Francamente, Frank, de Richard Ford, resumen y comentarios

Una nueva obra del afamado escritor estadounidense

Francamente, Frank. Novela de Richard Ford
Anagrama

Te presentamos a continuación una reseña del libro más reciente del escritor estadounidense Richard Ford, titulado Francamente, Frank, y cuyo protagonista es Frank Bascombe, el mismo de otros de sus más notables éxitos.

Un "hombre feliz"

Aunque es la regla hoy en día en lo que a la novela negra se refiere, no es tampoco inusual que en la literatura tradicional los autores escojan a un mismo protagonista para varias de sus obras.

En el caso de Richard Ford, hablamos de Frank Bascombe, un periodista deportivo convertido en agente inmobiliario de éxito, y que es el personaje central de tres de sus novelas anteriores: El periodista deportivo (1986), El Día de la Independencia (1992) y Acción de Gracias (2006). En ellas el autor ha plasmado la vida de un hombre de clase media alta, con sus altas y bajas (la muerte de un hijo y dos divorcios, para mencionar algunos).

Sinopsis de Francamente, Frank, de Richard Ford

Lo que primero llama la atención de este libro es que está estructurado más que como una novela, como un libro de cuentos largos (o nouvelles, en el argot literario estadounidense). No obstante, tienen cierta hilación. Todos transcurren en un orden cronológico muy cercano. Frank Bascombe es ahora un hombre retirado, ya con cierta edad, que disfruta de su jubilación y padece de los males propios de la llamada tercera edad.

En el primer relato, Estoy aquí, Ford nos introduce en el momento en el que transcurren todas las historias del libro: El Huracán Sandy ha asolado la Costa Este de los Estados Unidos (estamos, entonces, en el año 2012), y Frank debe acudir al llamado de Arnie Urquhart, un exitoso comerciante de mariscos, a quien Frank le había vendido su propia casa antes de decidir regresar a su pueblo natal.

El caso es que la espectacular vivienda, ubicada en un privilegiado lugar, frente a la playa, ha sido arrancada de cuajo por el huracán. Arnie ha recibido una oferta de compra por lo que queda de ella y quiere consultar a Frank, como experto inmobiliario que era, sobre si aceptarla o no, y le pide que se reúnan frente a la vivienda. En el fondo, lo que Arnie busca es algo de apoyo moral, más que un consejo profesional.

A su vez, en Todo podría ser peor, Frank recibe en su actual casa, ubicada en el pueblo ficticio de Haddam, la inesperada visita de una señora mayor, afroamericana y aparentemente rica, de nombre Charlotte Pines, que lo sorprende al contarle que de niña vivío en dicha casa. Frank le ofrece entrar y permitirle recorrer las diferentes estancias. Luego ella lo deja perplejo con un relato sobre su vida -y desgracia- durante los años que habitó la vivienda.

En La nueva normalidad, Frank va a visitar la víspera de navidad a su primera ex-mujer, Ann Dykstra, que vive en una residencia para la tercera edad cerca del pueblo. La ocasión sirve para que el protagonista nos cuente una serie de hechos anteriores relacionados con su vida en común, y con lo que pasó después del divorcio.

Por último, en La muerte de los otros, el protagonista de Francamente, Frank, de Richard Ford, recibe la llamada de Eddie Medley, un antiguo conocido, quien padece de cáncer en estado de metástasis y desea hablar con Frank. Éste lo rehúye al comienzo, pero al final no tiene otro remedio que reunirse con él, para descubrir uno que otro incómodo secreto.

El trasfondo de Francamente, Frank, de Richard Ford

Uno de los aspectos más característicos de este conjunto de relatos, de alguna manera entrelazados, es que el supuesto protagonista no es en realidad más que un espectador de las diferentes historias, alguien que sencillamente contempla los pesares y angustias de los demás: el desasosiego de Arnie al perder la casa de sus sueños, la nostalgia de Charlotte por sus recuerdos trágicos vividos en la casa que ahora es de Frank, la forma en que Ann soporta el padecer de un Parkinson que la está limitando cada vez más, y la desesperación de Eddie al ver que su muerte es inminente.

Se supone que Frank es un personaje que cae bien al lector: es muy inteligente, con un gran ingenio y sentido del humor, y sin malas intenciones. Todo un tipazo. Sin embargo, la manera en que se mantiene al margen de los sufrimientos de los demás no deja de chocarme. No, a mi no me parece un tipazo. Y creo que su insensibilidad no es más que una forma de huir de sus propios padeceres que, como cualquier otro mortal, también posee.

La editorial define el libro en la contraportada como "una odisea conmovedora y extremadamente divertida, a través de la América actual". Coincidimos con esa calificación, excepto por lo de "extremadamente divertida". Creemos que los episodios narrados en Francamente, Frank, de Richard Ford, son verdaderamente dramáticos, y la ironía de Frank Bascombe no puede suavizar, a nuestro juicio, el sufrimiento de los demás protagonistas.

El estilo de Francamente, Frank, de Richard Ford

Al igual que Canadá (de la cual hemos hecho una reseña completa), Francamente, Frank, de Richard Ford está narrada en primera persona, y no en el estilo tradicional (ya se diría que anticuado) del narrador omnisciente.

En estos relatos Ford mantiene un estilo que me parece llamativo. Dentro de un diálogo intercala descripciones y opiniones personales del protagonista. Así, luego de una línea de uno de los participantes en el diálogo, podemos encontrarnos con toda una disertación sobre algún aspecto de la vida, antes de que nos encontremos con la siguiente frase de la conversación propiamente dicha. Es un poco confuso al comienzo, pero luego te acostumbras.

Ford describe las situaciones con lujo de detalles, tanto por lo que se refiere al ambiente en sí en el que transcurren las historias, como a los antecedentes que nos permiten ubicarnos en el contexto de la conversación.