La ataraxia

La imperturbabilidad en la filosofía griega

Las tres gracias, Detalle de La Primavera de Botticelli
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Los dos objetivos básicos de la filosofía son el conocimiento de las cosas y la tranquilidad de espíritu. La antigua filosofía griega consideraba esto último como su meta principal. Ese punto se parece también a uno de los objetivos del budismo, que es el evitar las dependencias, o a cierta parte de la psicología que estimula el observador interior como instrumento para alcanzar la serenidad . Los griegos centraban esa idea en el concepto de ataraxia.

La ataraxia

Se denomina ataraxia (dἀταραξία) a la ausencia de turbación. Esta disposición de ánimo es objetivo común en diversas ramas de la filosofía helenista.

Con diferentes matices es compartida por los epicúreos, escépticos y estoicos. Si el concepto de ataraxia es bastante parecido en el epicureísmo y el escepticismo -aunque los medios de alcanzarla pueden ser diferentes- es ligeramente distinto en el estoicismo. La ataraxia del estoicismo es la apatía -que no debe confundirse con la idea moderna de apatía entendida como falta de energía-, aquí se trata más bien de un conformismo basado en contentarse con lo imprescindible y necesario que llevará a la tranquilidad de espíritu y eso, a su vez, a la impasibilidad.

La ataraxia se consigue a través de la disminución de pasiones y deseos . No se trata de que estos no se produzcan sino que, sea cual sea su intensidad, no afecten a la imperturbabilidad o ecuanimidad del sujeto.

No es, pues, no desear sino no dejarse atrapar y condicionar por el deseo, no convertirlo en una dependencia.

A la inversa la ataraxia significa ser capaz de mantener la imperturbabilidad de ánimo frente a lo negativo, frente a la adversidad, digamos que se trata de ser capaz de mantenerse firme incluso en mitad de las tormentas que se presentan en la vida.

Conseguido ese estado estará conseguido el equilibrio, con el vendrá la eudaimonia (felicidad).

La felicidad solo será consecuencia del equilibrio. Pero no es lo que proporciona el equilibrio. Es más, la felicidad puede desaparecer sin necesidad de que desaparezca el equilibrio.

Esta idea, mucho tiempo después, la definió el filósofo alemán Arthur Schopenhauer.

Imperturbabilidad frente a indiferencia

La ataraxia es, ante todo, tranquilidad, serenidad e imperturbabilidad en relación a cualquier cosa que nos suceda, externa o interna, la palabra que mejor la define es, sin duda, imperturbabilidad.

No debe confundirse imperturbabilidad con indiferencia. Lo primero es poder aguantar los envites dela vida, por ejemplo, con fortaleza de ánimo y sin perturbarse.

Lo segundo sería algo cercano al fatalismo -si es generalizado- al concepto ruso de "nitchevo" que significa "¿que más da?" o "todo está bien" utilizado para definir situaciones de indiferencia absoluta.

La indiferencia no puede ser sinónimo de imperturbabilidad. Ahora, a la inversa, es posible alcanzar la imperturbabilidad y, además, ser indiferente hacia algo. Por ejemplo, ante un deseo.

Lo que no significa, a su vez, que éste no pueda tenerse, se puede no ser indiferente al deseo o al sufrimiento y seguir en un estado de ataraxia.

La no dependencia

El matiz está en no ser dependiente del cumplimiento o no de esas expectativas, o del dolor de un sufrimiento.

Si se consigue lo deseado bien, caso contrario... no sucede nada, la ataraxia no se habrá afectado. Si el dolor se asume con fortaleza, tampoco se verá afectada la ataraxia.

Pero si cualquiera de esas situaciones provocasen un desasosiego o una turbación, significaría que, o bien nunca hubo ataraxia en esa persona, o bien está se habrá acabado.

Y eso es así debido a que no existen estados parciales o intermedios de ataraxia. El logro de esa imperturbabilidad o ataraxia o bien es total o bien no se ha alcanzado o, en todo caso, se ha perdido.

Las pasiones son contraproducentes a un estado de ataraxia, por un motivo muy claro: generan dependencia o, dicho de otro modo, una atadura.

Si antes se ha dicho que un deseo no tiene porqué perjudicar o anular la ataraxia una pasión sí lo hace. Como todos sabemos no se puede ser “pasional tranquilamente”, eso resulta contradictorio. Una pasión significa un deseo dependiente, es más, ansiosamente dependiente, tanto el ansia como la dependencia anulan la imperturbabilidad de ánimo, anulan la ataraxia.