¿Frío o caliente?

Un experimento para comprobar la subjetividad de la sensación de calor y frío

Tres vasos con agua
Gazimal / Getty Images

Con este sencillo experimento casero comprobaremos cómo la sensación de calor tiene un valor subjetivo. Sin la ayuda de un termómetro, la sensación térmica depende de nuestra situación previa. Si tenemos una mano introducida en un vaso con agua caliente y posteriormente la introducimos en uno con agua tibia, notaremos frío. Sin embargo, si introducimos la mano en ese mismo después de haber tenido la mano en agua fría, la sensación térmica será de calor.

 

Grado de dificultad: Muy fácil

 

Necesidades

  • Un poco de agua de grifo
  • Tres vasos (o, mejor, recipientes más grandes en los que quepa la mano completa)
  • Algún aparato para calentar y enfriar el agua (un microondas/fuego de cocina y un refrigerador)

 

El experimento

  1. Colocamos la misma cantidad de agua en tres recipientes diferentes. En el primero, colocamos agua previamente calentada. En el del medio, agua tibia. En el tercero, agua fría.
  2. Introducimos primero la mano izquierda en el agua caliente y luego, con la misma mano, hacemos lo mismo en el de agua tibia. Sacamos esa mano e introducimos la derecha en el agua fría, para posteriormente pasarla al agua tibia.
  3. Comprobaremos cómo para una mano el agua tibia da la impresión de estar fría, mientras que para la otra la sensación es, contrariamente, de calor.

 

Conclusión

Nuestras sensaciones son muy poderosas a la hora de calificar algo como frío o caliente.

Con este experimento comprobamos cómo la temperatura tiene que medirse con un termómetro para no depender de nuestra subjetividad.

 

Qué aprendemos

La experiencia de este experimento es similar a una visita a la playa. Si hace sol y llevamos un rato bajo su calor, al entrar en el agua podemos pensar que ésta está muy fría.

Sin embargo, si es un día nublado o más fresco, el mismo agua nos parecerá mucho más agradable. En el caso inverso, después de un paseo en invierno nuestra casa parecerá un refugio muy apacible por baja que esté la calefacción, pero bastará estar unos minutos dentro para comprobar que en realidad puede no hacer tanto calor.

 

Consejos especiales

  • Es importante que la gradación de temperatura empiece en un extremo y acabe en el otro, dejando el agua tibia siempre en medio, aunque no importa en qué lado esté la fría y en cuál la caliente.
  • Para obtener el agua caliente, basta con calentar nuestro agua unos segundo en el microondas o en un recipiente al fuego. Para el agua tibia, es suficiente con el agua tal y como sale del grifo. Para el caso del agua fría, basta con haber metido agua en el refrigerador unas horas antes.
  • Hay que tener mucho cuidado y no calentar mucho el agua en el microondas o el fuego de la cocina, porque podemos quemarnos. Basta con unos segundos, para que el líquido coja un poco de temperatura. También hay que tener cuidado con el agua del refrigerador, para que no esté demasiado fría. En caso de hacer este experimento con niños, es conveniente que un adulto realice previamente la comparación de ambas temperaturas.
  • Si disponemos de un termómetro en casa, podemos utilizarlo para medir las diferentes temperaturas y conseguir, así, que la diferencia térmica entre el agua fría y la tibia, y entre la caliente y la tibia, se encuentre más o menos en el mismo nivel. En todo caso, este experimento funciona sin la ayuda de un termómetro.