Fobia a la escuela

Qué hacer cuando un niño o una niña no quiere ir a la escuela

Odio a la escuela
Algunos niños y niñas muestran de pronto un odio o terror a ir a la escuela. Tony Garcia/Getty Images

Algunos padres se encuentran, de pronto, con que sus hijos no quieren ir a la escuela. Niños y niñas normales que hasta entonces han asistido a clase sin problemas de repente sienten una angustia enorme cuando se enfrentan con la necesidad de acudir cada día al centro educativo.

La mayoría de los padres y madres asisten desconcertados y preocupados a estos episodios porque no saben qué hacer. Ven como sus hijos lloran por las mañanas o buscan cualquier excusa para que les dejen quedarse en casa: los más frecuentes son dolores o enfermedades.

Muchos de estos niños y niñas empiezan ya a preparar la estrategia de intentar quedarse en casa la tarde o la noche anterior. La mayoría de ellos llora, ruega y suplican que no les obliguen a ir a la escuela al día siguiente.

Cuando los padres intentan averiguar la razón de esa negativa a ir a la escuela no encuentran argumentos que, en su opinión, sean tan serios como para desencadenar la reacción de rechazo hacia el colegio que ven en sus hijos. Es decir, en apariencia no ocurre nada que sea tan grave como para provocar ese odio a la escuela en el niño o la niña. Pero los padres y madres ven en sus hijos ese odio y la angustia que les provoca la sola idea de tener que ir a la escuela.

 

A qué edad aparece esta fobia a la escuela

Hay diferentes edades en las que es más frecuente. Puede ocurrir a los 6 o 7 años, es decir, al inicio de la primaria. Y, más tarde, hay otro periodo de edad en el que también es frecuente que aparezcan estos episodios, ese momento es la preadolescencia o la adolescencia temprana, entre los 10 y los 13 años.

 

Posibles motivos del rechazo a la escuela

Algo que los padres y madres deben tener en cuenta es que siempre hay un motivo. Si hijo o hija no se ha vuelto loco, tiene un motivo que le hace rechazar la escuela. Es posible que sea un motivo gravísimo como que esté sufriendo bullying pero puede ser también que sea otro el motivo y que ni sus padres ni sus maestros o consejeros sean capaces de ver la gravedad que tiene para el niño o la niña.

Los motivos más frecuentes que provocan el rechazo de los preadolescentes y adolescentes a ir a la escuela son:

  1. Bullying. El bullying o acoso escolar es uno de los motivos más frecuentes de este rechazo a la escuela. Los niños o niñas que lo sufren se convierten en víctimas de uno o varios acosadores, se sienten en peligro en la escuela y sufren por el maltrato físico o psicológico. En la mayoría de los casos la única forma que ven de evitarlo es no ir a la escuela. El bullying es una de las situaciones más duras que puede vivir un niño o una niña por eso hay que reaccionar inmediatamente si un escolar lo está sufriendo.
  2. Aislamiento. En algunos casos sin llegar a ser acoso escolar, niñas o niños sienten que no son aceptados por sus compañeros. Esto suele ser muy habitual con los niños que llegan nuevos a una escuela en la que el resto de los niños y niñas llevan juntos desde el inicio de la escolarización. Si ese es el caso de nuestro hijo o hija deberemos hacer un esfuerzo para ayudarle a hacer amigos: actividades extraescolares en las que pueda entrar a formar parte de un grupo, animarle a invitar a la casa a los compañeros o compañeras con los que tenga más afinidad o buscar con él actividades fuera de la escuela en la que pueda conocer a otros niños y niñas.
  1. Dificultades de aprendizaje. Algunas dificultades de aprendizaje, como la dixlesia, pueden manifestarse a esta edad. Tener cualquier dificultad para el aprendizaje causa que los niños y niñas sientan que no encajan en la clase y eso les provoca rechazo hacia la escuela. Es imprescindible en estos casos un diálogo permanente con los maestros para saber si eso es lo que le puede estar ocurriendo a nuestro hijo. Si creemos que esa puede ser la razón, el niño o la niña necesitará un diagnóstico hecho por un profesional y los propios consejeros o consejeras de la escuela pueden orientarnos sobre qué hacer en estos casos.
  2. Aburrimiento. Otra parte de los niños se aburren en clase. Esto suele ocurrir cuando el sistema de enseñanza se basa en la repetición y el niño o la niña tiene una inteligencia algo o muy superior a la media de sus compañeros. También es importante detectar estos casos a tiempo para impedir que el niño o la niña rechace totalmente la escuela. En estos casos, la mayoría de las veces la única solución es buscar un centro alternativo en el que el sistema de enseñanza se adecúe mejor a la capacidad de nuestro hijo o hija.

     

    Pero sea cual sea la razón, es imprescindible que los padres y madres de los niños y niñas a las que les ocurre esto permanezcan en contacto continuo con la escuela, primero para saber cuál es la razón que se esconde tras el rechazo y, segundo, para encontrar la fórmula para salir de él. Ni los padres solos ni la escuela sola pueden resolverlo. Por eso hay que actuar todos juntos.