Jacques Derrida y la deconstrucción

Lo artificial en la creación del lenguaje

Jacques Derrida
Jacques Derrida. Liyana.ali-Creative Commons Attribution 3.0

Jacques Derrida es un filósofo francés que trabajó sobre las estructuras del lenguaje. En ese sentido se le puede adjudicar un comienzo a partir del estructuralismo, pero vincularlo al estructuralismo sería engañoso, porque aunque utiliza en su trabajo el análisis de las estructuras del lenguaje no lo hace tanto para buscar sus estructuras sino para ir más allá de ellas, para ver en que se sustentan las mismas.

La deconstrucción

A partir de eso Derrida realiza una labor profundamente crítica a la vez que analítica, que ofrece argumentos a favor y en contra del estructuralismo, por lo cual se suele asociar a Derrida con el postestructuralismo -es decir, algo relacionado pero posterior o sucesor del estructuralismo-.

Al trabajo de Derrida sobre el lenguaje y a los postulados alcanzados en ese mirar “la estructura debajo de la estructura” se le denomina “deconstrucción” -a partir del término francés “déconstruction" que utilizará Derrida en su obra “Carta a un amigo japonés”- .Que llegará a alcanzar una notable influencia en la filosofía continental europea del siglo XX

Derrida dice que toda estructura es artificial, completamente artificial. Para decir eso lo hace desde la filosofía del lenguaje, es decir, se centra en las estructuras del lenguaje. Estructuras que, a fin de cuentas, son las que definen como entendemos cualquier cosa: desde las matemáticas, hasta las novelas del oeste, pasando por la física newtoniana, es igual lo que se trate, primero se ha de definir, de conceptualizar, y eso solo se hace a través del lenguaje.

Estructuras y ontología

Como las estructuras son artificiales se puede ir a ver cuales son sus componentes, pero no solo eso, se pueden cambiar si se desea -cambiar "la norma de juego"-. La noción de inamovible de esas estructuras es una mera ilusión tranquilizadora -y/o garantista- que, en realidad, no forma parte esencial de la estructura -la idea de ser algo inalterable e inamovible-, dicho de otra manera: pueden tener una ontología original -en este caso su ontología sería su sentido original- pero eso no significa que no pueda cambiarse dicha ontología -sencillamente, otorgando otro sentido a la hora de interpretar-, y ambas ontologías -el sentido original de partida y el nuevo que se da a través de otra interpretación- son igualmente validos.

Ese proceso lo denomina Derrida "dissémination", que viene a significar la diseminación o difuminación de un sentido único y la posible transformación en cualquier otro. Esa sería de forma muy resumida la "deconstrucción" que es la base del pensamiento de Derrida.

En su conferencia La estructura, el signo y el juego en el discurso de las ciencias humanas, pronunciada en 1966, se puede leer uno de los pilares de su forma de entender el lenguaje, cuando dice: "La ausencia de significado trascendental extiende hasta el infinito el campo y el juego de la significación". Eso indica que para Derrida no hay un significado ni trascendente ni único en cada término, en cada palabra, por lo cual se abre el campo para dar juego a toda posible significación

Por esa vía la deconstrucción es nihilista -negación de algo que se daba por supuesto-, porque niega la estructura fija en la lengua, en el caso de Derrida, y es un paso más allá de Wittgenstein que aceptaba ya la multiplicidad de lenguajes.

Deconstruir para construir

Cuando se habla de nihilismo en estos casos, en la negación de estructuras fijas "predeterminadas" y externas a la creación humana, se habla en el sentido de negación de ontología propia, es decir, lo humano lo crea todo en el lenguaje: desde los elementos del mismo lenguaje hasta las "cosas" mencionadas -el sol es el sol porque hemos definido que es sol, creado la categoría y aplicado la misma a algo que observamos y a lo que otorgamos ciertos parámetros-.

En ese sentido el lenguaje es el vehículo creador y es artificial. Eso, naturalmente, no es objetivista sino que es profundamente subjetivista y tiene cierta carga de solipsismo -creencia de que solo existe o solo puede conocerse el propio yo- sin llegar a serlo, en todo caso sería un solipsismo compartido por toda la especie humana, no estrictamente individual. Y eso es nihilista en el sentido que destruye una ontología externa a lo humano -niega lo "objetivo del objeto"-.

No obstante la deconstrucción implica un nihilismo relativo: se deconstruye pero para entender como se ha construido, para ver sus estructuras. Y lo que se ve es que no son -o no son nada fijo, no hay "núcleo duro"-, nada impide, sin embargo, construir a partir de ahí, sencillamente se facilita la comprensión de la naturaleza artificial de lo que se construye.