Entendiendo el amor y el sexo según ellas y ellos (2a parte)

Cómo se comunican mujeres y hombres en el amor y el sexo

Diferencias sexuales hombres y mujeres
©Razvan Cosmin/Creative Commons

Existen algunas diferencias en la manera cómo mujeres y hombres viven y entienden el sexo, el amor y la sexualidad. Como vimos en la primera parte de este tema, tu biología (hombre o mujer), tus emociones y el entorno familiar y cultural en el que creciste y viviste van formando tus creencias, actitudes y conductas, incluidas aquellas relacionadas con tu identidad sexual y cómo vives tu sexualidad.

A continuación, sigue leyendo más diferencias en la manera cómo mujeres y hombres sienten, piensan y viven el amor y la sexualidad. Recuerda cada hombre y cada mujer son únicos, y que estas aproximaciones son sólo un punto de referencia para comprender mejor a ambos géneros.

1. Las mujeres funcionan en relación a procesos, los hombres en relación a objetivos

Al estar centradas en procesos, las mujeres tienden a fijarse en los detalles y en cómo se hace algo, además de la meta a lograr. Por esto, para ellas son tan importantes los gestos, las atenciones y la manera cómo su pareja la trata. Conductas sencillas como un beso inesperado, una nota cariñosa, ver televisión tomados de la manos, una invitación al cine o a caminar juntos, estimulan positivamente el romance y el erotismo femenino.

Todos esos detalles van cultivando a diario la complicidad amorosa y la atracción sexual entre la pareja, Por el contrario, si el comportamiento de la pareja en los últimos días no la han hecho sentir querida, valorada ni deseada, rechazará el sexo, o peor aún, lo considerará una tediosa obligación.

El hombre, en cambio, no se ve tan afectado por lo que haya sucedido unas horas o días antes. A menos que el incidente sea grave y se encuentre muy afectado emocionalmente, otros sucesos – incluidos los malentendidos con la pareja – no afectarán su desempeño sexual. Su capacidad de excitación está ligada a lo que pasa en el momento del encuentro sexual, por ello, será capaz de seguir hacia su objetivo, que es el logro del placer y el orgasmo.

La mujer presta atención al antes, durante y después del acto sexual. Por ejemplo, la relación pudo haber sido intensa y satisfactoria, pero si algún elemento falla en el “después”, puede ser motivo para que opaque la experiencia. Por esto, detalles como las caricias o palabras amorosas del hombre a su compañera después del orgasmo, serán muy importantes. Y luego, una llamada o un mensaje, expresando lo bien que lo pasaron, ya se trate de una relación estable o de un encuentro más casual, es una excelente estrategia para que ella se sienta segura y amada. Aunque no tengan una relación comprometida y se trate más bien de sexo casual, esa llamada servirá para que la mujer sienta que el encuentro tuvo valor para ambos.

2. Las mujeres no suelen pedir, los hombres piden y logran sus metas

Las mujeres, en general, aprenden a cuidar y atender las necesidades de los demás.Tal vez sea parte de su biología, del instinto materno, o bien producto de la crianza, o todos estos factores a la vez. Por ello, tienden a descuidar y postergar sus propias necesidades, lo que es vital para proteger a un recién nacido, pero inadecuado cuando se sobreprotege a un niño o a la pareja.

Es frecuente ver mujeres que dedican gran parte de su tiempo – y vida – en complacer y atender a la pareja, al punto que el hombre no tiene que realizar mucho esfuerzo en las tareas cotidianas ni tampoco para mantener la relación de pareja. Ella se convierte en una super-mujer – fuerte, responsable y organizada – olvidándose que una pareja es una relación entre iguales. Una pareja se sostiene entre ambos.

Muchas mujeres se desconectan además de su propio placer y sensualidad por estar dedicadas a atender y ayudar a los otros. Como no ha aprendido a pedir nada para si misma, se le hace muy difícil también expresar sus deseos y necesidades en la intimidad sexual.

Los hombres por lo general, aprenden desde la infancia que pedir les ayuda a lograr sus objetivos con más facilidad y eficacia, ya se trate de metas profesionales o de conquistar a una nueva pareja.

El hombre tiende a pedir de manera directa y asertiva. Por el contrario, la mujer recurre muchas veces a las indirectas, y el hombre no siempre es capaz de “descifrar” el mensaje oculto que está detrás. Por ejemplo, cuando un hombre dice que quiere sexo, nadie dudaría de su afirmación. En cambio, algunas mujeres dicen “no quiero” y en el fondo, lo que sucede es que “si quieren” tener sexo, pero no se han dado el permiso de expresarlo abierta y directamente, por vergüenza o temor al rechazo, entre otras causas.

Esta estrategia, por supuesto, puede también usarse como un arma de seducción que, cuando ambos están conscientes del juego, puede ser muy excitante. El malentendido entre los sexos ocurre cuando uno de ellos es abierto y congruente en su estilo de comunicación y el otro – por el contrario – se comunica a través de mensajes ocultos que impiden una comunicación auténtica con la pareja, en especial, una sincera expresión de los sentimientos.

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3. Las mujeres responden con pasión ante los halagos y palabras eróticas, los hombres se erotizan ante estímulos visuales

Las palabras amorosas, tiernas, sensuales o eróticas ejercen una enorme fascinación en la gran mayoría de las mujeres. Les encanta que las encuentran bonitas y atractivas, y en especial, que se lo diga esa persona especial en su vida. Eso sí, las palabras deben sonar sinceras y no como una simple táctica de seducción para tener sexo. Sin embargo, unas palabras y un tono de voz oportunos, efectivamente aumentan el deseo, la sensualidad y la pasión de una mujer. Los halagos y piropos, una inesperada frase sexy, una palabra erótica en una momento de intensa pasión, una expresión de agradecimiento o ternura en cualquier momento… Todo esto será muy apreciado por la gran mayoría de las mujeres.

Es bien conocido por la psicología y la educación que durante su crecimiento, las niñas tienden a más hablar primero y con mayor claridad que los niños.

Tal vez por ello, al hombre adulto se le hace más difícil que a una mujer expresar con palabras su amor y su deseo. No es necesario convertirse en poeta para amar a una mujer. Tan sólo darse la oportunidad de expresar con palabras sus sentimientos hacia ella, de manera sencilla. O a través de halagos, gestos y atenciones. Sin embargo, todo hombre enamorado puede convertirse de alguna manera en poeta. Esto ocurre, cuando su corazón se abre para amar, compartir y confiar en su pareja.

Los hombres tienden a ser más visuales que las mujeres. Ellos se erotizan y excitan al ver imágenes o cuando admiran la belleza de unas formas sensuales o de un cuerpo desnudo. Son tal vez menos táctiles que las mujeres y, aunque les gusta estar abrazados, tienen que tomar distancia de cuando en cuando, para disfrutar otra vez de manera visual. Esta es una de las formas en que el hombre vuelve a conectarse con su deseo sexual.

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Fuentes:

Politzer, P. y Weinstein, E. (2010). Mujeres: la sexualidad secreta.

Sordo, Pilar (2010). ¡Viva la diferencia! (... y el complemento también) .