¿Es la maternidad una profesión de riesgo?

La maternidad como profesión de riesgo
¿Es la maternidad una profesión de riesgo?. © John Lund

¿Se ha planteado alguna vez hasta qué punto las madres vivimos física y mentalmente al borde del abismo? ¿Ha sentido que su vida es como si fuera una profesión de riesgo?

Si era usted como la mayoría de nosotras, por mucho que hubiera visto a su alrededor a otras madres, nunca hubiera podido imaginar hasta qué punto la labor de madre puede ser de agotadora.

Casi todas volveríamos a hacerlo por que adoramos a nuestros hijosy porque la vida en familia da grandes satisfacciones personales pero eso no quita para que haya momentos en los que nos sintamos absolutamente desbordadas como seres humanos individuales para manejar el día a día.

Quiero ponerles dos ejemplos reales por las que me atrevo a clasificar la maternidad como profesión de riesgo:

  • Hace un tiempo, me quedé afónica debido a el aire acondicionado de un lugar en el que estuve. Mis hijos tenían entonces 8 años y casi 2 los gemelos. Pasaba el tiempo y mi voz no mejoraba, así es que unos seis meses después decidí ir al otorrino a que me revisará la garganta. Cuando estaba preparando mi historial médico me preguntó: ¿tiene usted una profesión de riesgo? Le dije que no, pero que tenía tres niños pequeños a lo que él respondió: !ah¡ entonces eso es una profesión de riesgo.
  • El segundo ejemplo lo escuché en la estupenda serie de televisión The affair: el protagonista sufre un episodio de algo que parece un infarto cuando lo revisan en urgencias, le dicen que no, que sencillamente ha sido un episodio de estrés agudo. Él responde que es escritor y que su trabajo le produce ningún estrés. El doctor le pregunta: ¿tienes usted hijos? Sí, tengo cuatro. A lo que el especialista le responde: entonces usted está estresado

     

    Podríamos hablar también de ese agotamiento extremo en el que caemos a veces las madres. Si apuntáramos en una hoja todo lo que llegamos a hacer en un día desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, nos daríamos cuenta de hasta qué punto estamos exigiéndonos y en la mayoría de las ocasiones sin permitirnos una caída de vez en cuando: vestimos desvestimos a varias personas al menos dos veces al día.

    Organizamos desayunos, dejamos preparadas comidas,snacks para la mañana y la tarde, bañamos, limpiamos, conducimos a escuelas, extraescolares y pues que de paso para hacer la compra desde el móvil algún ratito amor un evento y otro.

    La exigencia que tenemos con nuestro cuerpo y con nuestra mente puede acabar pasándonos factura, si es que quisiera ayudarles, dándo un sencillo apunte para que la maternidad no sea una profesión de riesgo para nosotras, por quedado que  nuestra realidad es que aún sintiéndonos enfermas, tenemos que seguir haciendo prácticamente todo lo que teníamos previsto con anterioridad, hagamos un gesto de amor y cuidado hace nosotras mismas.

     

    Descanso físico:

    Partiendo de que ya no podemos estirar más el tiempo y la vida en la que estamos inmersos hoy en día está repleta de actividades, sí que le propongo algo que incorporar hacer sagrado: dormir un mínimo de siete horas y a ser posible, ocho. El cansancio físico puede con la moral de cualquier personaademás de ir mirando poco a poco su salud y ser más proclive a enfermar, así es que apague la televisión, desconecte internet y hágase un favor a usted misma y váyase a dormir. Se que lo  habrá leído mucha veces, pero por favor: hágalo ya.

     

    Descanso mental:

    Además de encontrar un espacio para para usted en forma de hobby, o de día libre de niños hacer algo por su cerebro en el día día se vuelve fundamental. Seguro que ha notado que en los momentos de muchos requerimientos por parte de los niños pronuncia palabras que no son las que querría decir, por ejemplo va hablar de la cena y le dice que van a desayunar o tiene que detenerles en sus exigencias de ¡mamá, mamá, mamá! Mi recomendación es practicar al menos cinco minutos de meditación al día. Es posible que le de pereza o no crea en ella, pero lograr dejar su cerebro en calma, es decir darle descanso, que en vez de haber miles de vibraciones, sus ondas cerebrales prácticamente sean una línea horizontal, sí, lo más parecido a la nada... ¿puede imaginar qué gozada?