Ensayos de Juan Montalvo

Fragmentos de sus más conocidos ensayos

Juan Montalvo fue un reconocido ensayista y novelista ecuatoriano. En este artículo se recopilan fragmentos de sus más conocidos ensayos. Se recomienda, como lectura adicional, el concepto y las características de todo ensayo, asi como la guía para escribir este tipo de texto.

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Ojeada sobre América

 Cartago no puede sufrir a Roma ni Roma a Cartago; los moros acaban con los españoles, los españoles con los moros; los turcos detestan a los francos, los francos abominan a los turcos, y una guerra eterna está librada entre las razas y religiones diferentes. ¿Qué digo? Los pueblos más civilizados, aquéllos cuya inteligencia se ha encumbrado hasta el mismo cielo y cuyas prácticas caminan a un paso con la moral, no renuncian a la guerra: sus pechos están ardiendo siempre, su corazón celoso salta con ímpetus de exterminación. Europa no es estéril, como se diría exageradamente, por motivo de la sangre y los huesos humanos que la fecundizan y devuelven su vigor perdido: todo es campo de batalla, todo pirámides de cráneos, todo inscripciones a las víctimas de los reyes y de las revoluciones. Morat y Waterloo, Rocroy y Marengo, las Navas de Tolosa y la Rochela se encuentran por donde el viajero lleve sus pasos. ¿cuántos millares de hombres no han muerto en la Crimea? ¿Cuántos millares de hombres no han muerto en Solferino? ¿Y cuántos tienen que morir, oh Dios, en los campos que el demonio tiene previstos para sus festines? Y aquí, en este Nuevo Continente, en este virgen mundo están pasando los acontecimientos más terribles que nunca vio la tierra.

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Extracto de "Siete tratados"

 No hay felicidad posible en la soledad : nadie puede  gozar á solas. Todas las otras felicidades no son sino  ventajas, elementos de la verdadera ; si ya no decimos que son sicrvas, tan unas con ella y tan apasionadas,  que si su señor viene á morir, todas ellas son dolientes inconsolables que estarán lejos de labrar la satisfacción  y la alegría del que las poseyere. Condescendencia con  los apetitos animales, vicios repletos, ciertas pasiones y deseos llevados á felice cima, pueden causar placer y orgullo ; pero éstos se hallan lejos de la felicidad, la cual es una con ese ritmo profundo y cadencioso que liga el corazón del hombre con el de la mujer. De esta música sin sonido nacen los vínculos de la sangre, el gozo maternal, la ufanía y la esperanza del padre que ve su amor encarnado en esos frescos pimpollos que perpetuarán su nombre y serán la gloria de su estirpe. El conquistador que entra ciudades por fuerza de armas, sojuzga pueblos y extiende sin término la jurisdicción de su corona, pesando mortalmente sobre gran parte de sus semejantes; el ebrio consuetudinario que abunda en medios de perición y se bebe la muerte de dia y de noche en esa copa que es para él la sepultura ; el libertino feliz al cual no  hay fortaleza que no se rinda, ante el cual no hay inocencia que no caiga derribada; el avariento que tiene llenos de oro dos toneles, semejante al viejo barbón de Lafontaine; el glotón cuyas facultades están apiñadas en el estómago, y es harto afortunado para que no le falten perdices ni capones ; éstos, digo, no son felices : el irracional que da vado á sus instintos cumple con su naturaleza; pero como no posee el discernimiento del corazón ni el órgano del sabor divino, ignora la felicidad, y vuelve al regosto cada dia  como quien acude a puras necesidades, no como quien alcanza un nuevo  triunfo en el cual toman parle la inteligencia y la conciencia. 

Analizando los ensayos de Montalvo

Analizar una obra tan personal y erudita como la obra de Montalvo, siempre supone un reto a la paciencia del lector..Con estos fragmentos, se ha vista la gran profundidad filosófica del escritor ecuatoriano.