deben preparar a la escuela para que también allí su hijo esté seguro.