Enseña a tu hijo a controlar su ira

Consejos para que aprendan a manejar sus emociones

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SunnyChow

La ira es un sentimiento normal. Todo el mundo siente ira alguna vez. El problema aparece cuando se siente ira por motivos injustificados o cuando una persona no es capaz de controlar esa ira y siempre reacciona guiada por ella.

Todo el mundo entiende que cualquier persona sienta ira si al pasear por el parque junto a su hija pequeña, esta es agredida violentamente por alguien. Cualquiera comprende que se reaccione con ira en esa situación.

Lo que ya no es aceptable es que alguien reaccione con ira porque un desconocido sin darse cuenta le empuje levemente al salir del tren. Y mucho menos que esa ira le lleve, por ejemplo, a gritar o golpear al desconocido.

La ira en la adolescencia

Como en el resto de las personas, la ira también es normal en el carácter de los adolescentes Y en esa edad, cuando la personalidad se está formando, los vaivenes hormonales provocan vaivenes emocionales y los chicos y las chicas se siente muchas veces confundidos, es mucho más frecuente que se produzcan casos en los que los adolescentes no son capaces de controlar su ira o sufren esta por motivos totalmente desproporcionados.

Pero es importante que chicos y chicas aprendan a controlar su ira. Y esto es así por varias razones. La primera es que su vida será más fácil y más feliz si son capaces de hacerlo, además es una magnífica enseñanza para cuando sean adultos y también, si ellos son capaces de controlar su ira la vida de toda la familia será más placentera.

Cómo aprender a controlar la ira

  • Hace falta tiempo. Controlar la ira en el momento en el que se está sintiendo esa emoción es algo que solo se consigue con el tiempo. Eso deben saberlo los adolescentes. Deben saber que como todo aprendizaje el del control de la ira les obligará a gastar energía y a dedicarle tiempo.
  • Analizar el sentimiento. Lo primero que deben hacer es analizar lo que les ocurre. Entender que la ira es su respuesta a algunas situaciones. Para ello deben buscar las situaciones en las que estalla su ira, identificarlas. Y si es posible, catalogarlas. Por ejemplo, si es cuando pierden al practicar un deporte, o si es cuando sus hermanos no hacen lo que él o ella quieren o cuando sus padres no les dan la razón… puede haber muchas causas y es bueno identificar todas las que puedan y agruparlas en categorías: por perder, porque los demás opinen distinto, porque no consiguen lo que quieren…
  • Detenerse antes de responder. Esto es lo más difícil de todo: detenerse antes de responder con ira y analizar lo que se va a hacer. Una buena forma de entrenamiento es que analicen todas las veces que recuerden que han respondido con ira y estudien cómo fue esa respuesta y sus consecuencias. Si hacen esto muchas veces, llegará un momento que lograrán lo más difícil, detenerse justo antes de responder en el momento de ira. Si lo consigue una primera vez, lo conseguirán más veces aunque haya otras, sobre todo al principio, que les resulte imposible.
  • Considerar las implicaciones de las respuestas posibles. Lo que deben hacer en ese momento en el que han conseguido pararse antes de responder es analizar cuáles son las respuestas posibles. La primera, la respuesta hacia la que les lleva su ira pero también las alternativas. Y sobre todo, las implicaciones que tiene cada una de esas respuestas. Es decir, cuál será el efecto de esas diversas respuestas.
  • Responder. Cuando se ha hecho el análisis, entonces, sí, pueden responder con aquella opción que les parezca más acertada.

Este es un ejercicio muy difícil pero las ventajas de lo que se puede obtener si se consigue dominar la ira son tantas que merece la pena intentarlo. Y lo bueno es que cuando se ha practicado lo suficiente, la respuesta será automática, no hará falta forzarse a ella porque les saldrá de forma natural.

Alternativas para el autocontrol

Ya he explicado que en el momento en el que se siente la ira es dificilísimo detenerse a analizar la situación. Pero existe una alternativa. Si el o la adolescente no es capaz de analizar nada en ese momento, puede hacer otra cosa: para no dejarse llevar por la ira puede probar a no responder de ninguna manera y marcharse para realizar una actividad que le ayude a salir de esa situación.

Algunas de las actividades que dan un buen resultado en ese momento son: la meditación, escuchar música, leer poesía o hacer ejercicio físico.

Cuándo buscar a un especialista

En los casos en los que el autocontrol del adolescente sea muy, muy escaso, puede ser una buena idea buscar la ayuda de un terapeuta, muchos de ellos están entrenados en el manejo del control de la ira y pueden ayudar a los chicos o las chicas a aprender a hacerlo.