Historia de Saraswati, diosa de la música y la sabiduría

Saraswati
La diosa Saraswati alude en su imagen a cualidades que provienen de la naturaleza fluida del río que llevaba el mismo nombre. Veena Nair/ Getty Images

En los tiempos de los Vedas, los textos sagrados de la India, la diosa Saraswati, conocida en la tradición hindú como la deidad de las artes, la música y el conocimiento, era venerada como la encarnación del río celestial y poderoso con el mismo nombre. El gran río de aguas calmas, aparentemente no sólo era mítico sino que existió históricamente. Según algunos historiadores, estaba ubicado en el subcontinente indio cuando el pueblo ario llegó de Asia central, específicamente a la región del Punjab.

Se ha dicho que fluía a través de lo que es hoy Punjab y Rajastán hasta el mar arábico y se cree que su origen era los Himalayas, donde fue escrito el poema épico Mahabharata. 

Los especialistas creen que era el caudal más grande en ese entonces y que gracias a éste el pueblo nómada encontró un lugar fértil para asentarse. Como el río les daba la vida y el sustento, se convirtió en la diosa Saraswati, siendo una manifestación del poder supremo. Se creía que tenía además propiedades curativas. A estos primeros pobladores del subcontinente, les daba el poder de unirse intelectualmente con lo sagrado mientras estudiaban la sabiduría de los Vedas en sus orillas. Tanto el río como la diosa de la sabiduría, consorte de Brahma (dios creador) y posiblemente su contraparte femenina, eran conocidas por el mismo nombre.

El arte de la palabra formaba parte de los rituales védicos, y muchos de ellos se llevaban a cabo en el borde del río, por lo que la diosa también evolucionó en Vagadevi, la diosa de la palabra.

En algunas imágenes la diosa aún es representada con una jarra de agua bendita en una mano, haciendo referencia a su asociación con el agua.

Datos históricos sugieren que el río Saraswati se volvió río subterráneo debido a un cataclismo natural. Pero de acuerdo con la mitología fue Vyasa, el sabio que compiló los Vedas y autor a la vez del Mahabharata y los Puranas, textos sagrados de la tradición, quien le ordenó a la diosa desaparecer.

Se cuenta que el sabio perdió su concentración mientras intentaba redactar los Puranas con la algarabía de la diosa, que estaba muy contenta por la escritura de los textos cerca de su territorio y que la furia de Vyasa provocó la desaparición del río.

Los habitantes de Rajastán y Punjab en la India actual afirman que hay en sus territorios arroyos, lagos y lagunas que contienen las aguas del Saraswati y que provenienen de la salida a la superficie del fuerte caudal en puntos determinados. Estos cuerpos de agua son considerados sagrados y sanadores, como lo era el sagrado Saraswati. El río Ganges tiene la gloria divina atribuida antiguamente a este río antiguo, e incluso la mitología cuenta que el río Saraswati se unió al río Ganges.

En todo caso, la diosa Saraswati (tal vez a raíz de la desaparición de éste o tal vez antes) dejó de ser la personificación del río y pervive en el imaginario de la India como una diosa amada y venerada, deidad de la música, las artes, el conocimiento, la sabiduría y la palabra.

Sin embargo, la diosa representa varias de las cualidades de este gran cuerpo de agua pura, lleno de vitalidad, sabiduría y de energía divina. Por ejemplo, se ha definido a Saraswati como “la que fluye”, lo cual hace alusión a la filosofía de esta tradición, según la cual el mundo está en constante transformación, tal como un río metafórico.

Adicionalmente, esta deidad da un carácter sagrado a fenómenos que son fluidos, como el discurso (por la naturaleza fluida de las palabras), la música, los cantos y los mantras. Las imágenes metafóricas que se asocian con Saraswati también hacen referencia al agua: un estanque luminoso de sabiduría, una laguna de letras abundante en palabras e ideas, un embalse de logros en el uso de la palabra, la música y las artes.

Su semblante se describe como luminoso, su vestido blanco es como una cascada de agua sobre su pedestal, y un arroyo acompaña su imagen. El blanco de su rostro y de su atuendo recuerda la pureza del caudal y sus joyas brillan como el reflejo de sol en el agua. En suma, su imagen recuerda directa o simbólicamente su origen, el río Saraswati, y las cualidades divinas que fueron adoptadas por ella.