Hay que parar los enfrentamientos de los adolescentes con sus padres

joven gritando. Adriano Agulló

Algunos padres y madres de adolescentes se encuentran con que sus hijos se enfrentan a ellos. La mayoría de estos padres y madres no saben cómo reaccionar ante ello. No están seguros si deben ser más estrictos con sus hijos o, al contrario, más permisivos.

Para todos aquellos que vivan con este problema, hay algunos consejos que funcionan.

  • Pararlo cuanto antes. En muchos casos, cuando un adolescente se enfrenta a sus padres ya había mostrado esa reacción con anterioridad en la niñez. Y es muy frecuente que si los niños comienzan a enfrentarse con sus padres y estos no lo detienen, el problema crezca durante la adolescencia.
  • Distintos grados. Esos enfrentamientos pueden tener grados muy diversos y la reacción de los padres debe estar sujeta al tipo de enfrentamiento que han protagonizado sus hijos. En algunos casos serán solo una malas caras, otros son más graves y los hijos se enfrentan verbalmente con sus padres, es decir, los contestan. Hay casos más graves en los que los hijos insultan a sus padres y, por último, y más graves aún son los casos en los que los chicos o las chicas agreden a sus padres. Es muy importante que a la hora de actuar, los padres tengan clara cuál es la gravedad del tipo de enfrentamiento hacia ellos que sostienen sus hijos.
  • Una reacción adecuada al problema. Teniendo clara la gravedad del problema, es decir que no es lo mismo que nuestro adolescente nos conteste mal una vez, que lo haga siempre o que nos agreda, debemos buscar una respuesta de acuerdo a esa gravedad.
  • No dejar pasar nunca un enfrentamiento. Pero aunque la respuesta debe ser distinta en cada caso, es muy importante no dejar pasar ningún enfrentamiento. El chico o la chica debe saber que somos su madre o su padre y que no toleraremos faltas de respeto de ningún tipo.

    En los casos leves

    En los casos leves puede ser suficiente hablar con el adolescente y explicarle la importancia que le damos a lo que ha hecho. Conseguir que entienda que esa actitud no solo nos hace daño sino que nos preocupa, nos entristece y nos defrauda. También es importante explicarle bien que no vamos a tolerar que eso ocurra más veces y que si sucede tendrá consecuencias.

    Sobre estas, deberemos decidir en cada caso cuál es el tipo de penalización que impondremos a nuestros hijos y hacer que entienda, y por supuesto cumplirlo, que recibirá un castigo si ocurre de nuevo.

    En los casos graves

    Cuando los enfrentamientos son muy frecuentes o violentos o incluso se llega a la agresión suele ser muy difícil que los padres resuelvan solos la situación. Para llegar a ese extremo ha debido ocurrir algo con anterioridad que ha desembocado en esa situación. En estos casos suele ser muy efecto recurrir a algún tipo de terapeuta que nos ayude a salir de ellos. Los consejeros de las escuelas o incluso el médico del adolescente puede orientarnos a la hora de buscar a un experto que nos ayude a resolver el problema. Y una cosa importante es que cuanto antes busquemos la solución más fácil será encontrala.