Hildegart Rodríguez Carballeira, en busca de la feminista perfecta

Destacó en su breve vida por sus estudios sobre sexualidad femenina

Dos de los libros acerca de la historia de Hildegart Rodríguez Carbelleira.
Dos de los libros acerca de la historia de Hildegart Rodríguez Carbelleira. Editorial Planeta / Editorial La Linterna Sorda

La historia de Hildegart Rodríguez Carballeira, que nació el 9 de diciembre de 1914 en Madrid, España, siempre se ha narrado en paralelo a la de su madre, Aurora Rodríguez Carballeira, que decidió ser madre soltera y criar a una hija a la que educó personalmente para que fuese un prodigio, una librepensadora y un referente de la izquierda y el feminismo. Y la asesinó cuando Hildegart tenía 19 años y ésta ya era una intelectual de éxito y un referente en los estudios sobre la sexualidad femenina.

Hay varias teorías sobre su muerte, pero la más extendida es que su madre no soportó que se alejase de ella y quisiese independizarse.

Son muchos los libros, artículos, obras y películas (la más conocida de ellas 'Mi hija Hildegart', dirigida por Fenando Fernán-Gómez en 1977) que han narrado esta versión de la biografía de Hildegart, y también los estudios psicológicos en torno a su relación madre- hija. Pero este aspecto, sin duda interesante e inquietante, ha hecho que se ensombrezcan las aportaciones de la activista a la liberación de la mujer, la política de izquierdas o la revolución sexual y que fueron objeto de análisis en un congreso que con motivo del centenario de su nacimiento tuvo lugar en el Ateneo de Ferrol (A Coruña), donde nació su madre.

En efecto, Hildegart Rodríguez, apodada como la Virgen Roja por el sexólogo británico Havelock Ellis, fue una niña precoz que ya hablaba a los ocho meses, leía a los dos años, escribía y tocaba el piano con tres y tenía el título de mecanografía a los cuatro, tal y como se explica en el diccionario biográfico de la Fundación Pablo Iglesias.

Según la misma fuente, se convirtió con 17 años en la abogada más joven de España, aunque no podía ejercer su profesión por ley hasta los 21 años. Militó en las Juventudes Socialistas de España y UGT pero abandonó las filas del partido por la postura "demasiado débil" del PSOE contra la Iglesia Católica, con lo que su truncada carrera política prosiguió en el Partido Republicano Federal además de colaborar con los diarios 'La tierra' y 'El socialista'.

Ha dejado dos importantes escritos políticos: '¿Se equivocó Marx?' o '¿Quo Vadis, burguesía?', ambos publicados en 1932, un año antes de su muerte, por cuatro disparos de bala, a los 18 años.

Periodista y conferenciante

Desde los 15 años, Hildegart (que significa el alemán 'jardín de sabiduría', pero cuyo verdadero nombre era Carmen) destacó como periodista y conferenciante, sobre todo en debates sobre educación sexual y reproductiva, laicismo, eugenesia y libertad sexual y reproductiva. Acerca de este tema, escribió varias publicaciones, entre ellas 'La rebeldía sexual de la juventud' (reeditada por Anagrama en 1977) o 'El problema sexual tratado por una mujer española', que logró ser un superventas y vender 8.000 ejemplares sólo en Madrid y en la primera semana de ser editado.

Gracias a sus ideas vanguardistas, entró en contacto con sexólogos y científicos europeos como Ellis o Gregorio Marañón, con el que fundó la Liga Española por la Reforma Sexual y fue nombrada secretaria de la revista Sexus. Entre las personas con las que mantenía correspondencia, destaca el escritor H. G. Wells, a quién conoció en Madrid y que quiso contratarla como colaboradora en Londres.

El mencionado congreso del Ateneo de Ferrol aportó más información sobre las ideas y las aportaciones de Hildegart a la historia, revisando así una biografía femenina de la que solamente conocemos la punta del iceberg.

Mientras, libros como 'Mi querida hija Hildegart', de Carmen Domingo (Planeta, Imago Mundi) o 'Aurora de Sangre. Vida y Muerte de Hildegart', de Eduardo Guzmán, que acaba de ser reeditado por la editorial 'La linterna sorda' aportan diferentes enfoques en torno a esta revolucionaria, que murió a los 18 años y forma parte de las grandes desplazadas de la historia de las mujeres pendientes de reconocimiento.