"La adolescencia es un periodo de alto riesgo"

Entrevista con la doctora Inés Hidalgo Vicario, presidenta de la SEMA

María Inés Hidalgo Vicario
María Inés Hidalgo Vicario.

La doctora María Inés Hidalgo Vicario es pediatra, especializada en medicina de los adolescentes y presidenta de la Asociación Española de Medicina de la Adolescencia (SEMA). Con ella hemos hablado sobre las principales enfermedades que afectan a los adolescentes y cómo conseguir que chicos y chicas estén sanos en esta etapa de sus vidas.

Las recomendaciones de la doctora Hidalgo pueden ayudar a los padres y madres de adolescentes a saber qué es lo que pueden hacer para que sus hijos tengan vidas sanas.

Y es que la doctora nos habla no solo de la alimentación, el sueño, la higiene o la práctica de ejercicio físico sino también de otras cuestiones igual de importantes como la necesidad de que los adolescentes desarrollen empatía o aprendan a manejar sus sentimientos

 

Pregunta: ¿Cuáles son las enfermedades más frecuentes en la adolescencia?

Respuesta: La adolescencia es la época más sana de la vida desde el punto de vista orgánico y la mayoría de los jóvenes se sienten con buena salud, lo que posiblemente ha condicionado que no se haya tenido en cuenta la atención a su salud tanto por parte de los profesionales sanitarios como por parte de la familia, la sociedad y el propio adolescente. Pero es un periodo problemático y de alto riesgo.

La mayoría de sus problemas de salud son consecuencia de hábitos que se inician en esta edad con consecuencias potencialmente graves para su vida actual y futura: lesiones, accidentes, violencia, delincuencia, consumo de drogas, conducta sexual de riesgo, trastornos relacionales, del aprendizaje o de salud mental.Pero muchas de esas conductas son prevenibles.

 

También presentan problemas del desarrollo orgánico (escoliosis, acné, dolor menstrual…); enfermedades infecciosas como en otras épocas de la vida; patologías del adulto que pueden ser detectadas de forma asintomática en esta época (Hiperlipemia, obesidad…) y patologías crónicas por las cuales, hace años, se fallecía antes de llegar a la adolescencia: canceres, cardiopatías o enfermedades crónicas.

 

Pregunta:  ¿Cómo podemos conseguir que los adolescentes estén sanos?

Respuesta: Realizando educación para la salud desde el nacimiento. Es fundamental el papel de la familia, la escuela, los profesionales y la sociedad en general. De esta forma se pueden prevenir las conductas de riesgo. Se sabe que prevenir conductas no saludables es más fácil que modificar conductas una vez que ya se han establecido. Por ello es importante, en los diferentes ámbitos, el desarrollo de habilidades para la vida y la promoción de los factores protectores.

Las habilidades de la vida son capacidades necesarias para tener un comportamiento adecuado y positivo que nos permita enfrentarnos eficazmente a las exigencias y los retos del día a día: conocerse uno mismo, comunicarse efectivamente (asertividad), toma de decisiones, manejar los sentimientos y las emociones, aprender a solucionar problemas, empatía (ponerse en el lugar del otro), valores, negociación...

Los factores de protección son recursos personales, familiares o del entorno que atenúan o neutralizan el impacto del riesgo y mitigan los factores de ese riesgo. Es importante potenciar los factores de protección que son los contrarios a los de riesgo.

Hay diferentes factores protectores. En el nivel individual están: tener una buena autoestima, autonomía y una orientación social positiva. En el nivel familiar: cohesión, calidez-cariño, apoyo, bajo nivel de discordia y buena relación. Y en el nivel social: integración (deportes, asociaciones religiosas, clubes); reconocimiento de los intentos de adaptación en la escuela y otras instituciones; buenas relaciones con profesores y otros adultos y apoyo de personas relevantes.

 

Pregunta: ¿Qué hábitos hacen sus vidas más saludables y cuáles deben evitar?

Respuesta: Una buena alimentación previene problemas como la obesidad, trastornos del comportamiento alimentario (TCA), enfermedad cardiovascular (ECV), hipertensión (HTA), o determinados canceres. La actividad física y el deporte favorecen el estado emocional además de un adecuado desarrollo óseo y muscular; disminuye la grasa corporal y previene problemas como cardiopatías, HTA o diabetes tipo 2.

 Tener higiene personal y medioambiental también es importante así como mantener ritmos de vida adecuados: habito de estudio, sueño, tiempo libre y ocio. Hacer un buen uso de las nuevas tecnologías de la información y comunicación. Evitar el uso de tabaco, alcohol y drogas. Evitar la violencia, los accidentes y las conductas sexualmente irresponsables. Para establecer un estilo de vida saludable se necesita tiempo ya que los buenos hábitos no suceden de la noche a la mañana. Es positivo para toda la familia y tendrá efecto durante el crecimiento del chico y para el resto de su vida.