Enseña a tu hijo adolescente a armar su presupuesto

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dólares. MediaPhoto

Cuando los hijos entran en la adolescencia es el momento de comenzar su educación en serio con el dinero. Para ello deben aprender a organizar sus propias finanzas. Si consiguen cuadrar sus cuentas con éxito aprenderán una valiosa lección para su futuro.

A esa edad, cuando comienzan la adolescencia, los chicos y chicas deben aprender una cosa fundamental para su maduración: el valor del dinero. Para ello es bueno que sigas una serie de pasos.

Y el primero es enseñarles a organizar su propio presupuesto.

Primer paso

El primer paso es sentarse los dos cuando ambos tengan tiempo. Nada de un ratito ahora y otro más tarde. Hay que buscar un tiempo libre de ambos para que el adolescente o la adolescente entienda la importancia de lo que va a hacer.

Hay que tener a mano papel y lápiz. O también alguno de los programas informáticos que ayudan a realizar tareas de este tipo Esto es muy útil si el padre o la madre ya utilizan uno de estos programas para sus propios presupuestos pero si no es así, un cuaderno y un lápiz bastarán para empezar.

Segundo paso

Para realizar un presupuesto lo primero que debe hacer el adolescente es saber cuánto gasta. Puedes pedirle que lo haga en periodos semanales o mensuales. En la partida de gastos debe incluirlo todo. Los primeros son los gastos periódicos, es decir: transporte y comida y cualquier otro gasto diario que tenga.

Después los gastos que no son fijos pero son frecuentes: diversiones, juegos en internet, libros, alquiler de películas… Y, por último, los gastos extra: ropa, arreglo de la bicicleta, vacaciones y cualquier otro que se pueda producir.

Para saber cuáles son los gastos fijos es necesario sumar las dos primeras partidas: la de los diarios y la de los frecuentes.

Y después hay que calcular qué porcentaje de esta partida representan los gastos extra.

Tercer paso

El tercer paso es que nuestro adolescente sea consciente de los ingresos que tiene. Y en este apartado hay que suma todo el dinero que recibe: la paga de los padres si la tiene, salarios por los trabajos que realice y regalos de familiares si los recibe o cualquier otro ingreso como las becas.

Es frecuente que los gastos sean mayores que los ingresos en el caso de la mayoría de los adolescentes. Algunos padres de adolescentes prefieren poner ellos la diferencia pero otros creen que es bueno que sus hijos se acostumbren a ser autónomos también en lo referente a los gastos y les piden que realicen algún trabajo por horas y sencillo pero que les de algo de dinero. O incluso les pagan ellos por algunos trabajos que puedan realizar en la casa, en el jardín o cuidando de los hermanos pequeños.

Suele funcionar muy bien en la educación de los adolescentes esta idea de que ganen su propio dinero con pequeños trabajos. Aprenden que las cosas no son gratis y de esa forma entienden el valor del dinero.

Último paso

Una vez que tienen claras las partidas de gastos e ingresos hay que dejar a los chicos que se administren ellos.

Podemos darles algunos trucos. Uno es abrirles una cuenta en un banco y que ellos vayan usando el dinero que necesiten con su propia tarjeta de crédito o débito. Otro es que si no están muy seguros de que vayan a saber hacerlo bien cojan varios sobres, apunten en ellos cada uno de los gastos que tienen y metan el dinero que van a necesitar para esos gastos en cada uno de los sobres. Cada día o cada semana deberán sacar de cada sobre el dinero que van a necesitar. Generalmente este sistema ayuda a ser organizado con el dinero y crea un  hábito en su manejo que resulta muy útil para el futuro porque llegará un momento en el que no harán falta los sobres ya que el adolescente se habrá acostumbrado a gastar ordenadamente.

Ahorro

Otra de las cosas que deben entender es la necesidad de ahorrar. Una de las partidas que anotaron en los gastos es la de los gastos extra.

Lo que hicieron fue buscar qué porcentaje de su presupuesto dedican normalmente a esos extra. Pues ese es el porcentaje que deben ahorrar si no quieren encontrarse de repente con que no tienen dinero para solucionar cualquier imprevisto.

En los primeros meses o semanas

Es imprescindible que en las primeras semanas o meses comprobemos con ellos si todo funciona adecuadamente. Si los gastos fueron lo que pensaron con anterioridad, si se produjeron sorpresas con las que no se contaba, si consiguieron atenerse a lo previsto o, por el contrario, gastaron sin control. Estas revisiones servirán para que los padres les ayuden a hacer los ajustes necesarios para que todo funcione correctamente.