Inteligencia emocional y adolescencia

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visualpanic (Wikimedia Commons)

La inteligencia emocional es la capacidad de usar las emociones propias y ajenas para la buena interacción social. Una de las características que nos hace humanos es la de tener emociones. Durante muchos años y sobre todo en algunas culturas o en algunos sectores de la población se educaba para ocultar esas emociones. Pero desde hace unos pocos años, la psicología defiende que mostrar las emociones es bueno.

Y no solo eso, ser capaz de reconocer las emociones propias y ajenas nos permite una mejor socialización y nos facilita una vida más feliz.

Como la adolescencia es el momento de la vida en la que se empieza a formar el carácter definitivo y, además, es el periodo en el que los humanos realizamos el proceso de socialización, la inteligencia emocional es una de las cuestiones más importantes a tener en cuenta a la hora de ayudar a los adolescentes en su crecimiento.

Para qué sirve la inteligencia emocional

Lo más importante de una buena inteligencia emocional es que permite al que la posee relacionarse con éxito. Y una buena socialización es una de las bases para tener una vida exitosa y feliz.

Una buena inteligencia emocional permite a las personas que la tienen entender mejor el mundo en el que viven y a los otros seres humanos. Pero sobre todo, una buena inteligencia emocional consigue que la persona que la tiene se conozca mejor a sí misma y sea más capaz de dirigir su vida de forma exitosa.

Algunos expertos le dan tanta importancia a la inteligencia emocional que calculan que solo un 20% del éxito en la vida se debe a la inteligencia intelectual y el resto, el 80%, depende de que se tenga una buena inteligencia emocional.

¿Puede desarrollarse la inteligencia emocional?

La buena noticia con respecto a la inteligencia emocional es que puede desarrollarse.

Una persona puede hacer que su inteligencia emocional aumente si trabaja en ello de forma satisfactoria. Así que incluso en personas cuya inteligencia emocional es muy escasa siempre existe la posibilidad de mejorarla.

¿En qué momento de la vida se desarrolla la inteligencia emocional?

La inteligencia emocional comienza a desarrollarse desde la niñez pero el periodo clave para ella es la adolescencia. Por eso es tan importante tener este factor en cuenta cuando se tienen hijos adolescentes.

¿Cómo se desarrolla la inteligencia emocional?

Una buena inteligencia emocional permite identificar las emociones de las otras personas; reconocer las emociones propias; utilizar esos dos conocimientos para las relaciones sociales y saber manejar las emociones propias.

La forma de empezar a desarrollar la inteligencia emocional es reconocer las emociones propias. Es importante que dejemos que nuestros hijos sientan esas emociones y las reconozcan. No es bueno enseñar a los niños a reprimirlas. Es mucho más sano dejar que las vivan y aprendan a conocerlas. Es bueno que los niños y los adolescentes entiendan cuándo y por qué son felices, o desgraciados, o sienten frustración, o tienen esperanza, amor o cualquiera otra de las emociones humanas.

También es importante que aprendan a no dejarse arrastrar por ellas. Si un adolescente se siente frustrado debemos enseñarle a que entienda la razón de esa frustración y ayudarle a encontrar las herramientas, también emocionales, que necesita para que la frustración no domine su vida.

Una magnífica forma de que los adolescentes aprendan a gestionar adecuadamente sus emociones es que sean positivos. Y a ser positivos también se aprende. La mejor escuela para tener una actitud positiva en la vida es vivir rodeado de personas positivas. Unos padres positivos enseñarán a sus hijos a ser positivos.

Pero también es muy importante que los adolescentes entiendan que no todo va a ocurrir rápidamente. Entender las propias emociones y aprender a vivir feliz con ellas lleva tiempo. Es un proceso al que deben dedicarle atención y que deben enfrentar con paciencia.

Y al mismo tiempo que los y las adolescentes comienzan a aprender sus propias emociones empezaran también a advertir y entender las emociones de los demás. De ese conocimiento además surgirá si nuestros hijos e hijas son sanos una buena capacidad de empatía que es la capacidad de ponerse en el lugar de los otros.