Frases célebres del Padre Pío de Pietrelcina

Encuentra guía y sabiduría en las frases del Padre Pío

El Padre Pío
El Padre Pío. Dominio público

El Padre Pío de Pietrelcina se destacó por sus milagros y por su sabiduría. Sus frases célebres son testimonio de su amor por el prójimo y su dedicación a servir a Dios. Utilízalas como inspiración, guía o para compartir con tus seres queridos:

  • Confieso que para mí es una gran desgracia no saber expresar y explicar este volcán eternamente encendido que me quema y que Jesús hizo nacer en este corazón tan pequeño.
  • Reza, espera y no te preocupes. La preocupación es inútil. Dios es misericordioso y escuchará tu oración.
  • La oración es la mejor arma que tenemos; es la llave al corazón de Dios. Debes hablarle a Jesús, no solo con tus labios sino con tu corazón. En realidad, en algunas ocasiones debes hablarle solo con el corazón...
  • ¿Cómo es posible ver a Dios entristecerse por el mal y no entristecerse también uno?
  • Solo quiero ser un fraile que reza...
  • No amar es como herir a Dios en la pupila de Su ojo. ¿Hay algo mas delicado que la pupila?
  • El tiempo transcurrido en glorificar a Dios y en cuidar la salud del alma no será nunca tiempo perdido.
  • No hay tiempo mejor empleado que el que se invierte en santificar el alma del prójimo.
  • Una sola cosa es necesaria: consolar tu espíritu y amar a Dios.
  • Dulce es el yugo de Jesús, liviano su peso, por lo tanto, no demos lugar al enemigo para insinuarse en nuestro corazón y robarnos la paz.
  • La clave de la perfección es el amor. Quien vive de amor, vive en Dios, pues Dios es amor, como dice el Apóstol.
  • Haré más desde el Cielo de lo que puedo hacer aquí en la Tierra.
  • Cuando se pasa ante una imagen de la Virgen hay que decir: Te saludo, María. Saluda a Jesús de mi parte.
  • El demonio es como un perro rabioso atado a la cadena; no puede herir a nadie más allá de lo que le permite la cadena. Mantente, pues, lejos. Si te acercas demasiado, te atrapará.
  • Los ángeles sólo nos tienen envidia por una cosa: ellos no pueden sufrir por Dios. Sólo el sufrimiento nos permite decir con toda seguridad: Dios mío, mirad cómo os amo.
  • Salvar las almas orando siempre.
  • El sufrimiento de los males físicos y morales es la ofrenda más digna que puedes hacer a aquel que nos ha salvado sufriendo.
  • Con el estudio de los libros se busca a Dios; con la meditación se le encuentra.
  • ¡Piensa siempre que Dios lo ve todo!
  • Es terrible la justicia de Dios. Pero no olvidemos que también su misericordia es infinita.
  • El ser tentado es signo de que el alma es muy grata al Señor.
  • Cuando el alma sufre y teme ofender a Dios, no le ofende y está muy lejos de pecar.
  • ¡Bendigo a Dios, que por su gracia, otorga santos sentimientos!
  • Todo lo podría resumir así: me siento devorado por el amor a Dios y el amor por el prójimo. Dios está siempre presente en mi mente, y lo llevo impreso en mi corazón. Nunca lo pierdo de vista: me toca admirar su belleza, sus sonrisas y sus emociones, su misericordia, su venganza o más bien el rigor de su justicia.
  • Si Jesús se manifiesta a vosotros, dadle gracias; si se os oculta, dadle gracias. Todo esto es un juego de amor para traernos dulcemente hacia el Padre. Perseverad hasta la muerte, hasta la muerte con Cristo en la Cruz.

    El Padre Pío hablaba con los ángeles guardianes, recibió los estigmas y fue canonizado por la Iglesia Católica por la cantidad de milagros realizados antes y después de su muerte. Es un ejemplo de santidad y de amor a DIos y al prójima. Sus palabras reflejan la belleza de su alma.