"Esto no es una carta de amor"

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Denitza Tchacarova

Este texto describe cómo vive una adolescente una situación de violencia machista contra ella:

"Esto no es una carta de amor. Esto no es una riña de enamorados. Esto no es una muestra de enfado. Esto es una declaración de lo que soy, de lo que no soy y de lo que no quiero que vuelva a ocurrir en mi vida.

La primera vez que miró mi celular para leer los mensajes que intercambiaba con mis amigos, yo me reí. Me pareció tierno que le preocupara eso. No llevábamos mucho tiempo siendo novios. Y creí que sus celos eran una prueba de amor.

Aquella primera vez me pareció casual. Empezó diciéndome que había recibido un mensaje de la novia de un amigo en el que ella tonteaba. Y que él le había contestado que no volviera a hacer eso, que su novio era su amigo y que además él tenía novia. Me sentí súper orgullosa de su reacción. Pero poco a poco llegamos a mi celular y a cómo eran los mensajes que yo enviaba. Fui yo misma la que se los enseño.

Lo siguiente fue el intercambio de contraseñas. Me convenció de que era una prueba de amor que yo tuviera la suya y él, la mía. Y se la di. A partir de ahí, fue fácil para él tomar mi celular y leer mis mensajes. Al principio no me molestaba. Pero ocurrió algo, a partir de entonces mis mensajes cambiaron. Dejé de tener intimidad con mis amigas y amigos porque sabía que él lo iba a leer. No es que antes escribiera nada sobre él que pudiera ofenderle pero podía contarles a mis amigos libremente cómo me sentía. Desde que él empezó a leerlos, aquello se acabó.

En ese momento no le di demasiada importancia. No valoré que lo que él estaba haciendo era en realidad controlarme.

Y aquello solo fue el principio. Lo siguiente fueron mis amigos. Yo tenía amigos varones, algunos compañeros de la escuela y otros que conservo aún desde elemental. Ninguno de ellos le gustaba a él. Lo que me decía era que me hacían mal, que eran una mala influencia, que no eran buenos para mí, siempre cosas así, como si estuviera cuidándome o protegiéndome. Pero nada de aquello era verdad. Habían sido mis amigos desde siempre y su amistad no solo no era mala para mí sino que era muy buena.

Pero como en lo del celular, cedí. También pensé que era porque se preocupaba por mí, porque me cuidaba mucho. Y dejé de ver a mis amigos porque si él se enteraba de que los había visto teníamos una discusión.

Luego llegó también el turno de mis amigas. Y la razón volvió a ser la misma. No me merecían, eran unas aprovechadas o una mala influencia. También me separé de ellas. Yo pensaba: si él piensa todo esto es porque me ve como una persona muy especial, como alguien sobresaliente, mejor que los demás. Eso es porque me quiere.

No me di cuenta de que lo que había hecho era dejarme sola. Sola para él. Indefensa, porque cuando te separas de tu entorno pierdes mucha protección. También perdí autoestima. Empecé a depender de él. Lo que él quería, lo que él pensaba, lo que él decidía sobre mí era lo que importaba.

Caí en una depresión. Pero salí. Y salí gracias a algunos de mis amigos. Ellas y ellos no se resignaron a que los abandonara y se mantuvieron cerca de mí así que vieron como me iba destruyendo.

Hace ya mucho tiempo que no somos novios. Dejarle fue muy difícil pero lo conseguí y en cuanto nos separamos yo empecé a curarme. Después leí mucho sobre los celos y los malos tratos. Me costó mucho asumir que mi novio adolescente me había maltratado pero cuando lo hice descubrí que me hacía más fuerte".

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