Hipnosis e hipnoterapia: qué son y cómo se utilizan

Hipnoterapia
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La hipnosis es un fenómeno que se conoce desde hace siglos, aunque no con este nombre, y probablemente ha jugado un papel importante en las artes curativas de culturas antiguas, las experiencias religiosas, las curaciones de “brujos” o “hechiceros” o las curaciones mediante la imposición de manos o “curaciones por la fe” practicadas por líderes religiosos en la actualidad.

¿Qué es la hipnosis?

La hipnosis puede definirse como un estado en el que se da una percepción y concentración elevada hacia unos pocos estímulos, al tiempo que queda bloqueada la percepción del resto de los estímulos.

De este modo, el individuo, cuya percepción está centrada en el hipnotizador y lo que le diga, puede ser muy receptivo a sus ideas y sugerencias, quedando muy reducida su resistencia a ellas. Es decir, se trata de un estado de gran sugestionabilidad, concentración atención focalizada en el que una persona acepta como reales las sugerencias del hipnotizador. Por ejemplo, si el hipnotizador te dice que te sientes tremendamente feliz, lo aceptas y lo sientes de verdad. Y si te dice que tienes un caramelo en la boca, puedes llegar a notarlo como si de verdad estuviera ahí.

¿Existe evidencia científica de que la hipnosis clínica funciona?

Son ya muchas las investigaciones que demuestran que la hipnosis clínica o hipnoterapia puede ser de utilidad. Por ejemplo, un estudio publicado en la revista Gut (noviembre de 2003) utilizó la hipnosis en un grupo de 204 personas que padecían síndrome de intestino irritable.

El tratamiento consistió en 12 sesiones semanales de hipnosis de una hora de duración cada una. El 58 % de los hombres y el 75 % de las mujeres informaron de un alivio significativo de los síntomas tras el tratamiento. Más del 80 % de las personas que informaron de alivio seguían mejor seis años después.

Menos del 10% de los participantes probaron otro tratamiento distinto tras su participación en el estudio.

Historia de la hipnosis

El estudio moderno del hipnotismo comenzó con Paracelso, quien pensaba que las fuerzas magnéticas procedentes de las estrellas influían en las personas. Más tarde, se amplió esta idea para incluir la idea de “magnetismo animal”, definido como una fuerza que emanaba de las personas y que era capaz de influir en los pensamientos y conductas de los demás. Mediante esa fuerza, el hipnotizador ejercía su influencia en otras personas. El médico austríaco Franz Anton Mesmer utilizó la hipnosis para curar enfermedades, alegando que el magnetismo animal era el causante de dichas curaciones.

Más tarde, una prestigiosa comisión francesa llegó a la conclusión de que el magnetismo animal (al que también se llamó mesmerismo) no existía sino que era el resultado de la sugestión y la imaginación. A partir de ahí, el hipnotismo se desprestigió y fue temporalmente relegado al olvido.

La hipnosis moderna empezó con el médico escocés James Braid quien, al creer que el trance hipnótico estaba relacionado con el sueño, creó el término hipnosis procedente de la palabra griega hypnos, que significa sueño.

Aunque más tarde abandonó esa idea, el término hipnosis se ha seguido usando hasta nuestros días. Braid consideró que la hipnosis estaba basada en la sugestión y en un estrechamiento del campo perceptivo.

Más tarde, Charcot, Breuer y Freud usaron la hipnosis en el tratamiento de problemas clínicos. Freud relacionó la hipnosis con la histeria y descubrió que podía inducir síntomas histéricos mediante lo que ahora llamamos “sugestiones hipnóticas”. Cuando Freud creó el psicoanálisis rechazó la hipnosis, lo que llevó de nuevo a su desacreditación hasta los años setenta, momento en que la hipnosis vuelve a renacer, esta vez  en Estados Unidos, siendo Milton Erikson el autor más influyente.

En qué consiste (y no consiste) la hipnosis

Realmente resulta más fácil describir lo que NO es la hipnosis que lo que realmente es, sobre todo si tenemos en cuenta que existen diversos mitos y creencias erróneas a su alrededor:

1. La hipnosis no implica pérdida de conciencia ni es una forma de sueño. Durante un trance hipnótico no se pierde la conciencia ni se duerme. Si alguien se queda dormido, es que ha dejado de estar hipnotizado para pasar a un estado de sueño normal.

2. El sujeto hipnotizado no se encuentra bajo el control del hipnotizador. La hipnosis no puede inducirse sin la colaboración del sujeto. Es decir, solo se hipnotiza a la persona que se deja hipnotizar. En realidad, toda hipnosis es autohipnosis.

3. El hipnotizador no puede hacer que una persona haga o diga cosas que no desea hacer. Tan solo le sugiere y anima a que se comporte de un modo determinado y el hipnotizado está más dispuesto a aceptar dichas sugerencias pero no puede obligarle a hacer o decir nada.

4. Tras la experiencia de hipnosis, algunas personas olvidan lo sucedido durante el trance aunque la mayoría lo recuerda todo o parte de lo sucedido.

¿Puede hipnotizarse cualquiera?

No todas las personas pueden ser hipnotizadas. La capacidad para el trance requiere que una persona confíe en el hipnotizador y se abra a nuevas experiencias.

Aunque la mayoría de las personas pueden ser hipnotizadas en mayor o menor grado, unos pocos pueden ser hipnotizados profundamente y otros pocos no pueden ser hipnotizados en absoluto. La motivación de una persona parece jugar un papel importante. No obstante, la mayor parte del trabajo de un hipnoterapeuta puede hacerse con un trance ligero, sin ser necesaria una hipnosis profunda.

Según sea la profundidad del trance, el sujeto hipnotizado podrá hacer determinadas cosas y no otras. Por ejemplo, la regresión en la edad no puede hacerse en un trance ligero, de modo que solo la persona capaz de hipnotizarse en profundidad puede lograrla.

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La hipnoterapia

La hipnoterapia es el uso de la hipnosis para tratar problemas médicos o psicológicos. Podría describirse dividiéndola en varias fases:

1. Evaluación de la susceptibilidad

Algunos hipnoterapeutas empiezan haciendo una evaluación de la capacidad para el trance que tiene un determinado individuo. Para ello, existen diversas pruebas. Por ejemplo, una de estas pruebas consiste en pedirle  que extienda los brazos hacia el frente, coloque una palma hacia arriba y la otra hacia abajo y cierre los ojos.

Luego se le pide que imagine que se ha colocado un gran peso en la primera mano, haciendo que cada vez pese más, y que se ha atado un globo de helio en la segunda mano, haciendo que sea cada vez más ligera. Se hacen sugestiones como: “Tu mano derecha se vuelve cada vez más pesada y tu mano izquierda se hace más y más ligera…”. La distancia final que hay ente las dos manos es un indicador general de la hipnotizabilidad de una persona.

2. Inducción de la hipnosis

Existen varias técnicas para hacer que una persona entre en estado de hipnosis. Una de las más utilizadas en la relajación progresiva, mediante la cual se le van haciendo sugestiones al individuo para que su cuerpo se relaje cada vez más. Por ejemplo, el hipnoterapeuta puede empezar diciendo: “Primero relaja los músculos de la cabeza, sintiendo como la tensión se escapa hacia abajo... luego los ojos… luego las mandíbulas, dejando que la boca se abra ligeramente… luego los músculos del cuello, sintiendo cómo toda la tensión fluye hacia abajo…“  Y así continua por todo el cuerpo hasta llegar a los pies.

Al mismo tiempo, se le van haciendo sugestiones para que se centre solo en su propio cuerpo y en la voz del terapeuta para focalizar así la atención.

Otra técnica consiste en pedir al sujeto que fije su atención en un objeto o punto situado por encima de la línea normal de visión. Luego, el hipnotizador hace la sugestión de que sus párpados se vuelven cada vez más pesados hasta que no puede abrirlos: “…Sientes tus párpados cada vez más y más pesados hasta que desearás cerrarlos.

Cuando eso suceda sabrás que estás en un trance”. Cuando se cierren los ojos, puede añadir: “Ahora que estás en un trance sientes satisfacción y bienestar y sabes que puedes profundizar todo lo que quieras en él”.

3. Profundizar en el trance

Una vez que ha entrado en un ligero trance, el hipnotizador continúa con las sugestiones para profundizar todo lo posible en dicho trance. Para ello, existen también diversas técnicas. Por ejemplo, una de ellas consiste en pedir al sujeto que imagine que baja por una escalera, peldaño tras peldaño, y que con cada peldaño profundiza más en el trance. Otra técnica consiste en pedirle que imagine que está buceando cada vez más hondo mientras profundiza más en el trance (con esta técnica hay que decirles a los sujetos, especialmente a los más susceptibles, que lleven un equipo para respirar). Otra de las técnicas consiste en contar de 10 a 0 e ir haciendo sugestiones para que profundice cada vez más en el trance conforme se cuenta.

4. Salir del trance

Para sacar al sujeto del trance se usa la misma técnica utilizada para inducir el trance pero a la inversa. Por ejemplo, se le pide que imagine que sube una escalera, mientras se le hace sugestiones para que se active, recupere energía, se sienta bien, etc.

Para qué puede utilizarse la hipnoterapia

La hipnosis se ha utilizado para el tratamiento de muy diversas afecciones. Por ejemplo, tratamiento del dolor (es uno de los usos más eficaces), eliminación de hábitos como fumar, comer en exceso, beber alcohol, etc., depresión, ansiedad, fobias, problemas gastrointestinales, problemas de piel, recuperación tras intervenciones quirúrgicas, enuresis, trastornos del sueño.