Enseña a tu hijo adolescente a tolerar la frustración

envidia.jpg
Gabriel S. Delgado C.

Se dice que es uno de los males de nuestro tiempo: la intolerancia a la frustración. Y sobre todo entre los niños y los adolescentes. Esta intolerancia a la frustración que es lo mismo que incapacidad para aceptar que la realidad no es tal y como uno querría que fuera viene de un exceso de sobreprotección en la infancia.

Es cada día más común que los padres les den a los niños todo aquello que piden.

En el mundo moderno acostumbramos a nuestros hijos a tenerlo todo y a que todo sea según sus deseos. A veces porque queremos que ellos tengan todo lo que nosotros no tuvimos, otras, simplemente porque queremos evitarnos sus rabietas o protestas interminables.

Pero actuar de esa forma no es bueno para ellos. Si de niños, preadolescentes o adolescentes los acostumbramos a que todo sea como ellos quieren que sea, no estamos educándolos. Y no lo estamos haciendo porque de esa forma no los preparamos para enfrentarse a la vida real de adultos. Porque en esa vida, sin ninguna duda, nuestros hijos no van a tener todo como ellos quieran y no estarán preparados para aceptar ese hecho.

Cuando llegan a la adolescencia, los chicos y chicas que de niños han tenido todo lo que querían pueden convertirse en jóvenes muy complicados y desgraciados. Y es que en la adolescencia esa intolerancia a la frustración se multiplica.

Si es así en el caso de nuestros hijos, ha llegado la hora de actuar antes de que sea demasiado tarde.

  • Disciplina. La disciplina es fundamental para la educación de los adolescentes. No tiene que ser una disciplina militar ni agresiva con los chicos o chicas. Lo que sí debemos hacer es que entiendan que las normas hay que cumplirlas. Un buen sistema para que funcione es negociar esas normas con ellos. Y siempre explicarles porqué existe cada norma en la familia y qué esperamos de ellos.
  • Responsabilidad. Si hacemos de nuestro adolescente una persona responsable conseguiremos que entienda el esfuerzo que supone conseguir las cosas. No solo las materiales, también el aprecio de los demás.
  • Empatía. El desarrollo de la empatía es una de las mejores estrategias para acabar con la intolerancia a la frustración. Si los chicos y las chicas son capaces de entender cómo se sienten los demás, entenderán mejor lo que ocurre a su alrededor y serán mucho más capaces de aceptarlo como es.
  • Diversidad. Un mayor conocimiento del mundo y de los que viven en él es sin duda una excelente forma de luchar contra la intolerancia a la frustración. Conocer varias culturas sirve para entender que el mundo es muy diverso, que nadie tiene todo lo que querría, incluso que muchos no tienen ni aquello que necesitan. Si hacemos que nuestros adolescentes sepan que hay muchas personas en el mundo que viven situaciones durísimas, de pobreza, sometimiento, falta de derechos, etc… haremos que sean más conscientes de la enorme suerte que tienen ellos.
  • Amor. Es sin duda uno de los grandes motores de la humanidad. Un adolescente que se sienta querido y que sea capaz de expresar su amor, no solo de pareja, también a su familia y sus amigos, será una persona más estable y más consciente de cuáles son las cosas realmente importantes en la vida.
  • Consumo responsable. Otro aspecto que es muy importante para luchar contra la frustración de los adolescentes es hacer de ellos consumidores responsables. En este caso se trata de lo material. Así aprenderán que no se puede tener todo, que es mucho más sano elegir y elegir bien, con racionalidad e inteligencia.