La adicción a la cocaína y sus efectos

Fábrica de cocaína
Fábrica de cocaína. Yungas, Bolivia. Jeff Rotman / Getty Images

La cocaína procede de la coca, una planta que crece en zonas de gran altitud de América del Sur. Masticar las hojas de esta planta libera una pequeña cantidad de su ingrediente activo, la cocaína, y produce un ligero efecto estimulante, similar al de una taza de café bien cargado. Sin embargo, cuando se extrae de esta planta la cocaína puede producirse una sustancia mucho más potente y peligrosa.

Los efectos de la cocaína en el sistema nervioso

La cocaína actúa directamente sobre en el centro de placer del cerebro, impidiendo la recaptación de los neurotransmisores dopamina y serotonina, de manera que dichos neurotransmisores no pueden ser eliminados, sino que se acumulan en el cerebro, produciendo una sensación de gran bienestar, euforia, aumento de la energía e incremento de la actividad motora.

La persona que la ha consumido se vuelve más sociable, habla más, se ríe más, su autoestima aumenta y tiene una sensación de mayor competencia y capacidad. Estos síntomas pueden progresar hacia la irritabilidad, inestabilidad emocional, ansiedad, paranoia y gran inquietud.

El efecto suele durar como mucho una hora. El hecho de que la duración del efecto sea tan corta suele hacer que las personas que la utilizan tiendan a repetir la dosis para aumentar la duración de sus efectos. Esto suele ir seguido de un estado de ánimo depresivo y agotamiento, hasta que la persona se queda dormida. El sueño, con frecuencia se consigue mediante el uso de somníferos, sedantes o alcohol.

Dado que el efecto más inmediato de la cocaína es una agradable sensación de euforia, no es raro que la persona que la utiliza recurra a ella cuando se siente mal por diversos problemas o está en un estado ligeramente deprimido.

El uso crónico de cocaína

El uso crónico de cocaína hace que se altere la regulación de la dopamina, lo que contribuye a la aparición de estados depresivos. Así, cuando la droga no está presente en el organismo, se produce un estado depresivo y el adicto recurre a la cocaína para eliminar dicho malestar.

Pueden ser necesarios varios meses para que el funcionamiento de los neurotransmisores vuelva a ser normal.

El uso crónico de cocaína puede dar lugar a irritabilidad, depresión severa, alucinaciones y delirios, hipertensión, taquicardia, ataques de pánico y problemas en el funcionamiento cognitivo. También pueden producirse cambios de humor y episodios de agresividad u hostilidad hacia otras personas.

Otro de los síntomas típicos del abuso de cocaína es el bruxismo (continuo rechinar de dientes) que puede deteriorar el esmalte dental y producir gingivitis (inflamación de las encías).

La inyección de cocaína puede provocar también una reacción alérgica grave.

Efectos físicos del uso crónico

Nariz y garganta: debido al uso inhalado a través de la nariz, pueden aparecer problemas nasales, como sangrado, sinusitis, congestión nasal, secreción nasal crónica o perforación del tabique nasal. También puede producirse dolor de garganta y voz ronca, así como pérdida del sentido del olfato

Pulmones: hemoptisis (expectoración de sangre), broncoespasmo, fiebre, dolor en el pecho, asma, disnea, eosinofilia, bronquitis crónica.

Corazón: taquicardia, hipertensión, angina de pecho, ataque cardiaco, arritmias.

La cocaína puede producir la muerte por paro cardiaco.

Aparato digestivo: dolor abdominal, náuseas y falta de apetito que puede dar lugar a desnutrición. La ingestión de cocaína puede producir una reducción del flujo sanguíneo que dé lugar a una gangrena intestinal grave.

Formas de utilización

La cocaína se utiliza de diversas formas. Cuando está en forma de polvo, se inhala a través de la nariz, donde se absorbe a través de las membranas nasales y pasa directamente a la sangre.

También puede disolverse en agua y utilizarse vía intravenosa. Esto produce los mayores niveles de la droga en la sangre en la menor cantidad de tiempo. Suele ir seguida de un pitido en los oídos que dura entre 2 y 5 minutos. Además de los efectos tóxicos de la cocaína, esta forma de administración puede dar lugar a una embolia debido a las sustancias insolubles que a menudo se encuentran en la droga utilizada.

Por último, puede inhalarse el vapor al calentar la cocaína en su forma sólida (es lo que se conoce como fumar).