Heurísticos: cuando pensamos sin pensar

01
de 03

¿Qué son los heurísticos?

Pensar
Andrew Rich / Getty Images

A veces, al tomar decisiones o sacar conclusiones, utilizamos una especie de atajos mentales que reciben el nombre de heurísticos. Un heurístico es una regla o estrategia simple para resolver problemas, como "si es más caro es mejor", "si está obeso es porque come mucho", "si un alimento está en una tienda de comida sana, deber ser sano", "si A es amigo de B y A es buena persona, entonces B es buena persona".

Los heurísticos ayudan a no pensar o a pensar menos y actuar más deprisa, de manera que nos pueden hacer la vida más fácil pero, con frecuencia, las conclusiones a las que llegamos mediante este modo de pensar, son falsas o ilógicas.

Página siguiente: Tipos de heurísticos

02
de 03

Tipos de heurísticos

1. El heurístico representativo

Cuando lo usamos, nos centramos en la similitud de un objeto con otro e inferimos que el primero se comporta como el segundo. Por ejemplo, los productos de alta calidad suelen ser caros, de manera que si vemos un producto caro tendemos a pensar que es de alta calidad. Por supuesto, esto no es siempre cierto. Y a veces los fabricantes o publicistas se basan en esta tendencia para vendernos productos que no compraríamos si nos parásemos a pensar en detalle.

Por ejemplo, tendemos a pensar que si en el envase de un producto pone "100% natural" significa que es el mejor y más sano y lo compramos sin pensar demasiado. En cambio, si miramos la etiqueta, tal vez descubramos que está repleto de grasas hidrogenadas. A veces, es el mismo envase el que nos hace elegir un producto. Por ejemplo, vemos unas galletas en una caja con colores brillantes, con dibujos de extraños personajes comiendo algo que parecen ser bolitas de azúcar y pensamos de inmediato que debe ser un producto basura repleto de azúcar porque está claramente dirigido a los niños y "a ellos les gusta más la comida basura" (otro heurístico). No obstante, si investigamos un poco más y leemos los ingredientes, puede que nos equivoquemos de nuevo.

En las elecciones presidenciales, el candidato más alto suele ser el elegido, y casi nunca sale elegido un candidato calvo, puesto que se tiende a considerar a los calvos como más débiles psicológicamente. En cambio, si ese mismo calvo se rapa la cabeza, todo cambia: es percibido como más masculino y dominante.

El heurístico representativo se usa a menudo para juzgar a las personas o formarnos impresiones de ellas. Por, ejemplo, los estereotipos sobre raza o género, como lo que puede hacer mejor uno u otro sexo, o ciertas características de personalidad que van asociadas a una determinada raza. Así, la mayoría de la gente tiende a pensar (sin pensar) que una persona físicamente atractiva tiene mejores cualidades, o a las personas de mayor estatus social se las considera más dignas de confianza.

2. El heurístico de disponibilidad

A menudo llegamos a una conclusión u otra según la información que esté más disponible en nuestra mente en relación al tema en cuestión. Por ejemplo, si alguien te pregunta si una persona que conoces del trabajo es simpática y en tu mente aparece en primer lugar un recuerdo de un suceso en que se comportó de un modo un tanto enfadado, puede que digas que no es simpática; en cambio, si el recuerdo más disponible en tu mente es de una ocasión en que se mostró agradable, concluirás que es simpática. A veces, este heurístico resulta útil: si a tu mente acuden con rapidez muchos ejemplos de esta persona siendo simpática, seguramente lo es. Sin embargo, a menudo, lo primero que viene a la mente no es necesariamente un buen ejemplo de cómo se comporta habitualmente esa persona.

Otro ejemplo lo vemos en los resultados de una investigación que mostró que las personas que ven mucha televisión (con toda la cantidad de violencia que suele haber en ella) piensan que se cometen muchos más crímenes violentos de lo que piensan las personas que ven menos televisión y de los que se comenten en realidad.

3. El heurístico de actitud

Las actitudes hacen referencia a la evaluación que hemos hecho de un objeto (como bueno o malo). Las personas usan este heurístico como un modo de tomar decisiones. Por ejemplo, si tenemos una actitud negativa hacia un personaje famoso, tendemos a creer afirmaciones negativas sobre él, como que es poco inteligente, dictatorial o sacaba malas notas en el colegio.

En un estudio, los estudiantes universitarios de ambos sexos tenían una opinión más positiva o negativa de una mujer según lo que comía. Así, la mujer que comía comida sana era vista como más femenina, atractiva y agradable que la que comía comida basura.

Otro efecto de este heurístico es que hace que tiendas a pensar que el número de personas que está de acuerdo contigo en un determinado tema es mucho mayor al real. Es decir: "Si yo creo algo, entonces la mayoría de la gente también lo cree."

03
de 03

¿Cuándo solemos usar los heurísticos?

Por supuesto, aunque todos usamos los heurísticos de vez en cuando, somos también perfectamente capaces de dejar de usarlos y recurrir al razonamiento para sacar conclusiones y tomar decisiones. ¿Qué hace que usemos una u otra forma de pensar… o de no pensar? Tendemos a usar los heurísticos:

  • Cuando no tenemos tiempo para pensar con detalle.
  • Cuando estamos tan abrumados por una gran cantidad de información que nos desborda y no podemos procesarla.
  • Cuando el tema es poco importante.
  • Cuando tenemos poca información o conocimientos para tomar una decisión razonada.
  • Cuando no tenemos ganas de pensar.

¿Qué hacemos cuando queremos comprar galletas y nos encontramos ante una estantería con 30 tipos de galletas diferentes, con poco tiempo y con menos ganas? Resulta que si hemos visto un anuncio de una marca de galletas varias veces en la tele, vendrá a nuestra mente enseguida y pensaremos (heurísticamente): "es una marca conocida, y si es conocida es porque es buena".

Es decir, a veces no tenemos más remedio que recurrir a los heurísticos, si es que no queremos quedarnos paralizados o tardar una eternidad en hacer algo, pero ahora que has leído este artículo tendrás más posibilidades de darte cuenta cuando estés usando un heurístico y decidir conscientemente si es preferible no utilizarlo porque puede perjudicarte al tomar una decisión.