Evidencias que apoyan la Teoria de la Evolucion

La Teoría de la Evolución es la base de la biología. Actualmente tenemos tecnología que nos permite descifrar el código de la ADN, lo cual guía la clasificación de especies en la taxonomía moderna. Sin embargo, la Teoría de la Evolución se propuso mucho antes de la existencia de esta tecnología y se aceptó como una teoría científica basado en evidencias concretas.

Aprende la diferencia entre una teoría normal y una teoría científica.

Darwin propuso que las características de las especies se van cambiando poco a poco a través de las generaciones debido a las presiones de su entorno; estos cambios constituyen la evolución. Las siguientes evidencias respaldan la Teoría de la Evolución:

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El registro fósil

El registro fosil
El registro fósil. Andy Crawford/Getty Images

Los fósiles aportan mucha información sobre los seres vivos que existían en el pasado. Huesos, dientes, huellas e inclusive organismos enteros se conservan millones de años. Actualmente contamos con tecnologías como la datación por carbono 14 que nos permite determinar la edad de los fósiles. El análisis del conjunto de los fósiles crea una descripción compleja de cómo los seres vivos se han ido cambiando a través del tiempo. Por ejemplo, en el registro fósil podemos ver la transición de pez a amfíbio en la Clase Sarcopterigios con los peces de aletas lobuladas y peces pulmonados.

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Estructuras vestigiales

El apéndice es un ejemplo de una estructura vestigial
El apéndice es un ejemplo de una estructura vestigial. MedicalRF.com/Getty Images

Algunas partes del cuerpo de un organismo ya no tiene ninguna función, sino que sobran de una forma evolucionariamente más antigua del organismo. Estas partes se llaman estructuras vestigiales. A través del tiempo, las necesidades del organismo cambian y a veces acumula otras adaptaciones que cumplen la función que tenía la estructura originalmente. Como la evolución es un proceso lento y continuo, una estructura vestigial ya no tiene función, pero tampoco ha desaparecido totalmente. Algunos ejemplos incluyen el cóccix y el apéndice del ser humano. El cóccix es la última parte de la columna vertebral que en algún momento servía para sostener una cola que ya no tenemos. El apéndice es lo que queda de un órgano digestivo (como un segundo estómago) que ya no necesitamos. Se supone que con el tiempo estas estructuras vestigiales desaparecerán del cuerpo humano.

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Estructuras análogas

Ejemplo de evolucion convergente
El penque evolucionó independientemente en diferentes continentes. Juliette Wade/Getty Images

Algunas plantas y animales tienen estructuras parecidas que desempeñan la misma función a pesar de no tener una relación genética cercana. Éstas se llaman estructuras análogas y respaldan la Teoría de la Evolución porque demuestran que las especies se adaptan a su entorno a través del tiempo según las limitaciones y recursos de su ambiente. Por ejemplo, los delfines son parientes más cercanos de los humanos que de los tiburones. Sin embargo, los delfines y los tiburones se parecen mucho en su forma y tamaño corporal, color, ubicación de las aletas, etc. Esto se debe a las características del ambiente natural que comparten (la presión del agua, la profundidad del mar, la refracción de la luz en el agua, etc.). El proceso de adaptación que resulta en las estructuras análogas y en organismos con la misma forma se llama la evolución convergente. Algunos ejemplos incluyen la forma de las hojas de sábila y el agave (el penque), y las alas de los insectos, aves y murciélagos que hacen posible el vuelo.

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Estructuras homólogas

Homologia en huesos digitales del humano, perro, ave y ballena.
Estructuras homólogas. El imagen pertenece al Dominio Público.

Diferentes organismos que de primera vista no se parecen en lo más mínimo comparten estructuras internas que demuestran su verdadera relación. Por ejemplo, las aves, los murciélagos, los caballos, los delfines y los humanos todos tienen huesos digitales (dedos) y se puede observar cómo estos mismos huesos se fueron cambiando para desarrollar las diferentes formas que son las alas, pesuñas, aletas y manos, según el desarrollo de cada organismo en el árbol de la vida.