Hábitos de la longevidad

La dieta CRON promueve la saludo y la longevidad
dieta adultos. Foto © [Bloom Productions / Getty Images]

Años atrás, un grupo de científicos se dio a la tarea de buscar el secreto de la longevidad, y para ello cuestionaron y atestiguaron los hábitos de personas alrededor del mundo con más de 120 años.

Llegaron a dos conclusiones, pero la más interesante de ella fue que estaban haciendo las preguntas equivocadas. No había prácticamente nada en común entre estas personas. No había distinción de raza, género, religión o dieta.

Algunos eran célibes o vegetarianos, otros eran carnívoros, fumadores, alcohólicos, sedentarios o polígamos. Muchos tenían alguna teoría sobre el secreto de su longevidad, pero otros no se preocupaban por ello, sino que se dedicaban a vivir.

80/20

El otro rasgo en común que había entre las personas más longevas del planeta era la saciedad. Ninguno de ellos comía hasta quedar saciado. Si acaso, comían frugalmente, y lo habían hecho así durante toda su vida.

Este aspecto lo recoge la dieta CRON, la cual sostiene que la salud radica en comer alimentos ricos en nutrientes, y alejarnos de las calorías vacías, y de hecho, de comer la menor cantidad posible de calorías.

Esto lo puedes lograr indistintamente de hábitos vegetarianos u omnívoros. Algunas culturas orientales lo representan bajo el principio de 80/20, que significa que comas al 80 por ciento de lo que creas que necesitas.

—La idea del 80/20 se aplica a un sinnúmero de cosas, debes obtener el 80 por ciento del logro con el 20 por ciento de inversión.

Aplicado a la salud y la dieta, esto querría decir que el cuerpo invertiría cuatro veces más de energía en digerir y asimilar el último quinto de lo que comes.—

 

Felicidad: innato o adquirido

Las personas con mucha longevidad también tienden a ser más felices. O dicho de otra forma, existe una relación entre el aumento del riesgo de muerte y la depresión.

Clínicamente, se ha considerado que la risa puede ayudar a resolver una serie de trastornos físicos y emocionales, y que químicamente, hay poca diferencia entre la risa auténtica y la risa simulada. De ahí que terapias psicológicas y también tratamientos alternativos como el yoga de la risa o la risoterapia, promuevan las expresiones faciales y fisiológicas de la alegría como método para mejorar el estado de ánimo, y así también la salud.

Pero la propuesta de que podemos “forzarnos” a ser felices es muy discutida. Acaso existen factores externos que podemos guiar para garantizar nuestra felicidad, o hay personas condenadas a la depresión por circunstancias genéticas. Las personas que son felices, son más longevas, o al revés, son aquellas que están “diseñadas” para vivir más las que viven de forma más feliz.

 

Factores externos, la naturaleza

El combate a las enfermedades, las mejores condiciones higiénicas de la ciudad y su control sanitario, hicieron de las urbes centros con mayor calidad de vida. Las expectativas de vida han sido, por siglos, mayores en la ciudad que en el campo. Parece sin embargo que este factor se empieza a revertir, y que ha sido así para los adultos mayores de 100 años.

Uno de los factores de la salud hasta ahora muy poco considerados son las bacterias, cuya población es más sana en el campo, en las costas y en las alturas, comparadas con las de la ciudad y en especial de las ciudades alejadas de mares y ríos.

Se ha descubierto que el lodo aporta beneficios a la salud que no sólo elevan el sistema inmune, sino que mejoran las condiciones mentales y podrían aumentar la longevidad. A ello debemos contrastar la contaminación del aire en las ciudades, los niveles de estrés, o el acceso restringido a alimentos frescos.