Estados disociativos: sensación de extrañeza, irrealidad, estar fuera del cuerpo…

disociacion
Colin Anderson / Getty Images

Tal vez te haya pasado alguna vez que estabas conduciendo por un camino habitual y, al llegar a tu destino, te das cuenta de que no has sido consciente de parte del trayecto, como si hubieras llegado de repente dando un salto en el tiempo. Lo que te ha sucedido recibe el nombre de disociación.

La disociación consiste en una desconexión entre los procesos mentales de una persona. En un estado normal, las emociones, recuerdos, pensamientos, conciencia, etc., de una persona están integrados en una unidad coherente.

En cambio, en la disociación, se produce una separación, de manera que cierta información no está asociada al resto, sino separada, como en un compartimento aparte.

Entre los trastorno disociativos se encuentran la amnesia disociativa, la fuga disociativa, la despersonalización, la desrealización y el trastorno de identidad disociativo (antes conocido como trastorno de personalidad múltiple). La disociación puede producirse también a un nivel leve, considerándose un fenómeno que puede suceder a cualquiera en un momento dado.

1. Fuga disociativa

Durante la fuga disociativa, la persona pierde contacto con su propia identidad. Es decir, se olvida de quien es, de su identidad, de su personalidad y suele marcharse del lugar en el que se encuentra y deambular sin rumbo fijo (de ahí el nombre de fuga). Se trata de un trastorno temporal que suele deberse a un suceso traumático.

2. Despersonalización

Cuando se produce una despersonalización, la persona siente extrañeza respecto a sí misma, como si no fuera del todo real, se siente lejana, carente de naturalidad, como si se observara a sí misma actuar sin estar controlando su conducta, sin sentir ni experimentar realmente lo que está sucediendo.

Puede darse una sensación de estar como en un sueño, desconectado de su propio cuerpo o incluso sentir que sale de su cuerpo. Pueden decir que se sienten como en una película.

La persona que padece este síntoma conserva el sentido de la realidad y es consciente de que le pasa algo. No afirma que haya cambiado sino que siente como si algo hubiera cambiado.

Experimenta esta vivencia como algo desagradable y a menudo les produce miedo y ansiedad que pueden agravar los síntomas.

La despersonalización puede darse también junto a otros trastornos como depresión clínica, trastornos de ansiedad, trastorno límite de la personalidad, trastorno bipolar, privación de sueño o migrañas. En algunos casos, se trata de un efecto secundario del uso de drogas alucinógenas o del consumo de alcohol, cafeína o marihuana.

A veces, las personas normales experimentan momentos ocasionales de despersonalización leve y temporal debido a un estado prolongado de estrés y ansiedad intensos. Sin embargo, si se produce de manera persistente y severa puede tratarse de un trastorno de despersonalización, que está asociado a acontecimientos traumáticos, como abusos, guerras, torturas, etc.

3. Desrealización

La desrealización consiste en la sensación de extrañeza del mundo exterior. La gente, los objetos y el mundo a su alrededor le resulta artificial, lejano, extraño, como si no fueran del todo reales.

Las personas que padecen este síntoma lo describen a menudo como si estuvieran en un sueño, como si las cosas que ven tuvieran un velo o una nube a su alrededor, los objetos parecen artificiales; saben que están ahí y que son reales, pero simplemente no lo parecen.

Suelen describir el mundo exterior como carente de viveza o expresión emocional. Por ejemplo, la respuesta emocional de esta persona al ver a sus seres queridos puede estar muy reducida. Los lugares familiares resultan extraños, irreales. La orientación espacial puede sentirse también diferente, como si los objetos hubieran perdido las relaciones entre ellos.

Al igual que la despersonalización, puede ser una consecuencia pasajera de un estrés o ansiedad elevados o formar parte de otros trastornos como depresión clínica, trastornos de ansiedad, trastorno límite de la personalidad, trastorno bipolar, privación de sueño o migrañas. Cuando se da de forma crónica puede tratarse de un trastorno disociativo llamado trastorno de despersonalización. En algunos casos, se trata de un efecto secundario del uso de drogas alucinógenas, cannabis, cafeína, antidepresivos, etc.

La persona que experimenta desrealización se siente preocupada, le cuesta aceptar que puede ser simplemente una consecuencia de la ansiedad y puede tener miedo de que le pase algo grave, lo cual acaba produciendo más ansiedad que hace empeorar la desrealización.

4. Trastorno de identidad disociativo

Anteriormente llamado trastorno múltiple de la personalidad, consiste en la existencia de dos o más identidades que toman control de la conducta de manera recurrente, cada uno con un modo independiente de actuar, sentir, pensar, comportarse y relacionarse. Se producen pérdidas de memoria que impiden recordar dichas identidades, dejando lagunas en la memoria. Generalmente, se trata de personas que han sido víctimas de un severo y repetido abuso físico y sexual en la infancia y que suelen tener una inteligencia alta.

5. Amnesia disociativa

La amnesia producida tras un trauma psicológico, por ejemplo, constituye también un estado disociativo en el que la persona olvida lo sucedido o ciertas circunstancias del suceso, como un modo de escapar del miedo y el dolor del trauma.