Ingres

Resumen de la vida y obras más importantes de Dominique Ingres

Ingres
"Autorretrato", Dominique Ingres (1804). Musée Condé, Chantilly (Francia).

Ingres fue un pintor neoclásico francés a medio camino entre el Arte Académico y precursor del Romanticismo. Admirado por Degás y Baudelaire, su influencia en el Impresionismo y sobre las vanguardias fue enorme. Para Picasso, Severini o Dalí también fue un pintor y estilo de referencia.

Dominique Ingres: Quién fue

  • Nombre completo: Jean-Auguste-Dominique Ingres.
  • Dónde y cuándo nació: El 20 de agosto de 1780 en Montauban (Francia).
  • Dónde y cuándo murió: El 14 de enero de 1867 en París (Francia).
  • Nacionalidad: Francés.
  • Movimiento, grupo o escuela a la que perteneció: Neoclasicismo.
  • Disciplinas que practicó: Pintura.

Biografía de Ingres

Hijo de pintor, con aspiraciones aunque poca proyección, Jean-Auguste-Dominique Ingres ya dibujaba excelentemente a los diez años. Su padre se encargó de su educación, que luego continuó en Toulouse, donde le llevó para que se puliera tanto en la pintura como en la música.

Ingres, que llegó a ser un violinista consumado, se decantaba por el dibujo que dominaba a la perfección. Su legado en esa rama es muy importante.

Perteneciente al Neoclasicismo francés, Dominique Ingres va, sin embargo, mucho más allá. En la línea academicista era devoto admirador de Rafael. De él le fascinaba su relación con la Fornarina, la cual inmortalizaría en varios cuadros.

Tras graduarse en Toulouse se trasladó a París donde se formó con Jacques Louis David y en la Escuela de Bellas Artes.

Su objetivo en aquellos años era conseguir el máximo galardón de los jóvenes pintores: el Gran Prix de Roma.

Con David las relaciones eran tensas pero tolerables hasta que votó en El Salón (donde presentaba cinco obras) en contra de Ingres, que quedó, por ello, en segundo lugar. Abandonó a su maestro y, al año siguiente, ganó recibiendo una beca para estudiar en Roma (aunque tuvo que esperar varios años para cobrarla).

En 1804 pinta, en Lieja, “Napoleón Bonaparte, primer Cónsul” y en 1806 “Napoleón I en su trono imperial”, que le confirman como retratista.

En el año 1806 puede ir, por fin, a Italia. Allí descubrió Florencia -donde retrató a su amigo Lorenzo Bartolini, en una obra muy admirada-, a los Médici, a los pintores del Quattrocento y sus frescos así como a los primitivos italianos.

Quedó seducido por el país, el arte y la arquitectura. En esa época se afianzó como retratista, una especialidad con la que mantenía una relación de amor-odio: por una parte era excelente en su ejecución pero él tenía como objetivo la pintura histórica.

Su fama como retratista le valió muchos y buenos contratos pero, con la caída de Napoleón, la clientela aristocrática huyó de la ciudad. 1819 abrió taller en Florencia mientras que seguía mandando obras a Francia, con poco favor de la crítica.

Ingres era, en aquellos años, un precursor del Romanticismo y no todos veían esta deriva: era una mezcla del Academicismo y del Romanticismo, pero no por el lado del sentimiento.

En 1824, su triunfo con “El Voto de Luis XIII” lo lleva de regreso a París y se le encargan los techos del Louvre. En 1833 es nombrado presidente de la Escuela de Bellas Artes de París y después como representante de la misma en Roma, donde permanece hasta 1841.

Abandonó la pintura histórica y se centró en el retrato en el que se apreciaba toda su excelencia.

En 1849 muere su primera esposa, con la que vivió un matrimonio duradero y estable, lo que le sume en una época sequía artística. No habían tenido hijos. En 1952, ya anciano, se casa con una mujer mucho más joven. Paralelamente, seducido por el universo femenino, por su sensualidad y erotismo, contraste del desnudo marcial masculino, se vuelca en pinturas que rezuman sensualidad y belleza.

Sus retratos aportan un plus psicológico. Los desnudos van precedidos de numerosos bocetos y se sitúan en entornos que justifican la desnudez como los baños turcos. Trabajaba durante años y hasta que no conseguía la perfección que él buscaba no los daba por terminados. También aborda la pintura religiosa y la mitología.

Su primera retrospectiva fue en Paris, en la Exposición Universal de 1855. Muere en 1867, en Montauban, a los 87 años de edad.

Obras famosas de Ingres

  • "Napoleón en su trono imperial" (1806)
  • "La bañista de Valpinçon" (1808)
  • “La gran odalisca” (1814)
  • “Baño turco” (1862)