Estrategia de ajedrez básica: los alfiles

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A los alfiles les gustan las diagonales abiertas

Mueven las negras.

Cuando se usan correctamente, los alfiles pueden ser bastante poderosos. En muchas posiciones, un alfil puede demostrar ser mucho más fuerte que la otra pieza menor, el caballo.

¿Qué tipo de posición favorece al alfil? Las posiciones abiertas, donde los peones (especialmente los peones centrales) han sido intercambiados, tienden a aumentar el potencial del alfil. Los alfiles son mejores cuando se colocan en las diagonales abiertas, donde pueden ejercer control sobre el mayor número de espacios posibles.

El diagrama de arriba viene de una variación del gambito Danés (los movimientos jugados fueron 1. e4 e5 2. d4 exd4 3. c3 dxc3 4. Bc4 cxb2 5. Bxb2 ). Las blancas han sacrificado dos peones, pero como compensación tienen dos alfiles muy fuertes que se han desarrollado mientras que las negras estaban ocupadas comiendo peones.

Aunque que la teoría de apertura dice que la posición de arriba favorece a las negras (dos peones es demasiado material para sacrificar, aun con la gran ventaja en desarrollo de las blancas), los alfiles de las blancas son atacantes peligrosos gracias a las diagonales largas y abiertas en las que se han colocado. Las negras deben de defender con precisión para mantener su ventaja.

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Alfiles buenos y malos

Los alfiles pueden ser clasificados como "buenos" o "malos" basados en su relación con los peones.

Si la mayoría de sus peones (en particular los peones centrales) están en los cuadros del mismo color que los que ocupa uno de sus alfiles, ese alfil es considerado un alfil "malo". Igualmente, un alfil que no comparte el mismo color con la mayoría de sus peones es considerado un "buen" alfil.

En el diagrama de arriba, ambos jugadores controlan un alfil de espacios claros. Como los peones blancos están en espacios oscuros, su alfil es bueno . Los peones negros están en los mismos espacios de color claro en los que se mueve su alfil, haciendo que su alfil sea malo .

Mientras que estos nombres se usan frecuentementee, no reflejan necesariamente qué tan efectivo un alfil podría ser en una posición dada. Son simplemente una manera de describir esa pieza. Eso dicho, los alfiles buenos a menudo son más ventajosos que los malos. Los alfiles buenos tienen mayor libertad de movimiento y controlan cuadros que sus peones aliados no pueden controlar. En cambio, los alfiles "malos" a veces pueden ser útiles, ya que ellos y sus peones se pueden defender unos a los otros.

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Alfiles activos

Un alfil que se encuentra fuera de su cadena de peones es un alfil activo. Los alfiles activos tienen una mayor libertad y, en general, mejores condiciones que aquellos que aún están atrapados dentro de la cadena de peones. Tanto los alfiles "buenos" como los "malos" puede ser activos.

En el diagrama anterior, tanto las blancas como las negras han hecho que sus alfiles estén activos desarrollándolos fuera de sus cadenas de peones respectivos. Tenga en cuenta que, mientras el alfil negro es técnicamente "malo", ha ocupado una posición fuerte en d4 y tiene muchas posibilidades de movimiento.

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Alfiles de colores opuestos

Como los alfiles están forzados a mantenerse en cuadros de un solo color, tienen propiedades interesantes que los apartan de las demás piezas. Por ejemplo, ambos lados pueden tener un sólo alfil con un lado manteniendo su alfil de cuadros claros, mientras que el oponente tiene su alfil de cuadros oscuros.

En el juego medio, estos alfiles de colores opuestos pueden convertirse en poderosas armas de ataque. Como ninguno de los alfiles puede enfrentarse directamente al otro, es difícil usarlos a la defensiva cuando el alfil del oponente está atacando. En este sentido, tener alfiles de colores opuestos le da al jugador que ataca una ventaja material.

En el juego final, los alfiles de colores opuestos tienden a beneficiar al lado más débil. Por lo general, es posible (y a menudo bastante simple) asegurar un empate cuando se pierde por un peón o hasta dos en un juego final de alfiles de colores opuestos. El lado defensivo puede establecer un bloqueo en los cuadros vigilados por su alfil y el lado más fuerte no puede usar el alfil para romper esta defensa.

En el diagrama de arriba, las negras están adelante por un peón y parecen muy cercanas a promover el peón. Sin embargo, la presencia de alfiles de colores opuestos hacen que esto sea un empate muy fácil para las blancas. Las negras no pueden quitar al alfil blanco de la diagonal a1-h8, ni el alfil de las negras puede bloquear la diagonal para ayudar a su peón a que sea promovido. Si las negras intentan promover el peón, las blancas pueden capturar el peón con su alfil; aun si el alfil se pierde, el juego será un empate ya que las blancas no pueden forzar un jaque mate sólo con el rey y el alfil.

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Alfiles al final del juego

Mueven las negras.

Los alfiles son los más fuertes en los finales de juego en los que quedan peones en ambos lados del tablero. Esta situación les permite utilizar su capacidad de largo alcance al máximo y minimiza el impedimento de poder acceder solamente a un color de casillas. Esto en contraste con la otra pieza menor, el caballo, que tiene éxito en los finales de juego en los que todos los peones quedan en un extremo, puesto que puede cubrir casillas de ambos colores.

En el algo ridículo diagrama superior, el alfil blanco está utilizando sus habilidades de largo alcance a su máximo potencial. Mientras el negro tiene cinco peones pasados conectados, el alfil blanco los detiene a todos en sus caminos controlando la diagonal larga. El blanco ganará fácilmente promoviendo el único peón que le queda.

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Alfiles en el juego final: el alfil de color incorrecto

Mueven las blancas.

A veces, tener un alfil extra y un peón no son lo suficiente para ganar un final. Esto ocurre cuando el peón es un peón de torre (significando que está o en la columna a o h) y el alfil no está sobre el mismo color que el espacio en el que ese peón se promovería.

El diagrama ilustra este tipo de final. El peón de las blancas en a7 querrá ser promovido a reina en el a8, un espacio claro. Desgraciadamente, las blancas sólo controlan un alfil de espacios oscuros, haciendo imposible que el alfil pueda proteger el a8 o evitar que el rey negro llegue ahí. Aunque mueven las blancas, no hay manera de hacer progreso o las blancas alejan a su rey y permiten que las negras pongan su rey entre a8 y b7 o las blancas pueden mover el alfil y ahogar el rey de las negras.