Habilidades que tu hija desarrolla con la lectura

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Tu hija y el libro: combinación triunfadora. © Vladimir Mucibabic | Dreamstime.com

En las escuelas, siempre están promoviendo la lectura, y encargando a los papás que sus hijos lean en casa.

A veces no es tan fácil, porque tenemos una vida muy acelerada y hay muchas otras opciones para entretener a los niños.

Sin embargo, un amor por los libros y un buen nivel de competencia lectora le brindan muchas ventajas a tu hija.

Estas son algunas:

  • La fluidez mental.

    Una persona quien se acostumbra a leer regularmente desarrolla cada vez más la habilidad de atravesar un campo de texto de principio a fin. El poder leer con fluidez permite que tu hija capte conceptos completos y vea el panorama global.

    Por eso es importante ayudarla a adquirir la velocidad necesaria para entender un mensaje completo, disfrutar la manera en que empieza, se desarrolla y termina un cuento, y formar un juicio basado en hechos abundantes.

    En casa practica la lectura oral con ella hasta que pueda decodificar los sonidos de las letras automaticamente y reconozca palabras de uso frecuente como the, doesn´t, once.

  • La empatía.

    ¿Cómo se sienten los demás? ¿Cuáles son sus problemas y por qué actúan de cierta manera?

    Para entender a los demás, hay que ponerte en su lugar.

    No nacemos con esta conciencia, pero se puede adquirir a través de la lectura. Un buen libro que nos hace sentir las emociones de sus personajes nos acerca a un mejor entendimiento de la naturaleza humana.

    Los mejores libros infantiles motivan a sus jóvenes lectores a apreciar a los protagonistas y a sentir su dolor. Una clase de quinto grado en mi escuela fue conmovida hasta llorar por la vida de los esclavos contada en el libro de Julius Lester, Día de Lágrimas.

    Aprendieron a respetar y a preocuparse por personas quienes no son libres de escoger su destino.

    Si quieres que tu hija practique la empatía (y evite los vicios del bullying) este tipo de libro puede ayudar.

  • El auto conocimiento.

    La lectura puede tener la doble función de enfocar al lector hacia afuera y hacia adentro.

    Al conocer los sentimientos y pensamientos de los demás, tu hija puede identificarse con ciertos personajes y sus problemas. Al leer sus propias dudas y angustias plasmadas en la vida de otros, sabrá que no está sola.

    Los libros de aventura donde el protagonista se enfrenta al reto de la soledad, descubriendo su propia fuerza ante el peligro, son buenos ejemplos para que tu hija aprenda el valor de la introspección y la valentía.

  • La tolerancia.

    El mundo cada vez es más chico. Sin embargo, el mejor vehículo para viajar a otras mentalidades y puntos de vista sigue siendo la lectura.

    Por medio de libros puedes exponer a tu hija a países lejanos y a gente que se viste, come y piensa diferente. Usando la literatura, puedes y debes abrir la angostura de su experiencia privada.

    Si tu hija está acostumbrada a leer opiniones y perspectivas ajenas, aprenderá a aceptar la diversidad que enriquece la comunidad global. Aprenderá a disfrutar las diferencias que dan sabor a nuestra humanidad compartida.

  • El pensamiento crítico.

    ¿Quieres enseñar a tu hija a pensar? Asegúrate que sea buena lectora.

    La habilidad de comparar información y formar un juicio es muy importante para tomar buenas decisiones en todo, desde las relaciones con los amigos hasta los deberes de ser buen ciudadano.

    La lectura le da acceso a tu hija a varias fuentes de conocimiento.

    Enséñale a identificar palabras claves para distinguir los hechos de las opiniones, y ayúdale a buscar diversos puntos de vista antes de formar sus propias conclusiones.

    Practica con ella el hábito de documentarse para defender su propia perspectiva.

  • La independencia.

    Una persona que lee multiplica el alcance de su propia experiencia. No necesita esperar el dictamen del papá, del maestro ni del bully del salón para decirle cómo debe pensar o actuar.

    Si tu hija lee mucho de una rica variedad de géneros, estará formando sus propios gustos y criterios.

    De hecho, las lecturas más valiosas serán las que ella misma haya escogido. Con frecuencia acompáñala a la biblioteca o librería local para que tenga acceso a un buen acervo de textos. Deja que explore libremente, y que esta experiencia constante llegue a crear el gusto por la literatura.