Hegel y la negación de la negación

El papel de la síntesis en la dialéctica hegeliana

Hegel retratado por Schlesinger
Hegel retratado por Schlesinger. public domain in the United States

En numerosas ocasiones se considera que Georg Wilhelm Friedrich Hegel, sus ideas y exposiciones marcan la pauta a las posteriores perspectivas que desarrollan Engels y Marx, esto en parte es cierto pero en parte no lo es. Comenzando por la adscripción idealista de Hegel frente a la materialista de Engels y Marx.

En primer lugar Hegel presenta y responde a sus propios planteamientos -resulta evidente que no puede imaginar lo que luego utilizarán o no otros de ellos, ni como lo harán- y éstos no son otros que los propios del idealismo alemán.

El idealismo implica que las ideas en cuanto tales -por sí mismas- son la base de todo y, en cierta medida, el idealismo es sinónimo de inmaterialismo -que teóricamente es la antítesis de la base del pensamiento marxista- .

En segundo lugar desvincular a Engels y Marx del conjunto del pensamiento político occidental de finales del siglo XIX es más que un error: es una equivocación profunda. Eso significa que sus postulados deben contemplarse en la base subyacente a la totalidad del pensamiento político y filosófico de Occidente en el último tercio del siglo XIX, esto es: la idea de progreso.

Por otra parte el pensamiento de Hegel es lo bastante flexible y profundo para influir -por acción o reacción al mismo- en numerosos pensadores posteriores, no solo Engels y Marx se fijarán en su obra o serán marcados por ésta, en una u otra medida Hegel influye para diversas cuestiones en Nietzsche, Heidegger o Derrida entre otros muchos.

La idea de progreso

Ésta implicaba un tipo de racionalismo en el fondo utópico -precisamente por eso dará lugar a utopías como la marxista-, con una base inevitablemente optimista, que supone que algún día se conocerá "todo" y eso será la solución de "todo". Que viene a encontrarse en el fondo -si no es lo mismo- que la idea marxista del "homus novo", que sería el que vería culminado todo el progreso y el alcance final de la Razón -con mayúscula- como la reunión de todo conocimiento existente.

Ese concepto es profundamente decimonónico y posiblemente represente el momento en el que la idea -no el método ni los desarrollos técnicos- de ciencia ha alcanzando su máximo nivel de valoración. Digamos que cuando la ciencia fue más prestigiosa y, literalmente, se la consideraba la panacea de todo.

La negación de la negación en Engels y Marx frente a Hegel

La negación de la negación, significa un principio de sucesión -ligado a la idea de progreso-, según el cual, lo viejo negaba a lo que le precedía y lo nuevo niega a su vez a lo que se ha vuelto viejo. Es decir, se niega lo que negaba, presumiblemente en una avance sin horizonte finito, cosa un tanto contradictoria con la idea de alcanzar algún día la Razón como suma de todo conocimiento posible -o lo que es lo mismo: la meta de la idea de progreso-. Esa es una visión absolutamente marxista de "la negación de la negación", que se puede resumir en el postulado de Engels que viene a decir que para la dialéctica no existe nada definitivo, absoluto, sagrado. Como no hay nada absoluto ni definitivo es inevitable la negación de lo que deja de ser valido, su desaparición y su sustitución por otra cosa que a su vez será negada en su momento, por otro algo que lo sustituirá, siendo ello un proceso de ascenso infinito de lo inferior a lo superior.

Pero eso es una reinterpretación de Engels -y del marxismo- del principio dialéctico de Hegel -o de una derivada del mismo- que en absoluto se corresponde a lo que decía el propio Hegel.

La dialéctica de Hegel y la negación de la negación

Para Hegel la dialéctica es el avance mediante la contraposición de opuestos. Pero avance entendido como síntesis no como destrucción de lo "vencido" por lo "vencedor". En ese sentido, en la generación de síntesis, Hegel se basa en el pensamiento de Fitche.

Evidentemente aparece la idea de "negación" en Hegel, porque sino no podría haber la de opuesto -se trata de comparar o contraponer una tesis contraria a otra, es decir, de entrada ambas se negarán entre sí, en todo o en parte-, pero también la de "movimiento", en un sentido muy aristotélico y propio de la filosofía griega que es el de "cambio" o "transformación".

Así, el sistema de la dialéctica hegeliana es totalmente diferente a la exposición marxista de la "negación de la negación". Porque Hegel lo que pretende es contraponer tesis opuestas, que "dialoguen" o "discutan", que se descarte -que es lo único que se "destruye" o "niega" en sentido estricto hegeliano- aquello que fruto de la discusión -del proceso dialéctico- se haya demostrado falso o inservible y que de la discusión en sí -de la dialéctica- surja una síntesis -ahí entra el factor "movimiento" en cuanto transformación- con lo valido de ambas tesis discutidas. En realidad no hay repudio de una sobre la otra, hay la fusión de ambas o, mejor dicho del proceso dialéctico surge la fusión de los elementos validos de ambas. Lo que a fin de cuentas pretende ser un proceso objetivo.

La desvirtuación marxista del pensamiento de Hegel

Marx y Engels lo que hacen es recoger solo la parte polémica del planteamiento hegeliano, olvidarse de la síntesis, y decir que uno de los dos opuestos quedará negado por el otro y "barrido" por el otro. Con lo cual el pensamiento marxista -profundamente dogmático- ignora olímpicamente la exposición de Hegel en su "Ciencia de la lógica”, que es donde Hegel se hace eco de la idea de síntesis que ya había barajado Fitche y la desarrolla armónicamente.

La síntesis en Hegel es la superación del conflicto, y eso es la negación de la negación anterior. Como síntesis alcanzada lo que se conserva es lo que había de positivo en las dos tesis contrastadas. A su vez, en cuanto se obtiene una síntesis el proceso continua confrontando a ésta otro planteamiento contradictorio. En ese sentido, es parecido a parte del método del escepticismo clásico, en el que cuando se obtiene una respuesta ésta lleva a una nueva pregunta casi inmediatamente.