Instrucciones para mudarse a vivir con una mujer

Qué cosas llevar y qué cosas esperar

Pixabay. PublicDomainPictures

¿Vida nueva? Te has decidido, vas a vivir con ella. Te daba un poco de miedo pero "París bien vale una misa". Ya está, ahora solo falta mudarse y comenzar una nueva etapa. ¿Qué vas a llevar? ¿Le gustará a ella eso que tienes en el closet? ¿Caerá tu imagen en picada si descubre esa camiseta que adoras pero que sabes que es impresentable? ¿Tu vieja copa de fútbol o ella?

No somos tan malas ni tan intransigentes.

Si estamos enamoradas casi todo nos parece bien. Pero, aun así, vamos a repasar algunos tips para que tu enamorada no salga corriendo o cierre la puerta de casa contigo afuera.

Cosas que NO debes llevar contigo

· Todos los trofeos que ganaste desde el Kinder. A no ser que hagan un espacio específico para ese destino, no los lleves o postpón su llegada. Lo más probable es que no haya un lugar para ponerlos y queden arrumbados y juntando polvo en un rincón. Si tienes dónde dejarlos, si se pueden quedar donde vives ahora, déjalos y, más adelante, busca una vitrina o expositor para ellos.

· Las fotos de tus ex. Mejor déjalas en casa, tíralas o guárdalas en una caja cerrada. A ella no le va a gustar encontrarla s en su casa.

· Las revistas porno. No, no y más no. Si van a ver porno, que sea nuevo, fresco y de los dos. Es una práctica muy estimulante para hacer en pareja, pero tu porno de "soltero" es descartable.

· El recetario de mamá. A no ser que vayas a cocinar tú y quieras hacer esos deliciosos platillos, no lleves la sugerencia de mami para la cocina.

Qué esperar al convivir con una mujer

Vas a vivir con ella. La conoces, la amas y han pasado vacaciones juntos. Sabes cómo es por la mañana y cómo luce por la noche.

Conoces la tibieza de su cuerpo y hasta han lavado platos juntos. Pero no fue una convivencia. Las mujeres son personas de mantenimiento alto. Necesitan espacios amplios, mucho tiempo en el baño y que no las mires si te piden que no lo hagas. Ellas son coquetas y vergonzosas.

Tu mujer también se está acostumbrando a vivir contigo. No entiende que no te importa si está despeinada y que no notas la diferencia si se hizo la planchita o un brushing. Tampoco entiende que no tienes ganas de afeitarte todos los días o que la mano metida en la cintura del pantalón es un gesto adquirido en tu más tierna infancia porque sí, porque está calentito.

El control remoto. Los primeros días vas a intentar ser amable y ver algo en la TV que les guste a los dos, pero después de unas semanas, cuando vuelvas del trabajo, vas a querer sentarte un rato a mirar deportes o cualquier otra cosa. Y ella, hermosa y ya con colita en vez del pelo superproducido, estará pensando lo mismo. Tengan un acuerdo o dos TV, eso ahorra problemas.

Las mujeres son seres comunicativos. Ya lo sabías pero ahora vas a vivirlo. Ella te va a contar todo lo que pasó, detalle por detalle y va a querer que tú se lo cuentes.

Hay otro detalle.

Las hormonas de las mujeres no solo crean curvas de infarto, también crean estados de ánimo de infarto. Si te sorprenden sus estados de ánimo durante el mes, fíjate que tienen una pauta de repetición todos los meses. Sí, las hormonas influyen terriblemente en su manera de percibir el mundo, pero eso no significa que no te ame. Ella también está aprendiendo que la derrota de tu equipo es algo a respetar y que intentar provocarte una reacción sexual cuando estás concentrado en otra cosa, es inútil.